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Reforma a lo bestia: 10 edificios antiguos con detalles demasiado modernos

Autor: Hoja de Router (colaborador de idealista news)

La reforma de edificios antiguos es un asunto espinoso y tiende a despertar el debate entre los partidarios de conservar la construcción original y los que prefieren remodelar la obra para mejorarla y asegurar su supervivencia a lo largo del tiempo. Al fin y al cabo, cuando se modifica un diseño histórico se corre el riesgo de dañar la esencia del conjunto y alterar la intención del artista.

Al incorporar acabados modernos, la meta más habitual es conservar con éxito la edificación original, por lo que se intenta que pasen desapercibidos. Sin embargo, hay arquitectos que prefieren transformar totalmente el valor inicial de la obra y aportar un aire fresco y novedoso. De hecho, hay algunos que han sabido mezclar magistralmente la tradicional piedra con materiales diferentes como el vidrio o el hormigón.

Un castillo alemán con toque español. En Halle (Alemania), se ubica un castillo del siglo XVI que tiene huella española al haber sido reconstruido por un estudio de nuestro país, Nieto Sobejano Arquitectos. Antiguamente, el interior estaba en ruinas y los escombros se veían desde el exterior. El moderno diseño concebido por los arquitectos españoles cubre toda esa zona. Como colofón, el vidrio del tejado brilla por la noche y la geometría de la cubierta aumenta el espacio del recinto.

La chocante reforma del Museo Real de Ontario. Este museo de Toronto es uno de las colecciones de arte, cultura mundial e historia natural más grandes de Canadá. Su interior abarca desde minerales y meteoritos hasta cuadros de Oriente Próximo y estatuas de arte africano. El edificio abrió sus puertas en el año 2012 y desde entonces ha ampliado su espacio hasta tres veces para poder dar cabida a todas las obras de arte. Durante la última reforma en 2005, se organizó un concurso que recibió más de 50 propuestas de diversos países. El estadounidense Daniel Libeskind esbozó una ampliación muy arriesgada que consiguió ser la ganadora.

El insólito diamante de la Biblioteca Real de Copenhague. La sala ‘Diamante negro’ es una ampliación de la biblioteca de la capital de Dinamarca. Situada al lado del mar, el nombre se debe a los reflejos que produce la superficie acristalada, de un material oscuro, por el efecto del agua y el sol. El atrio sirve de conexión entre el interior del edificio y el el exterior. Tras él, se encuentra la parte antigua de la obra. Unas vigas de hierro soportan el peso de la fachada, construida en vidrio.

La protección de vidrio de una antigua biblioteca. Libros antiguos, selectos y únicos. Este es el tesoro de la Biblioteca Pública Beyazit, situada en el centro cultural de Turquía, Estambul. La construcción data del año 1501 y la última reforma se tuvo que realizar con especial cuidado para no dañar la escala original del edificio y conseguir que la remodelación fuera armónica. Por eso, Tabanlioglu Architects intervino tímidamente, añadiendo una estructura de vidrio para proteger los volúmenes más valiosos de la institución. Además, cubrieron el patio con una estructura transparente.

Un rascacielos con aires históricos. La sede de la Unión de Arquitectos de Rumanía se ha convertido en una de las atracciones turísticas de Bucarest. La parte inferior, que tiene la habitual apariencia de edificio histórico y es de ladrillo, sujeta un rascacielos muy moderno. Construido a finales del siglo XIX, se tuvo que remodelar tras incendiarse en 1989. Todavía se conservan dos fachadas de estilo arquitectónico renacentista francés, consideradas una joya histórica.

La belleza de la fusión en Music School Louviers. Aunque ahora este edificio de Normandía es una escuela de música, antes sirvió como monasterio, iglesia, tribunal y prisión. No en vano, fue construido  ya en 1646. Opus 5 fue el grupo de arquitectos encargado de agrandar el espacio para la escuela, inaugurada en 1990. Con los nuevos materiales de la época actual, los artistas han sabido resaltar el valor paisajístico de la zona sin contrarrestar la esencia original de la obra, creando una bella combinación del vidrio y el hormigón con la piedra.

Un mural abstracto junto a un edificio neoclásico. El edificio Old State de Brisbane (Australia) aúna el estilo neoclásico y moderno de una forma original. Se levantó por primera vez a finales del siglo XIX y al principio fue concebido como un museo, pero finalmente se estableció como biblioteca pública. En la década de los 60 se realizó la moderna ampliación, añadiendo un colorido mural.

La recuperación de un edificio para un uso social. Seven Stories es el primer museo de Inglaterra dedicado al arte de los libros para los más pequeños. Guardan manuscritos e ilustraciones originales de diversos autores y cuentan con obras de más 100 escritores, todas ellas dirigidas a niños. El edificio de estilo victoriano se levantó en 1870 y entre los años 2002 y 2005 fue remodelado con un estilo que atraerá a los más pequeños gracias al aporte de un conjunto de instituciones que rescataron el inmueble del olvido para impulsar la literatura infantil. 

Vivir entre casas históricas.House in Vexin’, nombrada así por el pequeño pueblo francés donde se ubica, es una gran residencia que acoge tres viviendas históricas. A este conjunto arquitectónico,  el estudio Jean-Philippe Doré le ha añadido una moderna estancia construida con cristal, vidrio y acero, materiales contemporáneos que contrastan con el resto del edificio.

La arquitectura moderna que respeta la historia. Sonora 113 es un edificio moderno que deja un pequeño espacio a una fachada histórica. Para respetar la pequeña portada, los arquitectos diseñaron la parte superior de la construcción original, de tal manera que ambas edificaciones se integraran a la perfección. El nuevo edificio, ubicado en Ciudad de México,  se utiliza ahora como un conjunto de oficinas.