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Del oro al abandono: 16 ruinosos ejemplos de lo que queda cuando terminan los Juegos Olímpicos

Autor: Redacción

Los Juegos Olímpicos son una ruina. La prueba es que las 25 olimpiadas –tanto de invierno como de verano– celebradas entre Los Ángeles 1932 (EEUU) y Sarajevo 1984 (Bosnia) fueron deficitarias. Y la cosa no mejoró después: Albertville 1992 (Francia), Sídney 2000 (Australia), Atenas 2004 (Grecia), Turín 2006 (Italia), Pekín 2008 (China) y Sochi 2014 (Rusia) perdieron mucho dinero y pusieron en serios aprietos a los organizadores. Falta saber cómo se cerrará la cuenta de resultados de Río 2016, pero pinta que será en números rojos.  

De media, los JJOO cuestan casi un 179% más de lo previsto inicialmente, según un estudio elaborado por el profesor Bent Flyvbjerg de la Escuela de Negocios Saïd de la Universidad de Oxford que ha evaluado el sobrecoste de las citas olímpicas desde 1960.

Flyvbjerg y su equipo también concluyen que, además de lo desproporcionado de las inversiones económicas que conlleva la celebración de unas Olimpiadas, la mayoría de las infraestructuras que se edifican se orientan a instalaciones relacionadas exclusivamente con esa cita y que son difícilmente reutilizables cuando la llama olímpica se apaga.

Estos son algunos ruinosos ejemplos:

Los Ángeles 1932 (EEUU)

Berlín 1936 (Alemania)

Helsinki 1952 (Finlandia)

Cortina d'Ampezzo 1956 (Italia)

Grenoble 1968 (Francia)

México 1968 (México)

Múnich 1972 (Alemania)

Montreal 1976 (Canadá)

Moscú 1980 (Rusia)

Sarajevo 1984 (Bosnia)

Los Ángeles 1984 (EEUU)

Atlanta 1996 (EEUU)

Atenas 2004 (Grecia)

Pekín 2008 (China)

Londres 2012 (Reino Unido)

Sochi 2014 (Rusia)