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Los países en los que se puede conseguir una hipoteca sin tener un contrato de trabajo fijo

Autor: Redacción

Tener un puesto de trabajo estable es uno de los requisitos más comunes que exigen los bancos a los clientes para concederles un préstamo para la adquisición de una vivienda… aunque este criterio no es igual de importante en todos los países.

En España, Italia, Grecia, China, Chile o Argentina es tremendamente complicado (por no decir imposible) conseguir que una entidad nos financie la compra de una casa sin tener un trabajo fijo. En nuestro país, de hecho, es uno de los principales motivos que impiden a los jóvenes acceder a una vivienda, ya sea a través de la compra o del alquiler.

Sin embargo, en Bélgica, República Checa, Portugal, Holanda, Estados Unidos, Australia, Japón, Suiza, Canadá, India o México se puede llegar a lograr una hipoteca con un empleo temporal, ya sea porque la legislación no establece impedimentos o porque el propio sector financiero lo contempla como una posibilidad más. En todos esos casos, la banca se fija en otras variables.

En el mercado luso, por ejemplo, un trabajador temporal puede acceder a una hipoteca siempre que cuente con un aval, mientras que en el belga uno de los criterios que más cuenta es el historial del trabajador: es decir, si en el pasado ha sido indefinido, si ha estado mucho tiempo en el paro…

Saliendo del territorio europeo, en Estados Unidos, Japón, Australia, Nueva Zelanda o México también es posible conseguir un préstamo hipotecario sin tener un contrato fijo, ya que se suele dar importancia a criterios como el sueldo que percibe el cliente en cuestión (en México, por ejemplo, es más importante el salario que la temporalidad), mientras que en Japón también lo imprescindible es tener la nacionalidad nipona o vivir en el país, ser un buen pagador (no estar inscrito en una lista de morosos), no haber estado parado, llevar al menos tres años seguidos trabajando y tener un buen nivel de ingresos.

En Australia, en cambio, la banca analiza variables como la trayectoria de ingresos del solicitante y la posibilidad de que siga trabajando en su puesto actual.

Junto a todos estos criterios, los bancos internacionales también suelen fijarse en la cuantía del préstamo (no es lo mismo prestar 120.000 euros que 300.000 euros) y qué porcentaje de la vivienda necesita financiar el comprador; esto es, el famoso 'loan to value', que en España suele situarse en el 80%.

En Nueva Zelanda, sin ir más lejos, se puede acceder a una hipoteca sin tener un empleo indefinido, pero con una condición: que el banco financie un máximo el 70% del valor de la casa, lo que significa que el comprador deberá sufragar el otro 30% de su bolsillo, frente al 20% que suele pedirse en nuestro país.