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Bankia y Sareb echan un pulso a Podemos: la banca pública y la agencia de alquiler social son inviables

Bankia y Sareb han echado por tierra dos de las medidas estrella que propone el programa electoral de Podemos: la creación de una banca pública y la puesta en marcha de una mega agencia de alquileres sociales.

Según el documento que ha presentado la formación morada, entre sus propuestas para ayudar a las clases bajas se encuentra, por un lado, la reconversión de entidades como Bankia y BMN en los pilares de la banca pública y dar un nuevo uso social a Sareb para que las viviendas que tiene en cartera se destinen a alquileres baratos.

Sin embargo, los primeros espadas de estas compañías se han mostrado en contra de llevar a cabo dichos planes. Una estrategia que, en su opinión, carece de todo sentido.

El partido, por ejemplo, refleja en su programa la intención de constituir una potente y eficaz banca pública a partir de las entidades nacionalizadas Bankia y Banco Mare Nostrum, para lo que renegociaremos los términos del memorando de entendimiento firmado con la UE, teniendo en cuenta que los criterios de actuación de la banca pública deben ser diferentes a los de la privada".

En cambio, José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia, ha alertado de que no se ha encontrado ni un solo caso de éxito de un banco público en los países en los que ha estado trabajando . "El equipo está trabajando con un mandato claro: ser profesionales, conseguir ser rentables, generar capital y devolver el dinero que se nos prestó a los contribuyentes. Por tanto, no comparto ese criterio por varios motivos", ha asegurado el banquero.

La primera razón que lleva a Goirigolzarri a descartar la propuesta de la formación liderada por Pablo Iglesias es la sostenibilidad. "No conozco ningún ejemplo de un banco público que, teniendo cierta envergadura, sea sostenible", ha recalcado.

En segundo lugar, y dado que la propuesta de Podemos es crear el banco público para conceder financiación a empreas y familias que no pueden acceder al crédito privado, ha recordado que "no hay nadie con más interés que los bancos en conceder préstamos. Si no damos crédito no obtenemos ingresos y si no obtenemos ingresos, no somos rentables. Pero dar crédito por dar es pan para hoy y hambre para mañana. Hoy puedes conseguir ingresos, pero en el futuro tendrás que hacer provisiones por riesgo de impago", ha puntualizado.

Por si fuera poco, el banquero ha advertido de no pecar de tener una memoria muy corta. "Lo que me encontré en 2012 cuando llegué a BFA (matriz de Bankia) era algo parecido a un banco público.

"No recuerdo los nombres de los más de 20 consejeros, pero sí que representaban a los partidos políticos, los sindicatos y las patronales", ha añadido.

En el caso de Sareb el problema es algo diferente: no se trata de solvencia, sino más bien del carácter con el que se fundó la sociedad. Según detalla el programa del partido morado, su intención es convertir "Sareb en un instrumento de gestión de un parque público de vivienda en alquiler que preste especial atención al alquiler social, lo que exige poner los activos inmobiliarios adquiridos por esta entidad al servicio de ese objetivo".

¿Y qué piensa Jaime Echegoyen de todo esto? La respuesta es que la puesta en marcha de la sociedad contó con el beneplácito de Bruselas, lo que le atañe un carácter supranacional.

"Para reconvertir la sociedad primero necesitaríamos la aprobación del Parlamento español y después ir a Europa a decir que queremos cambiar el plan que ellos mismos avalaron hace cuatro años", ha señalado Echegoyen.

Por si fuera poco, Sareb todavía debe devolver 43.000 millones de euros de los 51.000 millones que tuvo que emitir en 2012 para poder comprar a la banca tóxica los activos inmobiliarios y los créditos dudosos. La peculiaridad es que son bonos avalados por el Tesoro Público (por tanto, por el Estado) y si la sociedad cambiara su 'modus operandi' el pago de dicha deuda iría a cargo de las cuentas públicas.

"Estamos pagando religiosamente nuestra deuda y no podemos ignorar que aún alcanza 43.000 millones. Esta cantidad supone aproximadamente un 4% del PIB, por lo que representamos un 4% de la deuda pública total de España o un 4% del déficit público si lo medimos con esa variable", ha aclarado Echegoyen.