A los espacios de negocios se les pide una serie de cualidades determinadas por una demanda cada vez más exigente. Aunque la localización es lo que prima en la búsqueda de un lugar de trabajo idóneo, las empresas quieren dar con ese espacio eficiente, sostenible y flexible. Cuatro expertos en el mercado de oficinas debatieron en la I Edición del Congreso Realty Spain 2017 sobre las necesidades de las empresas actuales y qué tipo de oficinas buscan.
Para Daniel Loureda, presidente de misoficinas.es, el mercado de oficinas presenta unas previsiones positivas. Disfruta de un momento dulce que debe saber aprovechar. Actualmente en una fase alcista, mantiene una tendencia positiva, aunque mostró algunos síntomas de desaceleración en Madrid en 2016.
Laureda analizó las tendencias de la demanda actual en base a su último estudio de mercado. La crisis obligó a muchas empresas a reestructurarse y reducir sus costes. "Difícilmente se volverán a alquilar oficinas a precios tan exuberantes como 44 euros/m2/mes en tiempos precrisis" explicó Loureda, pero las empresas son capaces de pagar lo que haga falta, siempre y cuando el mercado les dé lo que esperan.
"Las sedes de las empresas deben ser lo más atractivas posible para que el empleado quiera ir allí a trabajar", argumentó, poniendo de ejemplo casos como Google, donde sus empleados deben hacer trayectos largos y caros de desplazamiento para ir hasta sus oficinas y eso debe ser compensado: "la gente es más productiva en espacios agradables y donde estén todos. La comunicación es constante", apuntaba Loureda. Las empresas tecnológicas son las que acaban marcando la tendencia de cómo deben ser las oficinas de trabajo.
Con todo, para sacar el máximo rendimiento de las horas de trabajo considera que esa tendencia de "mezclar ocio y trabajo no es lo más adecuado", declaró. Para Loureda deben estar cerca pero no juntos en un mismo espacio. Eso sí, los mejores lugares para trabajar deben prescindir de cajones 'mamparizados' y despachos como antaño. Ahora los espacios abiertos y modulares prevalecen para generar una buena comunicación y cohesión entre todos los empleados. Además de facilitar una mayor flexibidad en un escenario empresarial donde "no se sabe qué puede pasar mañana", explicó Jaime Méndez, arquitecto y director de proyectos en 3G Office.
Méndez puso de ejemplo el caso de las recién estrenadas oficinas de Wizink en Madrid y Lisboa. "Diseñamos el lugar involucrando a los propios empleados, nadie mejor que ellos saben qué espacio les servirá para trabajar", explicó. El proyecto sobrepasó las expectativas. En un principio debía cubrir un número de empleados, pero la población de trabajadores se duplicó en los 22 meses de diseño y construcción, pero ellos ya contaron con un modelo de oficina que abarcara esa necesidad.
Así, Méndez y un equipo de más de 600 personas idearon unas oficinas de 12.000 m2 donde cada espacio era diáfano, eliminaron de los planos los despachos y las mejores esquinas se reservaban para los espacios comunes. "El lugar favorito de los empleados se reservó para ellos, donde pudieran trabajar las últimas horas del día con las mejores vistas", explicó Méndez. Las oficinas cuentan con la mitad de sillas que de empleados porque "ellos deben estar en la calle y no entre paredes". Y cada espacio puede ser ocupado por un empleado que solo necesita una buena conexión para colocar su portátil, la principal herramienta con la que trabajan todos.
Aparte de espacios abiertos y modernos, el atractivo principal para unas buenas oficinas sigue siendo la ubicación, la prioridad de elección entre unas u otras. Según Ana Zavala, directora de la consultora Savills, aunque la superficie media contratada se ha reducido, la demanda aumenta y sigue siendo en las zonas 'prime'. "El mercado de la perifera de Madrid, como Tres Cantos o Rivas Futura, sigue descendiendo" y es debido a que las empresas quieren seguir estando en los lugares clave. "La gente prefiere estar donde están todos y es muy difícil de cambiar esa tendencia", explicó Laureda.
Otro caso de éxito sirvió para explicar las necesidades de las empresas a la hora de ubicar sus sedes. Fue el de la reordenación y diseño de las oficinas situadas en la zona aeroportuaria de Madrid, por el estudio Anaya Arquitectos. Jesús Anaya, su director, explicó que la zona de oficinas que diseñaron debía cumplir con la comunicabilidad que deben contar los trabajadores que se desplacen hasta allí, además de poder conectarse a través de la nube, algo que modifica el espacio ocupado por las oficinas sustancialmente. "¿Cuál es el valor del espacio? Debemos mantenerlo vivo, que podamos respirar en él", concluyó Anaya.
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