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AIReF: "Aún no hemos convencido a los mercados de que podemos estabilizar la deuda"

Los expertos tienen muy claro cuál es el problema de base de las cuentas públicas españolas: nuestro país tiene unos gastos fijos multimillonarios y unos ingresos que dependen del momento del ciclo económico, lo que no garantiza que el dinero que se recauda vía impuestos siempre pueda cubrir los costes del Estado del Bienestar.

"Una de las principales debilidades del ámbito fiscal es la prociclicidad de las cuentas públicas españolas. Mientras los ingresos se disparan en momentos de boom económico, se desploman en momentos de crisis, lo que hace necesario que existan unas reglas fiscales adecuadas y unos colchones suficientes para aguantar cuando vienen tiempos peores", ha explicado José Luis Escrivá, presidente de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), en unas jornadas celebradas en Santander.

Según los cálculos de la CEOE, la recaudación de los grandes impuestos (IVA, Sociedades, IRPF e impuestos especiales) se redujo en unos 56.000 millones en apenas dos años. De los 200.000 millones que se llegaron a conseguir en 2007 pasamos a 144.000 millones en 2009. Desde entonces la recaudación se ha ido recuperando poco a poco hasta situarse el año pasado alrededor de 182.000 millones. 

"El hundimiento fue extraordinario y coincidió con un repunte del gasto público por el aumento del paro y el pago de los subsidios de desempleo. La consecuencia fue que la deuda pública ha pasado de representar un 35% del PIB en 2007 al 100% en nuestros días", recalca Escrivá. 

Y eso es, en su opinión, lo que nuestro país debe evitar. "España necesita medidas fiscales que permitan estabilizar las cuentas públicas en cualquier momento del ciclo económico. Faltan reglas eficaces de estabilización presupuestaria y esto es un problema, porque tenemos un déficit de credibilidad en lo que se refiere a la predicción de ingresos y gastos y eso luego se puede traducir en más deuda y más déficit", insiste Escrivá.

No podemos olvidar que, en los últimos años, nuestro país ha incumplido en varias ocasiones los objetivos de déficit público pactados con Bruselas, independientemente del partido político que haya estado en el Gobierno.

En 2015, y con los populares aún en el poder, este indicador se quedó en el 5% del PIB, ocho décimas por encima del límite acordado con Europa. Pero no es el único ejemplo: en 2011, el último ejercicio en el que el PSOE estuvo en el poder, llegó a superar el 9% y a estar tres puntos por encima del nivel esperado. 

Como consecuencia de estas continuas desviaciones, añade la AIReF, España tiene un problema de credibilidad en las previsiones de ingresos y gastos. "La conexión entre los Presupuestos y lo que se manda a Bruselas es muy escasa y ese es el punto de partida. Hay que cumplir las reglas y si desde un primer momento observamos que van a ser muy complicadas deberíamos negociar desde el principio, pero una vez que las metas están fijadas hay que cumplirlas", añade Escrivá.

Gastos estructurales milmillonarios

La caída de la recaudación no es el único problema. España también tiene unos gastos públicos muy elevados y parte de estos son estructurales. Según calcula la AIReF, unos 20.000 millones no se van a poder corregir. Esto significa que aproximadamente el 2%-2,5% del PIB es un déficit fijo, ya que está ligado a las pensiones, la sanidad y la educación.

En este sentido, Juan Rosell, presidente de la patronal, recuerda que "si hemos aprendido algo de la crisis es que en España debemos mejorar la gestión de los gastos públicos". El empresario apuesta, entre otras cosas, por rediseñar la administración territorial, las estructuras de Ministerios o el antiguo INEM y apostar por la colaboración público-privada  para reducir todo lo posible gastos. 

Cambiar las prioridades

Otra de las recomendaciones de Escrivá es repensar la Ley de Estabilidad Presupuestaria. "Las tres reglas fundamentales son el déficit, la deuda y el gasto y es muy complicado centrarse en todas en el mismo moment. Deberíamos darles unas prioridades distintas y en momentos temporales diferentes", ha señalado.

El experto también propone aumentar la colaboración del Estado con las comunidades autónomas para compartir ideas y responsabilidades por los incumplimientos (las regiones protagonizan gran parte del desvío del déficit) y mejorar la orientación de las predicciones a medio plazo.

"En esta materia hay un margen enorme para hacer reformas. Necesitamos unas instituciones fuertes y una estabilidad fiscal para ganar credibilidad ante los acreedores internacionales, porque todavía no hemos convencido a los mercados de que somos capaces de estabilizar la deuda", ha añadido. 

En este sentido, Ángel Ron, presidente de Popular, asegura que la reducciñon de la deuda es uno de los retos macroeconómicos más importantes que tiene España por delante. "Solo en pagar los intereses de la deuda nos gastamos cerca de 20.000 millones de euros, más de lo que destinamos a pagar las prestaciones por desempleo. No hay dudas de que España se enfrenta a un riesgo de la sostenibilidad de la deuda a largo plazo", ha puntualizado el banquero.

La visión de los partidos

Los cuatro partidos políticos que lograron más representación en el Congreso en las pasadas elecciones del 20D se muestran proclives a abordar una nueva política fiscal, aunque de diferentes puntos de vista. 

Algunos son más partidarios de elevar los ingresos públicos a través de subidas de IRPF a las grandes fortunas (Podemos) o de crear figuras para financiar las pensiones (PSOE), mientras que otros apuestan por recortar gastos públicos. Ciudadanos, entre otras cosas, propone eliminar las diputaciones, mientras que el PP se aferra al crecimiento económico y a la creación de empleo para poder recaudar más y gastar menos.