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Goirigolzarri: "Me sorprende que todavía nos sigamos cuestionando crear una banca pública"

José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia / Foto: APIE
José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia / Foto: APIE

"No estoy de acuerdo con la banca pública. No conozco ningún caso en el mundo desarrollado en el que una entidad con unas características como las de Bankia haya sido utilizada de forma sostenible como instrumento de política económica y social. Y me sorprende que, después de lo que hemos vivido, volvamos a cuestionarnos estas cosas". Con estas palabras ha valorado José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia, la idea de algunos partidos políticos de crear bancos públicos para poder financiar proyectos.

Los sindicatos son partidarios, al igual que Podemos, que ya llevaba en su programa electoral para las últimas elecciones generales la propuesta de contar con entidades de titularidad pública y abogaba por no privatizar Bankia, a pesar de que su plan de reestructuración contempla diciembre de 2019 como fecha límite para que el Estado salga de su capital. Una alternativa que rechaza el primer espada de Bankia.

"Cuando se habla de la banca pública me gusta contextualizar el sector y diferenciar dos grupos de actividad: hay bancos de desarrollo como el Banco Europeo de Inversiones (BEI) o el Instituto de Crédito Oficial (ICO) y bancos comerciales como Bankia. Es verdad que las entidades de desarrollo juegan un papel contracícilico muy importante, que está dirigido por profesionales y tiene una actividad que cumple  un papel económico y social. Deben ser un complemento y debe ser público, pero no me parece que ese tipo de bancos deban intervenir en campos en los que ya está la banca privada. Hace unos años el ICO decidió saltarse a la banca e ir directamente y nos metió en grandes problemas. Tal y como explicó hace poco el Tribunal de Cuentas, entre 2010 y 2012, la línea ICO Directo llegó a tener una tasa de mora del 83%", ha recalcado Goirigolzarri durante unas jornadas celebradas en Santander.

En su opinión, esa experiencia deja muchas preguntas en el aire y pone de relieve las dudas que genera la banca pública. 

"¿Significa que una entidad debe concender financiación a quienes no consiguen un préstamo en otros bancos? ¿Quién se haría cargo de las provisiones? ¿Qué pasaría con la morosidad?", se ha preguntado el primer espada de Bankia, quien ha puesto como ejemplo la posición del Gobierno de Reino Unido ante la privatización de Royal Bank of Scotland (RBS): "el ministro de Hacinda británico ha dicho claramente que el gobierno no tiene que estar en un banco, y no puedo estar más de acuerdo", ha señalado.

A tiempo de privatizar

El calendario oficial apunta a que en diciembre de 2019 el Estado debe salir del capital de Bankia. Actualmente es la cuarta entidad de España por volumen de activos, tras culminar su fusión con BMN, y tiene como principal accionista al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) con un 60% del capital. 

Teniendo en cuenta que en los últimos seis años el sector público solo ha vendido una parte de su participación en el banco, parte del mercado se pregunta si un año y medio es un plazo suficiente como para culminar la privatización.

En este sentido, Goirigolzarri ha explicado que "la privatización es compleja desde el punto de vista técnico. Nosotros tenemos un plazo establecido por ley y no es decisión mía cambiarlo, aunque el nuevo Gobierno tiene tiempo para hacerlo si lo considera necesario".

El impuesto a la banca no es la solución

Por otro lado, el presidente de Bankia también ha hecho alusión a la figura tributaria que proponen Podemos y el PSOE como vía para aumentar los ingresos públicos y garantizar el sistema de las pensiones, el bautizado impuesto a la banca y las transacciones financieras.

A pesar de que no ha querido valorar el tributo en sí mismo, Goirigolzarri sí ha dejado claro que "es necesario ver el momento que vive la banca. El sistema tiene un reto de rentabilidad y es difiil que la gente lo entienda viendo la cifra absoluta de beneficios, pero no podemos olvidar que al sector le cuesta captar capital, lo que significa que está infracapitalizada y no puede financiar la economía en las mejores condiciones. Creo que tenemos que ver el escenario de la banca y preguntarnos si es la solución es crear un impuesto a un sector concreto".

La suya no ha sido la única reacción financiera a la propuesta. Carlos Torres, consejero delegado de BBVA, por su parte, ha afirmado que la medida encarecerá el crédito y restringirá el acceso al mismo, mientras que José María Roldán, presidente de la Asociación Española de Banca (AEB), ha dicho que le parece una medida "injusta que afecta a un sector que solo supone el 3%" y que, además, "no puede ser una solución definitiva al problema de las pensiones, que afecta a toda la sociedad".