En Sintra, Portugal, existe un edificio rodeado de misterio: Quinta da Regaleira. Se trata de un palacio ajardinado con infinidad de simbología esotérica en sus muros y monumentos. De todos ellos, el más terrorífico y misterioso es el pozo iniciático.
El palacio comenzó a construirse en 1900 por orden del millonario Antonio Augusto Carvalho Monteiro, que contrató al arquitecto italiano Luigi Manini.
La propiedad consta de cuatro hectáreas, un palacio, lujosos jardines, lagos, grutas y edificios enigmáticos, lugares que esconden significados relacionados con la alquimia, la masonería, los templarios y la rosacruz. El arquitecto modeló el palacio con construcciones que evocan la arquitectura románica, gótica, renacentista y manuelina.
Como hemos mencionado unas líneas más arriba, el monumento más destacable es el pozo iniciático, una torre de 27 metros metida dentro de la tierra con una escalinata en espiral cuyo aspecto es más que inquietante.
Los nueve rellanos, separados entre sí por quince peldaños, evocan a los nueve niveles del Infierno de la Divina Comedia de Dante Alighieri. El pozo iniciático recibe ese nombre porque sabe que se utilizaba en rituales masónicos de iniciación.
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