Tras la gran recesión de 2020, la velocidad a la que se recupera la economía mundial está siendo sorprendente. Los 38 países miembros de la OCDE, en su mayoría ricos, superaron hace unos meses sus niveles de producción previos a la crisis. La tasa de desempleo promedio entre los mismos es del 5,7%, y el ingreso total de los hogares se encuentra también por encima de sus niveles anteriores a la crisis. A pesar de los múltiples repuntes y las diferentes variantes del virus, el panorama es bastante positivo, pero no todos los países han salido igual de bien parados. La pandemia ha beneficiado a algunos, pero perjudicado a otros, y lo mas probable es que la mayoría continúen en líneas similares durante 2022.
En esta ocasión The Economist ha clasificado de mejor a peor las economías de 23 países ricos en base a cinco indicadores económicos y financieros: PIB, ingresos familiares, desarrollo del mercado de valores, gasto de capital y endeudamiento del gobierno. Mientras que países como Dinamarca, Noruega o Suecia se encuentran a la cabeza de la lista como los más prósperos, muchos otros no han conseguido tan buenas cifras, en particular España, que ha sido el peor de todos.
Pero ¿Cuáles han sido las causas de estos resultados?
Para países como Béliga y Gran Bretaña, los altos niveles de infecciones y muertes por covid hicieron que disminuyera el gasto de los consumidores. Por otra parte, en las zonas del sur de Europa siempre han dependido bastante del turismo, por lo que las restricciones de vuelos y viajes les ha perjudicado gravemente.
El mercado laboral no ha sufrido de igual manera en todos los países. En aquellos donde el virus no tuvo una gran expansión las ganancias continuaron por parte de los trabajadores. Japón, por ejemplo, apenas se vio perjudicado, mientras que en España la tasa de desempleo subió tres puntos porcentuales entre enero y febrero de 2020.
Respecto a los ingresos familiares, el estudio ha tenido en cuenta no solo las ganancias por empleo, sino también las ayudas proporcionadas por los diferentes gobiernos, y además, los resultados se han ajustado en base a la reducción del poder adquisitivo debido a la inflación.
El papel del Gobierno ha sido crucial en casi todos los países. En Estados Unidos, a medida que se disparaba el desempleo los hogares del país han recibido un total de más de 2 billones de dólares en transferencias gubernamentales durante estos dos últimos años. Sin embargo, otros miembros del estudio, como los países bálticos, decidieron utilizar su capital para proteger el flujo de caja en las empresas y mejorar la capacidad de atención sanitaria. Austria y España no parecen haber recibido ninguna de las dos opciones. En ambos países, la renta de los hogares actual se encuentra cerca de un 6% por debajo de los niveles pre pandémicos.
En cuanto a las empresas, existe un gran atractivo entorno a las inversiones por compradores extranjeros. En Gran Bretaña el valor de las acciones es ligeramente inferior al de antes de la pandemia. En parte, quizás, debido al Brexit, pero también a que este país no posee muchas empresas dentro de los sectores de innovación tecnológica que han prosperado durante la pandemia. Algo que no sucede en EEUU, el cual ha visto saltar su mercado de valores. Dinamarca ha centrado tres de sus empresas con mayor capital en el ámbito de la salud, un sector bastante próspero durante la emergencia sanitaria.
Como mencionábamos, EEUU ha invertido mucho capital en nuevas tecnologías que te permiten trabajar desde casa. En octubre, el banco Goldman Sachs pronosticó que las empresas del índice de mercado Standard & Poor’s 500 gastarían un 18% más en inversiones de capital e investigación y desarrollo en 2022 que en 2019.
En cuanto al endeudamiento público, no todos los países han tenido resultados fatales, como es el caso de Suecia, donde la deuda pública ha aumentado sólo seis puntos porcentuales por encima de PIB.
La OCDE ya ha pronosticado que algunos países con malos resultados comiencen a mejorar durante el año próximo, como Italia, donde se espera una recuperación económica del 4,6%. Pero los que se encuentran al final de la cola, como España, no tendrán tanta suerte ya que se espera que su producción sea solamente un 1% más alta que antes del covid.
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