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Abante avisa: “No habrá otra recesión global pero la incertidumbre ha llegado para quedarse”

Gtres
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Los mercados financieros están viviendo el peor arranque de año que se recuerda. El español ya ha perdido una décima parte de su valor en lo que llevamos de enero, mientras que el índice estadounidense Standard&Poor’s 500, el referente en Wall Steet, ha bajado un 8% y el chino Shanghái Composite, más de un 20%.

Coincidiendo con estas convulsas caídas, la gran banca de inversión internacional ha dibujado un escenario apocalíptico que desemboca en una nueva recesión global. Una posibilidad que, según la firma española Abante Asesores, es muy pero que muy remota.

“El mercado está sobrerreaccionando a lo que está sucediendo y, aunque esto no quiere decir que las caídas vayan a terminar mañana, estamos convencidos de que no nos enfrentamos a una nueva contracción económica. El mundo está en un entorno de bajo crecimiento pero, dentro de ese escenario, Europa está atravesando un buen momento y tiene el viento a favor gracias a los bajos tipos de interés y a un precio barato que puede animar el consumo. En Estados Unidos los últimos datos del sector servicios, de consumo y del sector inmobiliario tampoco dejan entrever que haya una recesión a la vista”, explica Joaquín Casasús, director general de Abante Asesores Gestión.

Pero, ¿cómo es posible mantener la calma mientras el precio del petróleo está en mínimos de más de diez años y China, la economía que más ha crecido en los últimos años, está ralentizando su avance? La respuesta es muy sencilla: ambos factores, que son dos de los grandes retos de la economía mundial, tienen un lado positivo y, sobre todo, una solución a medio plazo.

China ha tenido un crecimiento económico increíble durante muchos años. Ya es diez veces más que España y casi igual que Estados Unidos. Su modelo económico se ha basado en invertir en infraestructuras, industria y exportaciones y ya no da más de sí. La ralentización tenía que pasar tarde o temprano por definición y, por eso, lo que está haciendo el gigante asiático es cambiar el modelo y abrirlo a los servicios. Este proceso de transición es lo que está provocando un impacto negativo en los mercados internacionales”, sostiene Casasús.  

Desde Abante recuerdan que los últimos datos de consumo en el mercado local reflejan aumentos de las ventas de todo tipo de productos (desde coches a bebidas, pasando por billetes de avión), lo que deja entrever que las medidas están surtiendo efecto en la nueva hoja de ruta económica que se ha marcado la segunda economía mundial.

El impacto de su cambio es manejable, muy deseable y debería provocar un contagio más reducido que el que el mercado está poniendo en precio actualmente. En nuestra opinión, hay una reacción excesiva a las consecuencias de la ralentización del país, que no podía seguir creciendo a ese ritmo eternamente”, insiste el director general de Abante Asesores Gestión.

Por otro lado, la firma asegura que detrás de las caídas del precio del crudo (en lo que llevamos de año su descenso ronda el 20%, dejando el barril alrededor de 30 dólares) no se esconde la ralentización de China (uno de los principales consumidores de materias primas del planeta), sino la sobreoferta que hay actualmente en el mercado. Como hay más barriles que los que puede absorber la oferta, el precio de la materia prima está bajando.

“A pesar de que una caída excesiva es mala, un petróleo barato contenido por encima de 30 dólares es algo bueno para los países que importan crudo (como España) y también para los consumidores (porque el combustible cuesta menos y les permite ahorrar o consumir otros productos). Deberíamos empezar a ver estabilización en el precio y, a medio plazo, cómo la demanda irá subiendo hasta acabar con los inventarios actuales y así, ajustarse a la oferta”, detalla Casasús.

“El precio de la rentabilidad es la volatilidad”

En España, además, tenemos otro foco de atención: la incertidumbre política. “Nos encontramos en el punto álgido de la incertidumbre con un escenario de difícil gobernabilidad que no sabemos cuánto durará, ni cómo va a acabar”, señala Santiago Satrústegui, presidente de Abante Asesores. Una tensión extra que está minando la confianza de los inversores domésticos y que, sin embargo, de momento apenas se está reflejando en el mercado.

“La bolsa española no se está comportando peor que otras europeas y la prima de riesgo se mantiene en niveles contenidos. Creemos que el escenario no es tan negro como parece y que los inversores, que ahora tienen mucho miedo, deben mantener la calma”, añade Casasús.

Sin embargo, y aunque su recomendación es dejar a un lado los escenarios catastrofistas y esperar a que pase la tormenta, la firma también lanza una advertencia a los ahorradores: la inestabilidad en los mercados ha llegado para quedarse y quienes quieran encontrar una rentabilidad atractiva deberán lidiar con los vaivenes de los mercados.

“El inversor actual tiene miedo porque no sabe cómo van a evolucionar los acontecimientos, pero en momentos como éste es cuando hay que mantener la calma. Debe tener claro que si no convive con el riesgo y no lo asume se encontrará con rentabilidades escasas. Estamos en un entorno complejo, como tantos otros que hemos vivido en las diferentes crisis de los mercados. Los mercados siempre sufren incertidumbres y si de algo es capaz la humanidad es de superarlo todo”, concluye el presidente de Abante Asesores.