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La liberalización del precio del alquiler en viviendas nuevas tumba al Gobierno sueco

El primer primer ministro sueco Stefan Löfven / Gtres
El primer primer ministro sueco Stefan Löfven / Gtres
Autor: Redacción

Intentar tocar la política de vivienda en Suecia, regulada desde la época de la Segunda Guerra Mundial, le ha costado el Gobierno al actual primer ministro socialdemócrata, Stefan Löfven, que gobierna en minoría desde principios de 2019 con el apoyo del partido Liberal, y la abstención del partido comunista, que en la moción de censura votada este 21 de junio ha tumbado el Ejecutivo, votando junto a la toda la oposición de derechas, conservadores, democristianos y ultraderecha.

Y es que intentar cambiar el mercado de la vivienda, base del Estado de Bienestar en Suecia es un tema tabú, que muy pocos políticos suecos se han atrevido a tocar desde que el difunto político Olof Palme lo tomara por bandera. Löfven planteaba flexibilizar las rentas de los alquileres en las casas de edificios de nueva construcción, que se pueden alquilar los inmuebles a precio de mercado durante un periodo de 15 años, pero sin superar un precio que fuera superior al 30% de los ingresos del inquilino

El mercado de alquiler sueco se estructuró con el objetivo inicial de garantizar que el precio del alquiler se situase en equilibrio a largo plazo con la utilidad obtenida de la vivienda, pero su aplicación ha sido un arma de doble filo, según afirmó el Nicolás González, analista de corporate finance de Colliers, en un extenso artículo del mercado de arrendamiento en Suecia publicado en idealista/news. “Si bien los precios se han contenido, la falta de oferta, la exclusión social o el bloqueo de stock existente se han convertido en los peores enemigos del mercado”, explicó en su momento.

Y esa falta de oferta que impide el acceso a la vivienda a muchas familias es lo que ha intentado cambiar el actual Ejecutivo. Los arrendamientos vitalicios con precios topados benefician a los arrendadores actuales, pero perjudican de forma importante a los nuevos arrendatarios que pretenden encontrar una casa de alquiler.

Las listas de espera para conseguir una vivienda de alquiler social son extensas en todo el país. Solo en Estocolmo, hay una lista de espera estimada de alrededor de 13,1 años con más de 670.000 personas inscritas en la misma. Se estima que hay un déficit de más de 27.000 viviendas solo en la capital.

En el 93% de los municipios suecos existe déficit de vivienda mientras que se acumulan las solicitudes de acceso al alquiler de una vivienda pública y la construcción de casas no es suficiente para absorber tanta demanda.

El líder sueco tiene ahora una semana para dimitir o convocar elecciones anticipadas, que dejarían un gobierno provisional hasta las próximas elecciones de 2022.