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Subir las cotizaciones sociales o los impuestos, únicas vías para mantener intactas las pensiones

Fuente: IMF Business School
Fuente: IMF Business School

“Cómo garantizar las pensiones es uno de los temas más candentes. Es un problema social que nos ocupa a todos principalmente de cara al futuro y para el que se necesitan soluciones. El Pacto de Toledo tiene un reto por delante muy importante, y muchos ya nos preguntamos si hay que cambiar el sistema”. Así de contundente presentó Carlos Martínez, director general de IMF Business School, un debate entre diferentes expertos sobre cómo abordar la que será una de las claves de esta legislatura: la reforma de las pensiones.

El punto de partida es el agujero que tiene actualmente la Seguridad Social, que cerrará este año con un déficit de unos 18.000 millones de euros, y el hecho de que la hucha que engordamos en los años de bonanza económica (el famoso Fondo de Reserva) se agotará previsiblemente durante 2017. Por ello, es necesario tomar medidas que permitan mantener el sistema de las pensiones en los niveles actuales.

Los expertos recuerdan que las dos últimas reformas (aprobadas en 2011 y 2013) fueron encaminadas a recortar el gasto, dejando de lado a lo verdaderamente importante: aumentar los ingresos para solventar el doble problema que presenta la materia: la caída en picado de la recaudación y el creciente número de jubilados sobre el total de cotizantes.

“Hoy recaudamos 11.000 millones de euros menos que en 2008 por cotizaciones sociales, pero el gasto ha subido un 30%. Recaudamos 5.000 millones menos que en 2011, pero el gasto ha subido un 17%, aproximadamente un 3,6% anual. Por eso no solo debemos pensar en recortes de gastos, sino también en cómo aumentar los ingresos”, explica Valeriano Gómez, ministro de Trabajo durante el último gobierno socialista.

Los expertos creen que hay diferentes fórmulas para engordar los ingresos y conseguir el objetivo. Una de ellas es destapar las bases máximas de cotización, ya que el sistema actual no grava los salarios que superan los 3.642 euros brutos mensuales. Esto significa que un trabajador fijo que cobre 3.450 euros al mes va a pagar como máximo un 6,35% en concepto de cotizaciones sociales, el mismo porcentaje que otro que gane 10.000 euros al mes. La ventaja de cambiar el modelo actual para incrementar las cotizaciones a los salarios más altos es que la recaudación podría subir en torno a 7.500-8.000 millones de euros anuales.

Otra idea que proponen los expertos es eliminar deducciones y bonificaciones como por ejemplo las tarifas planas par los nuevos contratos indefinidos y otros estímulos destinados a crear empleo. “Son medidas con dudosa efectividad y creo que, en el caso de mantenerlas, deberían financiarse con impuestos y no con cargo a la Seguridad Social”, añade Gómez, que calcula que con este plan se ahorrarían unos 3.000 millones de euros adicionales.

La tercera propuesta es una mejora generalizada de los sueldos de los trabajadores, incluyendo el salario mínimo interprofesional (SMI). Se estima que una subida del 5% en el SMI generaría unos ingresos por valor de 200 millones al año a la Seguridad Social. Si la propuesta que ha salido adelante en el Congreso de los Diputados finalmente sale adelante, el salario mínimo subirá un 22% en solo dos años: pasará de los 655,2 euros mensuales actuales a los 800 euros previstos para 2018. La intención del Parlamento es que la cifra siga subiendo en lo que queda de década y alcance los 950 euros en 2020.

Todas esas fórmulas, recalcan los expertos, permitirían acabar con el actual déficit de la Seguridad Social, aunque no serán suficientes como para garantizar el sistema en las condiciones actuales. En su opinión, España debe tomar uno de estos dos caminos: reducir la prestación de las pensiones o bien mantener los niveles actuales, lo que conllevará irremediablemente a subir impuestos y/o cotizaciones sociales. Un diagnóstico que comparten el exministro de Trabajo, la patronal de fondos de inversión, los sindicatos e incluso la patronal de las pequeñas empresas.

Subir cotizaciones y/o impuestos

En el caso de las cotizaciones sociales hay margen de subida ya que se encuentran en el nivel más bajo desde 1982, tal y como explica esta tabla publicada en un informe de CCOO:

Según el sindicato, “cada punto de cotización adicional implicaría la mejora de ingresos en el sistema de unos 3.200 millones de euros. Conviene tener presente aquí que, también en cotizaciones sociales, los ingresos sobre PIB en España son inferiores a la media de los países de nuestro entorno. En 2015, con los datos recién publicados por Eurostat, el peso de las cotizaciones sociales asciende al 12,3% del PIB, siendo la media de la zona euro un 15,3% y en la Unión Europea, el 13,2%”.

CCOO también propone equiparar la cotización de los autónomos a los trabajadores del régimen general mediante la puesta en marcha de un sistema que grave los ingresos reales. “Se trata en todo caso de una medida que cabría hacer efectiva a medio plazo, ya que precisa a su vez de actuaciones en paralelo en otros ámbitos (revisión y sustitución del sistema fiscal de módulos, sistemas de comprobación de ingresos, fomentar el uso de medios de pago electrónicos…), y que permitiría a la Seguridad Social incrementar sus ingresos vía cotizaciones sociales en unos 7.000 millones de euros”.

En lo que se refiere a los impuestos, los expertos abogan por financiar vía tributos parte de los gastos que actualmente tiene la Seguridad Social, como por ejemplo las pensiones de viudedad y orfandad. “El establecimiento de una o varias figuras impositivas que tengan como objetivo reforzar la estructura de ingresos del sistema de Seguridad Social supone un esfuerzo perfectamente asumible. Máxime teniendo en cuenta la brecha fiscal que presenta nuestro país respecto de los países de nuestro entorno”, añade el informe de CCOO.

De hecho, somos uno de los países con menor presión fiscal de toda la Unión Europea: el peso de los impuestos directos e indirectos y las cotizaciones sociales se sitúa en el 34,6% del PIB, mientras que en el conjunto de los Veintiocho la cifra ronda el 40% y en la eurozona, el 41,1%.

La demografía es el problema, no la crisis

Los expertos insisten en que el origen del problema de las pensiones no ha sido la crisis, sino la evolución de la demografía.

La baja tasa de natalidad, sumada a la creciente esperanza de vida, están invirtiendo la pirámide poblacional. Para darse cuenta de ello basta repasar algunas cifras y previsiones. Por ejemplo, que tres de cada cuatro autonomías tienen ya más jubilados que menores de 16 años, que dentro de una década se jubilarán dos personas por cada una que empezará a trabajar o que España será en 2050 el segundo país del mundo con más mayores de 65 años, solo superado por Japón.

Y lo peor es que el deterioro podría llegar antes de lo esperado. “Creo que vamos a vivir más años de los que pensamos y que el envejecimiento se va a acelerar. Si no hay grandes cambios, dentro de unos años habrá más mayores de los que creemos”, concluye Julio Pérez Díaz, demógrafo e investigador del CSIC.