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Iturriaga (Abante): “España va muy bien, pero los españoles no nos lo terminamos de creer”

España es un país con una autoestima baja. La percepción interna sobre los logros conseguidos y los problemas que afrontamos es muy diferente de la que tiene el exterior… y lo peor es que el mal concepto que tenemos de nosotros mismos no cambia ni cuando la economía atraviesa un buen momento. Según José Ramón Iturriaga, gestor de Abante, los españoles tenemos un complejo de inferioridad que nos impide ver y valorar la realidad.

España no es que vaya bien, es que va muy bien. Los datos económicos ahora mismo no pueden ser mejores y lo cierto es que el crecimiento es mucho más sólido de lo que era antes de la crisis. El 3% actual tiene mucho más valor que el 5% de los años en los que había que construir 800.000 casas. Sin embargo, no nos lo terminamos de creer”, ha asegurado el gestor durante unas jornadas sobre inversión.

Iturriaga, considerado uno de los mejores gestores de fondos del país, ha recordado que el pesimismo y el fatalismo están impregnados en la sociedad, lo que no solo impide encarar el futuro con optimismo, sino que también supone un escollo a la hora de tomar buenas decisiones de inversión.

Parece que tenemos el monopolio del fracaso. Tenemos un complejo de inferioridad que se hizo muy evidente a partir de 2008, después de vivir varios años de vino y rosas. La realidad es que hay países más corruptos, otros que apenas han hecho reformas, otros que tienen más desequilibrios económicos… y quizá no sea un consuelo, pero sí debería servirnos para eliminar nuestros trastornos”, ha insistido Iturriaga.

En su opinión, las diferencias entre la visión que tenemos de España y cómo nos ven desde el exterior son una prueba evidente de la poca confianza que tenemos en nosotros mismos. Según los datos del Real Instituto Elcano, los países del G8 nos sitúan como el undécimo país con mejor reputación del mundo, por encima de Alemania, Portugal, EEUU, China o Rusia. Sin embargo, la reputación interna es de las más bajas del ranking, y está en línea con la de Marruecos y Argentina.

De hecho, el diferencial entre ambas valoraciones es negativa, algo que sucede en casos contados, como los de Sudamérica, Italia, Brasil y Japón. En cambio, Rusia, China, India y Turquía se sitúan al otro extremo de la tabla, al convertirse en los países con el diferencial más positivo.

Fuente: Abante/Real Instituto Elcano
Fuente: Abante/Real Instituto Elcano
Qué dicen los datos oficiales

Más allá del factor puramente psicológico, el experto recalca que cuanto menos ajustada a la realidad sea la visión de un inversor, peores serán las decisiones que tome. “Como gestor lo que me importa es la realidad, no el ruido de la actualidad. Eso es lo verdaderamente importante a la hora de invertir”, ha añadido.

Además del crecimiento económico que está experimentando el PIB desde 2014 y de la previsión de que el alza de este año vuelva a superar el 3%, Iturriaga ha enumerado otros campos en los que España es un líder mundial.

Tenemos la octava mejor sanidad del mundo según la Fundación Bill y Melinda Gates, somos el número uno del planeta en donaciones y sacamos varios cuerpos de ventaja a la OCDE en energías renovables. Además, somos uno de los países con más escuelas de negocios entre las 10 más importantes del mundo (IE e IESE) según el diario Financial Times y en los últimos años nuestro sector turístico está batiendo récord tras récord en número de visitantes.

Sin olvidar que somos los terceros del ranking mundial con más Patrimonio de la Humanidad y que nuestro idioma es el tercero más hablado, después del chino mandarín y el inglés.

Todos estos logros se suman a la corrección de los desequilibrios macroeconómicos de los últimos años. La deuda privada ha bajado con fuerza desde los máximos de 2007 y 2008. En el caso de las empresas, el endeudamiento se ha reducido prácticamente a la mitad, mientras que la de los hogares ha pasado del 140% a menos del 120%. Las exportaciones, por su parte, se mantienen en zona de máximos históricos y se han convertido en un filón para el crecimiento (el sector exterior representa aproximadamente una tercera parte del PIB). El déficit público es otro de los indicadores que hemos metido en vereda: cerró 2016 en el 4,3% del PIB, frente al 9% que llegó a superar en 2011. El objetivo para este año es reducirlo hasta el 3,1%.

Además, está aumentando la inversión privada (solo los extranjeros tienen invertidos casi 390.000 millones), la inversión en construcción (que podría subir más de un 3% anual hasta 2018), las ventas de viviendas (el primer trimestre ha sido el mejor desde 2008) y el empleo (somos el cuarto país donde más crece). A todo ello se une la certeza de que el euro no se va a romper gracias al proyecto común que defienden Francia y Alemania, dos de los países fundadores de la moneda común.

¿Y cuál es la consecuencia de todo esto? Para Iturriaga, que “ninguna época fue mejor o, como se suele decir, cualquier tiempo pasado fue peor. Es muy importante saber dónde hemos llegado. Todas las mejoras se veían venir desde hace tiempo, y por fin se reflejan en el cuadro macroeconómico”.

El Ibex, el mejor selectivo

Desde el punto de vista del mercado de valores, todos estos factores han convertido al Ibex 35 en el mejor indicador en lo que llevamos de año. Hasta mayo, el selectivo español se ha disparado un 17,4%, el doble que el Eurostoxx 50 (el índice que engloba a las 50 empresas más valiosas de la eurozona) y el S&P 500 (que agrupa a las 500 cotizadas más importantes de EEUU).

Fuente: Abante/Bloomberg
Fuente: Abante/Bloomberg

“Una vez que ha pasado lo peor de la crisis y se han disipado los temores sobre la supervivencia del euro, han salido a relucir los fundamentales. Y a eso no nos gana nadie: somos imbatibles tanto en el terreno macroeconómico como en el microeconómico”, ha concluido el gestor.