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Los visados de obra nueva confirman la ralentización del sector: cómo lo afronta el inmobiliario

Los datos de visados concedidos para la construcción de vivienda de obra nueva confirman la desaceleración del sector inmobiliario, sobre todo desde el segundo semestre del año. En 2019, se visaron 106.266 unidades, según la estadística del Ministerio de Fomento. Es el segundo año consecutivo en el que se superan las 100.000 viviendas visadas y que supone el mejor dato desde 2009 (110.849).

Pero si nos fijamos en la evolución interanual, nos encontramos con que el aumento entre 2018 y 2019 fue del 5,5%, el más bajo del último lustro. De hecho, en el segundo semestre del año se visaron 50.000 unidades menos, hasta un 12% menos que entre enero y junio del mismo año.

Entre 2015 y 2018, con un repunte testimonial del 1,7% en 2014, los incrementos anuales alcanzaron los dos dígitos, devolviendo aire fresco a un sector que trata de recuperarse del batacazo con actores más profesionalizados.

“El dato anual sigue por debajo de la creación neta de hogares de los últimos 12 meses, 120.000 según la Encuesta de Población Activa (EPA) y de la cifra proyectada por el INE para los próximos años, que habla de 125.000-135.000 nuevos hogares cada año entre 2019-2025”, según el 'Informe Sectorial Inmobiliario' de CaixaBank Research.

“Es un aumento importante dada la desaceleración de la economía en el segundo semestre del año”, afirma Daniel Cuervo, director general de la Asociación de Promotores y Constructores de España en Madrid (APCE/Asprima), que destaca cuál sería la cantidad adecuada de vivienda para un buen desarrollo del sector. “Debemos acompasar la producción de viviendas a la creación de nuevos hogares y a la demanda foránea. Y ser parte de la solución a la demanda embalsada de jóvenes que requieren de una oferta de vivienda asequible para iniciar su proyecto de vida. Una cifra razonable sería 140.000-150.000 viviendas.

Las previsiones para 2020, sin embargo, hablan de una mayor contención de la construcción. “Dada la incertidumbre sociopolítica y la volatilidad de la economía es difícil hacer un pronóstico, pero nuestro escenario central se mueve en una producción similar a la de este año, es decir, unas 105.000 viviendas iniciadas”, agrega el director general del Asprima.

Algo más positivo se muestra Carlos Larred, manager de Spring Professional del Grupo Adecco. “Las perspectivas para el año son moderadamente positivas, teniendo en cuenta el contexto político-económico tanto a nivel nacional como internacional. La previsión es tener 120.000/140.000 visados de obra nueva por lo que, en consecuencia, las perspectivas laborales del sector deberían crecer en relación con esta cifra”.

No nos podemos olvidar de dónde viene el sector. La construcción entró en coma profundo con el estallido de la burbuja inmobiliaria, y desde 2007 los visados de obra nueva encadenaron siete años consecutivos de caídas, con descensos interanuales (2008 y 2009) que superaron el 50% de la actividad registrada el año anterior. El sector necesitaba absorber la cantidad ingente de vivienda nueva que se levantó en pleno boom inmobiliario, casi 5,4 millones de viviendas visadas, pero no todas se terminaron.

Los datos del stock de vivienda nueva en España, también facilitados por el Ministerio de Fomento, confirman que sigue descendiendo desde los máximos de 2009. Los últimos datos registrados son de 2018, cuando cerró con menos de 460.000 viviendas nuevas sin vender, una caída del 3,6% interanual y de un 26,6% menos desde el máximo acumulado. 

Desde el ministerio dirigido por José Luis Ábalos se afirmó que “la digestión del boom inmobiliario ya se ha producido, al dar salida casi a un 30% del acumulado máximo”.

Comunidad Valenciana, Cataluña y Andalucía siguen acumulando casi la mitad de todo el stock nacional. En 2018, el stock acumulado disminuyó en todas las comunidades autónomas salvo Canarias, Ceuta y Melilla. Por el contrario, el País Vasco y Baleares destacaron con caídas superiores al 10%.

Mientras, los datos de certificados de fin de obra cerraron 2019 con casi 78.800 viviendas que se terminaron el año pasado, lo que supone un 22,4% más de certificados frente a 2018.

Madrid sigue siendo motor de la construcción pese a que caen los visados

Desglosando los datos de concesión de visados de obra nueva por regiones se confirma que Madrid (22.130), Andalucía (21.128), Cataluña (13.796) y Comunidad Valenciana (11.325) son los motores de la construcción en España. Sus incrementos interanuales han sido positivos, salvo en Madrid, donde los visados han caído por primera vez un 0,9% desde 2015. Las mayores caídas se han producido en Aragón (-19,5%), Asturias (-15,1%) y Murcia (-11,4%).

Los visados de obra nueva han salvado el año no solo con los aumentos de Andalucía (8,9%), Cataluña (6,8%) y Comunidad Valenciana (8,1%), sino también con los incrementos de dos dígitos en Extremadura (38,3%), Baleares y Canarias (ambos con un 30,4%) o los de La Rioja, donde se han duplicado en un año.

Las regiones que más impacto tienen a nivel de empleo en el sector de la construcción son Madrid, Barcelona y su área metropolitana, y la zona de Levante, donde se dan situaciones diferenciadas, que aclara el manager de Spring Professional de Adecco: “En Madrid, además de las contrataciones normales dentro del sector se añade el empleo cualificado para las posiciones de estructura de las compañías constructoras en su sede central. Por su parte, en Barcelona ciudad ha aumentado el empleo para el desarrollo residencial, dada la moratoria en cuanto a licencias de obras hoteleras, que se han trasladado a la zona del área metropolitana de Barcelona. En la costa del levante, la construcción básicamente se asocia al turismo y a la obra nueva residencial”.

El País Vasco, Navarra y las provincias de Sevilla y Zaragoza están comenzando a alcanzar volúmenes reseñables, destacan desde la APCE. La incertidumbre económica marcará el devenir del sector este y los próximos años. “Estamos inmersos en una etapa de consolidación del sector con crecimientos de precios muy similares a los incrementos de la renta familiar. Creemos que, a pesar de un menor crecimiento de la economía, tanto el aumento de afiliados a la seguridad social como los bajos tipos de interés van a permitir un inicio de producción similar a la del pasado año”, concreta su director general.

Nuevos retos para el sector de la construcción

Los mayores retos del sector promotor y constructor pasan por la aparición de nuevos modelos de financiación, el futuro de la construcción de viviendas y el trabajo sobre el desarrollo de los suelos donde construir.

Por parte del Gobierno, el ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana (Mitma) adelantó la llegada inminente de nuevas medidas como la primera Ley Estatal de Vivienda, que Ábalos garantizó que llegará este año, y que “garantizará la igualdad de todos los españoles en su derecho a acceder a una vivienda digna y adecuada”.

“Esperemos que cuenten con el sector inmobiliario y nos contacten en breve puesto que es un texto que quiere regular la vivienda como función social y definir la vivienda libre, protegida, vacía, gran tenedor de vivienda, etc.” aclaró Daniel Cuervo.

Pero sobre todo se espera la nueva Ley de Seguridad Jurídica, que será tramitada con carácter de urgencia, y que el sector espera desde hace años. “Es muy necesaria para la sociedad puesto que hay un gran problema con la judicialización del urbanismo. Estamos reclamando esta Ley desde hace más de tres años, pero no ha sido prioritario, de momento, para este Gobierno”, destaca el directivo de Asprima.

Además, se esperan mejoras en la regulación técnica de la edificación en materias tan importantes como la eficiencia energética. Se promoverá un Plan de Rehabilitación, así como actuaciones de regeneración y renovación urbana y rural, y una nueva Ley de Arquitectura. “Esperemos que garantice la calidad de los diferentes proyectos y que estos se puedan desarrollar en unas condiciones justas para los profesionales del sector, promoviendo una adecuada remuneración de los actores de la construcción”, aclara Larred.