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Estas casas prefabricadas de Francia se han convertido en un modelo para la arquitectura ecológica

NZI Architectes
NZI Architectes
Autor: Vicent Selva (colaborador de idealista news)

Cada vez está más claro que las casas prefabricadas son una alternativa excelente, y en muchas ocasiones mucho más económica, a las viviendas convencionales. La realidad demuestra que no solo son capaces de cumplir con la función básica de dotar de un techo  a las familias, sino que, además, pueden hacerlo conjugando comodidad, funcionalidad e, incluso, diseño. De hecho, no son pocas las firmas de reputados arquitectos y diseñadores que se han lanzado a cubrir este sector del mercado, ofreciendo productos de altísima calidad y belleza.

Pero, además, las casas prefabricadas también aportan un extra de sostenibilidad. Una dimensión que también está siendo explorada en el mundo de la arquitectura. Y es que, sin duda, este factor es cada vez más importante para una mayor cantidad de personas, que ven con preocupación cómo el planeta se dirige hacia un negro horizonte, del que, si no ponemos remedio, será difícil escapar.

Un magnífico ejemplo de funcionalidad, comodidad, diseño y sostenibilidad lo podemos encontrar en el municipio de Nogent-le-Rotrou, en el norte de Francia. Hace algunos meses comenzó a desarrollarse un proyecto de construcción de vivienda social, que destaca por unas preciosas viviendas no solo asequibles desde una perspectiva económica, sino absolutamente respetuosas con el medio ambiente, hasta el punto de convertirse en una referencia para la arquitectura ecológica.

El proyecto fue diseñado por una firma parisina NZI Architectes, e incluye la construcción de 13 casas con techos a dos aguas construidas con componentes de madera prefabricados con aislamiento de paja. La superficie sobre la que se extiende supera los 1.000 m2, y se compone de tres bloques separados, dos de los cuales son idénticos entre sí, con casas dispuestas en filas escalonadas, para crear oportunidades para el espacio verde.y con diferentes alturas y acabados de techos para crear una agradable sensación visual. Los interiores se basan en un estilo minimalistas y llenos de luz, desde los que es posible disfrutar de agradables a las zonas verdes, gracias a los grandes ventanales.

El 70% del proyecto fue construido en un taller preparado para ello, lo que permitió minimizar los desechos de construcción, pero también reducir el tiempo y los costes de producción, lo que repercute en su precio. Es el caso de las paredes, cajas de madera de 36 centímetros de espesor, que se llenaron en el taller con balas de paja comprimida. Una vez fabricadas, fueron trasladadas al lugar donde se iban a erigir las viviendas. Además, con el objetivo de dotar al proyecto de una dimensión social, para la construcción se contó con profesionales y artesanos locales.

Por último, como el material utilizado era bastante ligero, no fue necesario un gran despliegue de medios, como grúas, y el ensamblaje se pudo completar con éxito con equipos más sencillos que causaron un menor impacto sobre el entorno.

Como explican en su página web, con este proyecto, los profesionales del estudio NZI quisieron “cuestionar la vivienda individual agrupada y la noción de subdivisión”, por lo cual su “trabajo se orientó inicialmente hacia la exploración de técnicas innovadoras y ecológicas”. Y, sin duda, como podemos ver en las imágenes, consiguieron su objetivo.