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Diez gráficos que demuestran la realidad (no tan catastrófica) que vive la economía china

China está en primera plana y no precisamente por protagonizar buenas noticias. Países y empresas de todo el mundo temen que su ralentización afecte al crecimiento global. Sin embargo, hay motivos para pensar que sus problemas no son tan catastróficos como parece a priori y que, en realidad, su modelo se está tomando un descanso después del rally que se ha marcado en las últimas décadas.

De hecho, desde Abante Asesores aseguran que China seguirá haciendo ruido, por lo que piden a los inversores que analicen la situación con perspectiva y no se dejen llevar por las emociones momentáneas a la hora de tomar decisiones. Éstas son sus razones para argumentarlo:

1. Es imposible que mantenga el ritmo. Según los datos del Banco Mundial, China ha sido el país que más ha crecido entre las grandes potencias en los últimos 35 años. De hecho, solo le han superado en tres ocasiones (Portugal en 1989, Japón en 1990 y Rusia en el año 2000), mientras que en los otros 32 ejercicios ha sido el país con el crecimiento económico más elevado y la mitad de las veces lo ha hecho con alzas superiores al 10%.

Como consecuencia de este rally económico, su ritmo de expansión empezó a ralentizarse hace cinco años. Y todo apunta a que su freno irá a más en los próximos años. “Matemáticamente hablando era imposible que siguiera creciendo al 10%-11% como antaño (desde 2010 avanza a un ritmo de un solo dígito). De hecho, lo normal sería que creciera un 6%, después un 5%... e incluso que se quedara alrededor del 3%”, resalta Joaquín Casasús, director general de Abante Asesores Gestión.

2. Ha crecido en un año más de 800.000 millones. No podemos olvidar que, cuanto más grande sea la economía de un país, más complicado es que siga creciendo a las mismas tasas. Según el siguiente gráfico, el PIB chino se ha duplicado en apenas un lustro y se ha multiplicado por diez veces en lo que llevamos de siglo. Si en 2010 crecer un 10% suponía  unos 60.000 millones de dólares, ahora supone avanzar más de 100.000. “En medio de todas las alarmas, en 2015 China ha crecido casi tanto como una España entera. Ha aumentado su PIB en más de 830.000 millones de dólares (unos 730.000 millones de euros)”, añade Casasús.

Como dato positivo, en el tercer trimestre del año el PIB ha crecido un 6,9% interanual, una décima más que lo que esperaba el mercado. Por tanto, como recuerdan los analistas y economistas, China se sigue desacelerando pero, al menos de momento, su aterrizaje no está siendo forzoso.

3. Sigue duplicando el crecimiento global. Los últimos datos apuntan a que la economía china cerrará este año con un alza algo inferior al 7%. Es cierto que se trata del nivel más bajo en casi un cuarto de siglo, pero también que, aun así, el gigante asiático avanza el doble de rápido que los países desarrollados y la media mundial, y supera en 2,5 puntos la expansión de las potencias emergentes.  

4. La bolsa vive el ajuste de una burbuja. Uno de los termómetros que más han mirado los inversores es el comportamiento que ha tenido la bolsa china (Shanghái). Repasando el gráfico se observa claramente el desplome que ha sufrido este verano el índice, aunque también que el nivel actual está muy encima del que registraba a finales de 2013 y durante todo 2014. “Durante años la bolsa ha estado sin hacer nada, pero justo hace un año empezó a despegar. Llegó a subir un 140% y ahora lo que está viviendo es el ajuste de la burbuja bursátil que, creemos, todavía le queda recorrido”, asegura Abante.

Para dar algo más de tranquilidad a los inversores, la firma recuerda que en el índice de Shanghái solo pueden operar los inversores locales, mientras que los extranjeros lo hacen en la bolsa de Hong Kong (el índice Hang Seng), donde cotizan las mismas empresas. Gracias a ello, están menos expuestos a la volatilidad.

5. El yuan se ha depreciado menos que el euro. El Banco Central de China (PBoC por sus siglas en inglés) ha bajado los tipos de interés en varias ocasiones durante este año. Una medida que ha desconcertado a los inversores. “La caja de los truenos se abrió cuando el Banco Central decidió abaratar el precio del dinero. Entonces muchos pensaron: cómo debe de estar China para que decida reducir los tipos de interés y empiece una guerra de divisas. Sin embargo, el gráfico no muestra una caída tan brusca. Mientras el yuan se ha devaluado alrededor de un 3% frente al dólar, el euro lo ha hecho en torno al 10%”, insiste Abante.

6. Tiene margen para bajar más los tipos de interés. Tampoco podemos olvidar que el Banco Central de China todavía tiene margen para abaratar todavía más el precio del dinero. De momento, los tipos de interés en el gigante asiático se sitúan en el 4,6%, el nivel más bajo en más de 20 años. Sin embargo, sigue muy lejos del resto de grandes potencias. En Estados Unidos, por ejemplo, llevan instalados en mínimos desde 2008 (están entre el 0% y el 0,25%), mientras que en la eurozona están en el 0,05% desde hace 13 meses. En Reino Unido permanecen estancados en el 0,5% desde 2009, mientras que en Japón llevan más de dos décadas por debajo del 2%. Actualmente se encuentran entre el 0% y el 0,1%.

7. Su modelo económico poco a poco se está abriendo. Muchos expertos achacan que la transición que está viviendo la economía de China explica gran parte de la ralentización. “Está viviendo un cambio de modelo: poco a poco está cambiando la industria y la construcción por el consumo y el sector servicios, y esa transición necesitará un tiempo”, sostiene Casasús.

La prueba de este cambio lo tenemos en el dato de crecimiento del tercer trimestre del país. “Del dato de hoy debe destacarse el mayor dinamismo del sector servicios, suponiendo ya el 51,4% del PIB (frente al 49% en el mismo período de 2014). En cuanto al consumo, en los tres primeros trimestres de 2015 ha supuesto el 58,4% del PIB, 9,3 puntos por encima del mismo período del pasado año”, afirma el informe matinal de BNP Paribas Personal Investors.

Como muestra, basta recordar que las ventas minoristas siguen en zona de máximos, mientras que el parque de coches se ha multiplicado por seis veces en este siglo (hay unos 120 millones de vehículos). Otro dato a destacar es que la clase media supera los 500 millones de personas.

8. Es un país que se financia solo.  Por último, Abante Asesores recuerda que China es un país que exporta más de lo que importa (por tanto, tiene superávit comercial) y que es el primer país del mundo en lo que a reservas internacionales se refiere.

“Las exportaciones siempre han sido superiores a las importaciones, por lo que es un país que no se ha tenido que endeudar. Si a eso añadimos su volumen de reservas internacionales podemos afirmar que es un país que no necesita financiación exterior”, concluye Casasús.