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¿Se avecina un ciclo de hipotecas más caras?

La banca se encuentra actualmente en la dicotomía de apostar por la rentabilidad en las hipotecas o por vender más préstamos. En las últimas semanas se ha puesto sobre la mesa la posibilidad de subir el precio de las hipotecas, con el objetivo de ganar en rentabilidad. Y ya ha habido algún banco que ha endurecido las condiciones para acceder a un préstamo. Sin embargo, el efecto de esta medida puede ser negativo ya que no venderán tantas hipotecas y, por consiguiente, obtendrán menos ingresos.

Desde principios del año pasado los bancos iniciaron un nuevo ciclo de hipotecas baratas con el objetivo de captar el mayor número de préstamos y, así, aumentar de alguna manera los ingresos procedentes de los intereses. Y es que la banca se encuentra en un momento en que el saldo vivo hipotecario está en niveles muy bajos, con lo que los intereses cobrados también están muy bajos. ¿Y por qué se encuentra en esta situación? Porque actualmente se cancelan más hipotecas que las que se constituyen.  

En concreto, el saldo de hipotecas en los balances de las entidades financieras a cierre de diciembre del año pasado (último dato disponible) era de 526.105 millones, el nivel más bajo desde diciembre de 2006, según datos del Banco de España. El saldo máximo se registró en diciembre de 2010, con 620.433 millones de euros. Dicho de otro modo, la banca ha perdido cerca de 100.000 millones de saldos a los que cobrar intereses. Y la tendencia parece seguir siendo bajista. 

 

Por eso, los bancos iniciaron una guerra por ver quién sacaba al mercado la hipoteca más barata y llevarse de calle a los clientes. Como bien recuerda Juan Villén, responsable de idealista/hipotecas, primaba la entrada de volumen de capital de hipotecas nuevas frente a la rentabilidad. De hecho, en los últimos meses el capital prestado ha ido en aumento mes a mes. El pasado mes de febrero cerró con un volumen de 2.699 millones de euros, una cifra que no se veía desde hace justo cuatro años.    

 

Sin embargo, esta estrategia podría tener los días contados. La banca está reflexionando sobre la posibilidad de subir los diferenciales de las hipotecas para ganar rentabilidad. Y esta tesis cobra fuerza después de conocerse que la nueva circular sobre provisiones (que tiene que salir a la luz en breve) establece una penalización (consistente en subir provisiones) a las entidades que den créditos por debajo del precio de coste, es decir, a pérdidas.

Así es que ante la caída de la rentabilidad y ante las dudas de si el banco tendrá que pagar al hipotecado por los tipos negativos, el sector bancario se plantea subir los diferenciales de las hipotecas o, como mínimo, no bajarlos más. “Las hipotecas baratas pueden haber tocado fondo. No hay ofertas de bancos que mejoren los precios de hace unos meses”, señala Villén. 

Sin ir más lejos, Banco Santander ha tomado la iniciativa de endurecer su hipoteca. Obliga a un tipo fijo los dos primeros años del 1,75%, para después ofrecer un diferencial del 0,99% sobre el euribor. Este banco es conocido, entre otras cosas, por adelantarse al mercado. Fue el primero en abaratar su hipoteca. Y ahora ha dado un paso al frente hacia una mayor rentabilidad. ¿Le seguirá el resto de bancos? por lo pronto, Banco Popular ha encarecido de media un 21% todos sus préstamos, según un informe de Goldman Sachs publicado en el diario El Confidencial