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Los extranjeros ya controlan la mitad de la bolsa española: así han ganado terreno a familias, bancos y Administración

Los inversores extranjeros controlan más cotizadas españolas que nunca. Esa es una de las principales lecturas que se extrae del informe que ha publicado el servicio de estudios de Bolsas y Mercados Españoles (BME), en el que la compañía cifra en un 48,1% la participación de los inversores no residentes en acciones domésticas. Su peso ha subido dos puntos en apenas un año y se sitúa en máximos históricos, tras ganar terreno a los hogares. 

Esta es la distribución de los propietarios de las cotizadas españolas a cierre del año pasado:

Como se observa en el gráfico, un paso por detrás de los inversores foráneos se sitúan las empresas no financieras (lo que excluye bancos, aseguradoras...), que controlan el 20,5% del valor en bolsa de las empresas españolas.

En cambio, los hogares están reduciendo su participación: en el último año su peso ha bajado dos puntos, hasta situarse en el 17,2%, lo que se debe, en parte, por el crecimiento de la inversión en instituciones de inversión colectiva. A pesar del descenso, BME sostiene que la cifra doméstica se encuentra en línea con la media europea. 

Los que se han mantenido estables en los últimos meses han sido las participaciones de los fondos de inversión, planes de pensiones y seguros (7,9%), de las Administraciones Públicas (3,3%) y de bancos y cajas (3%).

¿Y qué razones explican el reparto actual? Según el informe, "en la última década, los inversores internacionales han pasado de poseer el 38,5% del valor total de la bolsa española a ser propietarios de casi la mitad de la misma. Los inversores no residentes han incrementado su participación en la tarta bursátil nacional en nueve de los últimos 12 años, lo que da muestra del creciente interés de las empresas cotizadas en España para el capital extranjero, incluso en una etapa marcada por el impacto de la crisis financiera mundial. La mayor internacionalización de la actividad y la financiación de las cotizadas españolas, junto a la transparencia y competitividad de nuestro mercado de valores, pueden explicar buena parte de este fenómeno". 

Algunos de los mayores tenedores de acciones domésticas son de sobra conocidos. Por ejemplo, el fondo soberano de Noruega tiene invertidos más de 9.000 millones de euros en compañías del Ibex 35. También destaca la apuesta de BlackRock, la mayor gestora de fondos de inversión del planeta, que en los últimos tiempos es uno de los dueños más destacados del mercado. 

Para BME, la apuesta del capital foráneo por las cotizadas domésticas es una noticia positiva, ya que impulsa el crecimiento de tamaño empresarial. "El mayor acceso a inversores internacionales y el impulso de crecimiento que esto confiere, es una de las principales ventajas de la Bolsa para las empresas y, por tanto, para la economía española, que adolece de un menor tamaño medio de las compañías frente a la dimensión media en otras economías desarrolladas europeas", explica el informe. 

Las empresas no financieras, por su parte, desde 2014 están subiendo su apuesta por el mercado de valores, tras las desinversiones que tuvieron que llevar a cabo durante la crisis para poder reducir su nivel de endeudamiento y gracias también a la mejora de las condiciones de financiación. Aun así, su peso actual del 20% sigue por debajo del máximo de 2010, cuando superó el 26%. 

El caso de las familias también merece una observación. Y es que su peso actual está en mínimos históricos con un 17,2%. Hace justo dos décadas, los hogares controlaban más de un 35% del mercado, aunque desde entonces su peso se fue reduciendo. Durante la crisis se volvió a producir un repunte, aunque en los últimos años el techo se ha quedado en el 26%. Desde 2014, su peso se ha reducido en nueve puntos.

En este sentido, el informe destaca que "el porcentaje actual de la capitalización bursátil en manos de las familias españolas supone una convergencia con Europa, donde la participación directa de los inversores individuales en bolsa ha sido tradicionalmente inferior a la de España. El creciente peso de los fondos de inversión en las carteras de los españoles, por su ventajoso tratamiento fiscal y por la apuesta comercial de las entidades financieras por estos vehículos, explica en parte esta menor participación directa de los pequeños inversores en la renta variable española cotizada". 

Los mínimos del sector bancario también tienen su propio argumento. Y es que las desinversiones de los bancos, impuestas por la crisis económica y su necesidad de reforzar el capital, no han desaparecido por completo, aunque son más moderadas que en años anteriores. BME recuerda que la nueva normativa surgida a raíz de la crisis económica penaliza las participaciones de le entidades bancarias en empresas cotizadas, ya que afecta a su cálculo de solvencia. En los años 90, sin embargo, el sector financiero controlaba más de un 15% del mercado. 

En el caso de las Administraciones Públicas, en cambio, vemos el escenario contrario. En los últimos años su peso en el mercado está creciendo. Si a finales de los años 90 su participación acabó siendo residual por los procesos de privatización de empresas como Repsol, Argentaria, Gas Natural, Telefónica o Endesa, desde la crisis su peso vuelve a crecer por las ayudas públicas que ha proporcionado a entidades como Bankia. El Estado también tiene participaciones en compañías como Aena, Red Eléctrica, Enagás o Indra.