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El mercado de Sant Antoni de Barcelona reabre sus puertas una década después

Desde el balcón de Peret, en el cruce de Ronda de Sant Pau con calle Manso, se podía apreciar la planta en forma de cruz griega del mercado, una de las vistas más privilegiadas de Sant Antoni. El cantante pasó sus últimos seis años viendo el panóptico del mercado con polvo, grúas y ruido. Hoy, tras diez años de reformas, se reabre el mercado símbolo de todo un barrio. En todo este tiempo ha dado tiempo de una transformación del entorno, descubrir restos de vías romanas y de perder al vecino más popular, Peret.

El actual Gobierno municipal, que pospuso en más de una ocasión la fecha de estreno, se comprometió a inaugurar el recinto antes del puente de mayo, pero finalmente levantó la persiana a las ocho de la mañana de este miércoles. Solo algún fallo, como en ascensores, y otros obreros rematando algunas tareas interrumpieron el día de gala. En total, la reforma ha supuesto 80 millones para las arcas municipales, un 30% más de lo previsto en un inicio (con PSC en el poder, dos legislaturas atrás).

Desde que en 2008 se iniciaron las obras, el mercado (de los más grandes de la ciudad) ha resucitado con un aspecto totalmente reformado, al ritmo que también se ha ido actualizando el barrio, con sus defensores y detractores. Entre las novedades que acompaña la reapertura, está la peatonalización de las calles que abrazan el mercado, convirtiéndolo en una superilla, aprovechando el tirón de las obras. Eso es, pacificar el entorno restringiendo el paso de vehículos motorizados y dando prioridad a los viandantes y bicis.

La reforma también ha supuesto el cierre de algunos comercios de productos frescos: antes de las obras tenía 150 paradas y han quedado 52. Algunos se han jubilado y otras familias se han fusionado con otros establecimientos para adaptarse a las nuevas condiciones. No se pierde espacio de los 53.388 m2 repartidos en las cinco plantas, solo se redistribuye.

Por su parte, habrá 95 paradas de ‘Encants’ (textil) y 78 paradas de dominical (el conocido mercadillo de libros de segunda mano de los domingos desde 1936). Asimismo, habrá menos bares, pasando de 7 a 3, además de paradas que han pedido ofrecer degustación. El sótano reserva un espacio para un supermercado Lidl, un gimnasio y otro espacio para comercio aún por adjudicar.

Durante los próximos 11 días, hasta el 2 de junio, todos los vendedores de frescos y Encantes podrán abrir de lunes a sábado de 8 de la mañana a 8 de la tarde, hasta comprobar cuál es el horario que más se ajusta a su clientela. Eso supone quitar o bien el martes o el jueves como día de descanso.

Un mercado con mucho más de 135 años de historia

La rehabilitación del recinto, una obra modernista de Antoni Rovira i Trias de 1882, se le otorgó por concurso público al taller de arquitectos Ravetllat-Ribas, en diciembre de 2007. Su proyecto no quiso ensombrecer las peculiaridades de uno de los edificios más emblemáticos del Eixample barcelonés, como es su panóptico y la planta en forma de cruz griega, por ejemplo.

También, han reservado una zona de museo en el sótano, a razón de yacimiento romano con el que dieron, un tramo de 30 metros de la vía más larga de Hispania, la Vía Augusta del siglo I. Fue este el acceso a Barcino, lo que data al terreno con más de 2.000 años de historia.