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Un comprador extranjero paga casi 7 millones por una casa en Londres tras realizar una visita virtual

Gtres
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Autor: Redacción

El mercado de la vivienda se está adaptando a marchas forzadas a la situación inédita que está provocando la expansión del coronavirus. Mientras las medidas de confinamiento se expanden por todo el mundo, el residencial se encomienda a las nuevas tecnologías para poder seguir cerrando operaciones.

En España muchas agencias inmobiliarias y promotoras están apostando por las visitas virtuales para que los potenciales compradores puedan visitar de forma telemática las casas. Una solución por la que está apostando el 'real estate' de muchos países, y que incluso ha llegado al segmento del lujo.

En Londres, por ejemplo, un comprador extranjero ha pagado 6 millones de libras (unos 6,8 millones de euros) por una casa tras realizar una visita virtual, mientras que en China, el gigante inmobiliario Evergrande consiguió duplicar sus ventas en el mes de febrero al utilizar las redes sociales y la tecnología de realidad virtual para promocionar su oferta de viviendas. En el segundo mes del año, en el momento álgido del covid-19 en el país, llegó a facturar casi 6.000 millones de euros.

En EEUU, la empresa Matterport (con sede en California) también confiesa un boom de ventas de sus cámaras 3D destinadas al mercado de la vivienda.

Esta nueva forma de innovar gracias a la tecnología permite a las empresas invertir poco capital, en un momento en el que prima el objetivo de tener liquidez para afrontar los efectos de la crisis sanitaria y la posterior recesión económica global que se avecina. Además del mercado de la vivienda, la apuesta por el canal online como principal vía de ventas está siendo imprescindible para el 'retail', que está viviendo un nuevo impulso a las compras por Internet. De hecho, los expertos sostienen que, gracias a ello, la logística es el segmento inmobiliario que mejor se recuperará del golpe del coronavirus, tanto en términos de actividad como de empleo. 

Datos compartidos, decisiones rápidas y nuevos canales de distribución

Además de la baza digital, otro de los cambios que está provocando la pandemia en el mundo empresarial es que cada vez más empresas tecnológicas, incluidos los referentes internacionales, están compartiendo información con la competencia con el fin de ayudar a encontrar una vacuna o un tratamiento eficaz contra el covid-19. El gigante estadounidense Microsoft, por ejemplo, apuesta por un esquema de datos abiertos, mientras que la sueca Ericsson está concentrando sus inversiones en desarrollar un software de código abierto. 

También destaca la inmediatez con la que muchas empresas están acelerando la toma de decisiones y el lanzamiento de nuevas líneas de negocio en cuestión de días para poder adaptarse a esta situación extraordinaria. Un caso llamativo es el de Sysco, la empresa estadounidense dedicada a la distribución de alimentos, que ha puesto en marcha en menos de una semana una cadena de suministros y un sistema de facturación completamente nuevos para servir a las tiendas. 

Las empresas que fabrican impresoras 3D son otro ejemplo destacado de cómo el confinamiento y la crisis sanitaria está aflorando nuevos servicios. HP, por ejemplo, está empezando a ofrecer a los clientes las impresiones en 3D como servicio; así, pueden pagar por lo que impriman y se ahorran el coste de comprar la impresora y de los suministros. Entre los primeros clientes que ha conseguido la compañía tecnológica están Wallbox, productor de cargadores para vehículos eléctricos, y HIPP Medical, que fabrica herramientas para ortopedistas y dentistas.

Suma y sigue, porque la expansión del covid-19 también está acelerando la llegada de nuevos canales de distribución, principalmente a través de drones. En este sentido, destaca el caso de Zipline, una 'startup' californiana que ya está entregando muestras de sangre y médicas por drones en África, está estudiando hacer lo mismo con las muestras de coronavirus en Estados Unidos. Otro ejemplo es Google, que ha ampliado el uso de sus drones para entregar medicamentos y otros productos básicos en las zonas rurales del estado de Virginia.