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Rifirrafe entre promotores y constructores con la banca por culpa de la burbuja

acusaciones entre promotores, constructores y bancos
Autor: Elena

“El sector de la construcción no compite con otros sectores, sino consigo mismo y la demanda de vivienda es la que generará el escenario de futuro del sector” son declaraciones de José Manuel Galindo, presidente de la asociación de promotores y constructores de España (apce), en el xxviii coloquio nacional de la Asociación de Promotores Constructores de España (apce) celebrado en Madrid esta mañAna con el título “la vivienda: problema y solución”

La jornada trata de analizar el presente y futuro de un sector que se enfrenta a grandes dificultades en 2010: la pérdida de valor de los activos financieros unida a una elevada deuda del sector (325.000 millones de euros) justifican, a juicio de Galindo, la necesidad de adoptar por parte del gobierno medidas estructurales que permitan salvar el tejido productivo: “Dentro de poco, cuando la situación se normalice, harán falta 350.000 viviendas al año. ¿Quién las va a hacer si se destruye el sector?” se pregunta el presidente de la apce

Las demandas planteadas al gobierno por parte de la asociación apuntan a la necesidad de realizar cambios en la política general de suelo y de desarrollar medidas que fomenten el alquiler y la rehabilitación

No obstante, Galindo afirma que una vez normalizado el sector, el modelo de producción desarrollado tendrá que cambiar para contribuir a que el conjunto de la economía sea sostenible, considerando la responsabilidad social del sector, que deberá tender hacia la profesionalización y la innovación

“La demanda existe”, según Galindo, “lo que supone una paradoja en el escenario actual, en el que el stock de viviendas ha llegado a un techo de 750.000 unidades”. El presidente insiste en que los ajustes de precio se han realizado hasta el límite que se ha podido, en torno a un 20%, si bien no todos los productos pueden tener el mismo descuento, que dependerá de las características de la vivienda. Además, recuerda que el papel de las entidades financieras es fundamental: “hay demanda, lo que se necesita es facilitar el crédito” ha recordado Galindo, que además ha cargado contra las elevadas rebajas de precios ya que "no siempre se traducen en buenas oportunidades de compra"

Culpan a los bancos y piden ayuda al gobierno

Otros ponentes también han aportado en la conferencia su visión de la situación del sector de la construcción. Así, Benjamín Muñoz Solsona, vicepresidente segundo de apce asegura que en los tiempos pasados los promotores han cometido excesos, pero en cierto modo fueron arrastrados por una situación de “barra libre” en la financiación de proyectos que se ha eliminado radicalmente. “Si la banca hubiera aguantado mejor los promotores se habrían ajustado suavemente. Al no haber ocurrido así, la crisis financiera a la que hemos llegado es la mayor de las vividas, arrastrando al sector de la construcción”, ha apuntado

Por otra parte, Juan lazcano acedo, presidente de cnc (conferencia nacional de la construcción) ha recordado la importancia del sector de la construcción en las arcas públicas, que supone un 11% de las recaudaciones. Las ayudas que el sector necesita no supondrían en opinión de lazcano un gran gasto para el estado, ya que de cada 1% del PIB invertido en vivienda se produce una recuperación del 0,5% vía iva, IRPF y reducciones en prestaciones de desempleo

A continuación Antonio Ballester López, presidente de andimac (asociación nacional de distribuidores de cerámica y materiales de construcción), ha apuntado a que lo ocurrido estos años no ha sido una “burbuja inmobiliaria” sino una “burbuja financiera” que ha alimentado el sector de la construcción por la gran cantidad de dinero que éste mueve. En este sentido ha apostado por la intervención del estado para gestionar la salida de la crisis del sector mediante la puesta en marcha de un plan de ayudas a la rehabilitación, la promoción de viviendas en mercados europeos, llevar a cabo actuaciones sobre la financiación de la vivienda a través del ico e incluso activar la desgravación fiscal en la compra de segunda vivienda

Y la banca alerta de que no habrá salvavidas para todos

El panorama más negativo lo ha presentado santos González Sánchez, presidente de la asociación hipotecaria española (ahe), quien asegura que no se van a poder construir nuevas viviendas sin saber lo que vamos a hacer con las actuales. El elevado endeudamiento del sector pesa para posibilitar su normalización: ni el sector financiero puede asumir ni el constructor puede pagar las deudas contraídas: “la refinanciación de intereses por las empresas crece a un ritmo superior de lo que se revalorizan los activos inmobiliarios de las empresas”. González considera que hay que salvar el sector de la construcción porque es estratégico para el país, pero esto no implica que haya que salvar a cada empresa: “saldrá el que tenga que salir”.

El presidente de la ahe argumenta que la crisis tendrá que cambiar el modelo empresarial y que el futuro no se presenta mucho mejor porque las acciones a tomar se están limitando a intentar vender el stock de vivienda con muy poco margen y la situación actual “desborda las capacidades de negociación individuales: hacen falta medidas que solucionen la viabilidad del sector, no nos podemos limitar a cargar las culpas al sistema financiero”

Rafael Fernández Sánchez, presidente de cepco (confederación española de asociaciones de fabricantes de productos de construcción) sin embargo considera, en clara alusión a las declaraciones críticas de santos con el sector de la construcción, que “si para normalizar el sector deben quebrar empresas constructoras también deberían quebrar bancos, porque ambos sectores han contribuido a dibujar el panorama actual”. Fernández ha asegurado que el sector de los materiales de construcción ha sabido atender el pico de demanda de estos años pero es capaz de subsistir de forma cómoda en una situación “normal” de 400.000 nuevas viviendas al año. Eso si, la demanda prevista en 2010 de sólo 100.000 viviendas supone funcionar dos o tres años bajo mínimos