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El parón político empieza a pasar factura: la confianza se desploma y el sector servicios se ralentiza

Autor: Redacción

Las trabas que se están imponiendo entre sí los partidos políticos para formar el nuevo Gobierno parecen haber surtido efecto ya en la economía española.

Coincidencia o consecuencia, lo cierto es que algunos indicadores macroeconómicos del mes de enero, el primero completo tras la celebración de las Elecciones Generales, reflejan una caída de los niveles de confianza y una ralentización de la actividad que borran los logros conseguidos durante 2015.

El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), por ejemplo, asegura que la confianza de los consumidores se ha desplomado 8,3 puntos respecto a diciembre, hasta situarse en 99,1 enteros, como consecuencia de las peores expectativas y una percepción más negativa del escenario actual. Se trata de un nivel más bajo que el registrado durante todo 2015, a excepción del mes de febrero (99 enteros), y se sitúa por debajo de la barrera psicológica de 100 puntos, lo que significa que la percepción actual es negativa.

Con estas cifras sobre la mesa, la Confederación Española de Comercio (CEC) ha hecho público un comunicado en el que apela a la responsabilidad y la capacidad de diálogo de las formaciones políticas para disipar la incertidumbre y recuperar la buena marcha del consumo.

“Tras cerrar el que ha sido el mejor año para el comercio en términos de ventas y ocupación desde que se iniciara la crisis, afrontamos un año decisivo para el consumo y la reactivación definitiva del comercio. No podemos dar ni un paso atrás en la lenta pero firme recuperación del sector. Hacemos un llamamiento a todos los partidos políticos para que formen Gobierno en un período breve de tiempo, en el marco de normalidad y madurez democrática que corresponde a España, anteponiendo los intereses del país por delante de cualquier otra cuestión. Miles de comerciantes les miran con atención”, explica Manuel García-Izquierdo, presidente de CEC.

Otro dato inquietante que se ha conocido en las últimas horas es la ralentización de la actividad del sector servicios que elabora Markit. Según publica la agencia Europa Press, el indicador ha registrado en el primer mes del año su ritmo de crecimiento más lento desde diciembre de 2014.

"La expansión de la actividad se desaceleró hasta el nivel más débil en más de un año y la confianza empresarial se moderó en medio de los primeros informes de que el estancamiento político en España se ha manifestado a través de cierta incertidumbre en la economía", explica Andrew Harker, economista senior de Markit.

Los primeros espadas de las principales empresas españolas también han alertado recientemente cuán peligroso es para la economía la inestabilidad política y la falta de entendimiento entre los partidos. De hecho, el factor geopolítico se ha convertido en la principal preocupación de los CEOs españoles de acuerdo con una encuesta reciente de la consultora PwC.

Dentro del sector inmobiliario son muchas las voces que aseguran que, aun siendo un mercado muy atractivo para los inversores extranjeros, la cautela se está imponiendo de forma creciente y cada vez más firmas de inversión están pulsando el botón ‘wait and see’ antes de tomar una decisión. En este escenario, el secretario de Estado de Hacienda y un puñado de expertos han viajado esta semana a Londres para explicar a los grandes inversores extranjeros las oportunidades que puede ofrecerles el mercado doméstico.

En el mundo económico y financiero, incluso, empiezan a aparecer estudios que estiman las pérdidas que puede provocar el estancamiento político actual a España.

Según un estudio que publica El Confidencial, la incertidumbre política se puede comer entre 0,4 y 0,7 puntos del PIB en los próximos 10-12 meses (esto es, entre 4.000 y 7.000 millones de euros aproximadamente), puede destruir más de 120.000 empleos y elevar la prima de riesgo de España hasta 70 puntos básicos, lo que significaría un mayor coste de financiación en los mercados de capitales para el Estado y las empresas.

“Que la prima de riesgo se ensanche 30 puntos básicos es una malísima noticia. Para una empresa que tenga 3.000 millones de pasivo puede suponer un sobrecoste anual de 9 millones de euros. Que Dios pille confesado a quien tenga que salir por necesidad a los mercados en un momento de incertidumbre”, asegura Ismael Clemente, presidente de Merlin Properties, la socimi que en diciembre entró en el Ibex 35 en sustitución de Abengoa.

Hasta el diario Financial Times se ha hecho eco en las últimas horas del clima que vive nuestro país y asegura, textualmente, que "España no se puede permitir un estancamiento político".