Los trabajadores españoles están sometidos a una de las cuñas fiscales más altas de la OCDE. Según un infome del 'think tank' de las economías avanzadas, durante el año pasado el 39,5% del salario bruto de los trabajadores españoles solteros y sin hijos se destinó al pago de impuestos y cotizaciones a la Seguridad Social en 2022, mientras que en caso de las parejas con dos hijos, la cuña se situó en el 36,6%, por encima del promedio de los países ricos. La mayor diferencia se encuentra en las cotizaciones que pagan las empresas, que suponen cerca del 23%, 10 puntos más que la media.
El Ministerio de Hacienda y Función Pública ha sacado a consulta pública previa la norma para la transposición al derecho español de la directiva europea relativa al establecimiento de un nivel mínimo global de imposición para los grupos de empresas multinacionales y los grupos nacionales de gran ma
La presión impositiva sigue al alza. Según un estudio del 'think tank' de la patronal, en 2022 superó el 42% del PIB doméstico, lo que se traduce en un nuevo récord de la serie histórica. El IEE recuerda que España está entre los cinco países menos competitivos en términos fiscales de toda la OCDE y que el esfuerzo fiscal ya es un 53% superior a la media europea. Y prevé que la tendencia se mantenga.
España es el sexto país de la OCDE donde más subió la presión fiscal en 2021, hasta situarse en el 38,4%. Según los datos de la organización de los países desarrollados, la relación entre el peso de los impuestos y las contribuciones a la Seguridad Social con el tamaño del PIB doméstico se incrementó en 1,7 puntos porcentuales en 2021, frente al aumento de 0,5 puntos registrado por el conjunto de la OCDE, cuya media asciende al 34,1%. Desde el año 2000, la presión fiscal en España ha subido más de cinco puntos, casi cinco veces más que en las grandes economías.
La OCDE prevé que factores como el endurecimiento de la política monetaria, el aumento de las tasas de interés reales, la persistencia de los elevados precios de la energía, el débil crecimiento de los ingresos reales de los hogares y el descenso de la confianza debiliten, todos ellos, el crecimient
El crecimiento del PIB se ha estancando en muchos países y los indicadores económicos apuntan a una ralentización extensa, según las las previsiones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Dentro de esta freno generalizado de las economías mundiales, España sale de las mejor paradas y registrará un crecimiento del 1,5% en 2023, el mayor alza entre las grandes economías de la zona euro: Alemania (-0,7%), Francia (0,6%) e Italia (0,4%). El conjunto del mundo crecerá un 3% este año, pero un 2,2% el año que viene.
Los salarios reales en los países de la OCDE caerán con fuerza durante este año por culpa de la guerra en Ucrania y la fuerte espiral de la inflación a nivel mundial. La OCDE afirma que España estará entre los países que liderarán la caída de las remuneraciones, una vez descontada la inflación de las grandes economías, con una pérdida del 4,5%, solo superada por Grecia (-7%), según el último informe sobre Perspectivas de los mercados laborales en los países de la OCDE en 2022.
Comprar una casa requiere cada vez mayor esfuerzo para los hogares. La evolución de los precios de la vivienda y el incremento de los salarios no han ido a la par en los últimos 20 años. Los ingresos familiares que se necesitan para poder pagar la casa han crecido en más de dos años de salario bruto anual entre 2000 y 2020, según el análisis de la OCDE. En España, se necesitarían unos 11,1 años de sueldo íntegro para poder pagar la vivienda, frente a los 8,2 años de comienzos de siglo. Pero los hay muchos peores, como en Nueva Zelanda (18,7 años), Corea del Sur (16,6) o Irlanda (16,1).
El índice compuesto de indicadores líderes (CLI), que sirve a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) de 'termómetro económico' para detectar cambios de tendencia, sugiere una pérdida de impulso del crecimiento de España, en línea con el deterioro observado en la mayoría
El aumento en los precios socavó los ingresos de los hogares en términos reales durante el primer trimestre de 2022. Ese ha sido el principal motivo de la disminución de la renta per cápita disponible media en los países de la OCDE (-1,1%). España (-4,1%) registró la tercer mayor caída frente al trimestre anterior, solo por detrás de Chile (-10,4%) y Austria (-5,5%). Las grandes economías también bajaron, como en Francia (-1,9%), EEUU (-1,8%) o Alemania (-1,7%), aunque Italia subió un 0,3%.
Un año más, España ocupa un puesto modesto en el Índice Internacional de Derechos de Propiedad en los países de la OCDE.
La tasa de inflación interanual de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) se situó el pasado mes de mayo en el 9,6%, cuatro décimas más que en abril y la mayor subida de los precios entre las economías avanzadas desde agosto de 1988, según ha informado la institución.El
La OCDE ha revisado a la baja sus previsiones macroeconómicas globales teniendo en cuenta el impacto que la guerra en Ucrania están teniendo para la economía mundial. En el caso de España, el organismo ha rebajado sus previsiones de crecimiento del producto interior bruto (PIB), hasta situarlo en el 4,1%. Esto supone una revisión a la baja de 1,4 puntos porcentuales respecto a la estimación de crecimiento del 5,5% publicada en el mes de diciembre.
El 39,3% del salario de los trabajadores españoles se destinó al pago de impuestos y cotizaciones a la Seguridad Social en 2021, frente al 34,6% de la media de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), según el informe 'Taxing Wages'. En concreto, el IRPF pesó un 11,3% sobre el salario en España, frente al 13% de la media de la OCDE. Por su parte, las cotizaciones sociales pagadas por las empresas supusieron el 23% y las abonadas por los trabajadores, un 4,9%, cuando el promedio de los miembros del 'think tank' de los países desarrollados se situó en el 13,5% y el 8,2%, respectivamente.
Los precios de la vivienda suben más rápido que los salarios en la mayoría de países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Aunque España se encuentra lejos del riesgo de burbuja inmobiliaria, la relación entre el valor de las casas y los salarios en el tercer trimestre de 2021 se encuentra cerca del 20% frente a 2015. Países Bajos, Nueva Zelanda, Portugal o Luxemburgo registran valores por encima del 40% frente a hace siete años.
La guerra en Ucrania tendrá un impacto significativo, a pesar del relativo pequeño tamaño de las economías de los países en conflicto, y podría llegar a restar más de un punto porcentual al crecimiento global, mientras que sumará 2,5 puntos a la inflación, situándola en torno al 6,7%, según ha adver
España es uno de los pocos países de la eurozona en los que el salario medio real de los trabajadores es inferior respecto a principios de siglo. Según un informe de UGT, basado en datos de la OCDE, el sueldo medio doméstico se situó en 26.537 euros en 2020, lo que arroja una caída del 1,1% respecto al año 2000, mientras que en la zona de la moneda común ha crecido de media un 12,5% en ese tiempo, hasta superar los 36.000 euros. Luxemburgo registra el salario más alto, con casi 66.000 euros anuales.
El impuesto que grava el patrimonio de las personas físicas y se aplica sobre el valor de sus bienes es un 'rara avis' en la OCDE. Francia ha sido el último país que ha eliminado esta figura y Colombia lo hará este año, cuando expira el tributo que ha creado de forma temporal. España es, junto con Noruega y Suiza, el único país que lo aplica, pese a tener poco efecto recaudatorio. El Gobierno prepara una armonización que garantice su pago, mientras el mundo económico pide su desaparición.
Las cotizaciones a la Seguridad Social y el IRPF, cuya suma se conoce como cuña fiscal, representan el 39,3% del sueldo bruto de los trabajadores en España, casi cinco puntos más que en la media de la OCDE y por delante de países como Reino Unido, Dinamarca, Noruega, Irlanda, EEUU, Japón o Canadá. El principal motivo de estas diferencias está en las elevadas cotizaciones que pagan las empresas españolas por sus empleados, lo que les resta competitividad, impacta de forma negativa en la generación de empleo y explica la elevada tasa de paro, según el Instituto de Estudios Económicos.
Tras la gran recesión de 2020, la velocidad a la que se recupera la economía mundial está siendo sorprendente. Los 38 países miembros de la OCDE, en su mayoría ricos, superaron hace unos meses sus niveles de producción previos a la crisis.
España fue el país desarrollado donde la presión fiscal registró un mayor incremento durante 2020 como consecuencia del desplome del PIB por la pandemia sanitaria. Según los datos de la OCDE, la relación entre el peso de los impuestos y contribuciones a la Seguridad Social con el tamaño de la economía aumentó en el caso de España en 1,9 puntos porcentuales, hasta situarse en el récord histórico del 36,6%. México firmó la segunda subida más destacada, mientras que Irlanda, Chile y Noruega lideraron los descensos.
La tasa de desempleo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) se situó el pasado mes de septiembre en el 5,8%, dos décimas por debajo de la lectura del mes anterior, con España (14,6%) como el país con peores datos de paro.Así, la tasa de desempleo mensual en la zona d
La organización ha revisado al alza las previsiones de crecimiento de España para los dos próximos años. Estima que será la cuarta economía con mayor crecimiento en 2021, solo superada por Turquía, China, India y Argentina, y la segunda más destacada en 2022, tras India, después de haber liderado los descensos en el año de la pandemia. Los nuevos cálculos de la OCDE para este ejercicio son más optimistas que los que manejan el Gobierno y el consenso de expertos.
Hace casi un año y medio el covid-19 se extendía rápidamente por el mundo desarrollado y los países comenzaban a confinarse. Millones de personas se quedaron sin poder trabajar ya quese cerraron desde las fábricas y las obras de construcción, hasta tiendas y restaurantes.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) descarta que la incipiente recuperación económica de España y la prevista para 2022 sea suficiente como para que se recuperen los niveles de empleo y renta per cápita anteriores a la pandemia en menos de año y medio.
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