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Errores/horrores urbanos: el mirador de 23 millones de euros que lleva 4 años con el ascensor estropeado

De hito de la arquitectura a un completo desastre en apenas cuatro años. La torre mirador miramar de Valencia pasó del boato inaugural al más profundo de los abandonos. Tras una década de obras que costaron 23 millones de euros, y que supusieron un sobrecoste de un 40%, el ministerio de fomento lo inauguró oficialmente el 11 de junio de 2009. Desde aquel momento, nadie se ha preocupado de su mantenimiento. Se ha convertido en territorio salvaje

Ideada como emblema de la ciudad, puerta de entrada desde la avenida de Cataluña, hoy languidece entre jardines llenos de maleza, estanques con agua sucia y bancos utilizados como lienzo por los pintores callejeros. Las palmeras que una vez decoraron el entorno están casi secas. Incluso algunas, afectadas por una plaga de escarabajo picudo rojo, se pudrieron y han sido taladas

Pero, eso no es lo peor. El mirador acristalado, que debía convertirse en un reclamo turístico para Valencia –situado a 45 metros de altura y con capacidad para 160 personas–, está desierto. En realidad siempre lo estuvo: el ascensor que sube a la torre dejó de funcionar poco después de su apertura -hace cuatro años- y la única manera de llegar pasa por tomar aire y subir a pie los doce pisos que hay hasta el punto más alto. Y una vez arriba, la vista es decepcionante

En lugar de disfrutar con una impactante panorámica de la excelsa huerta valenciana o de deleitarse con la visión de la línea del horizonte fundiéndose con el azul del mediterráneo en la playa de la malvarrosa, los valientes que se asoman a la torre miramar se dan de bruces contra el nuevo paisaje de la capital del turia: ladrillo y asfalto

Lo cierto es que no hay nada que ver. A 45 metros sobre el suelo, el litoral valenciano es inexistente y se esconde detrás de una maraña de edificios, rotondas, carreteras y descampados. Del mar, los naranjos y la huerta, solo el anhelo

Problemas y más problemas

El complejo de la torre miramar está también compuesto por un paso inferior de 300 metros de longitud por el que cada día transitan nada menos que 2.000 coches a la hora, lo que la convierte en la tercera entrada con mayor volumen de vehículos de la ciudad. Allí son constantes los atascos, y no sólo eso, también las inundaciones. Las lluvias registradas el año pasado obligaron a cortar el tráfico a su paso por el túnel en varias ocasiones

¿Y qué futuro le espera a la torre miramar? pues teniendo en cuenta que aproximadamente 1.500 días después de su apertura aún no ha pasado a manos del ayuntamiento, pintan bastos para la faraónica inversión. La previsión de las autoridades es mantenerlo cerrado. No hay dinero para pagar a los dos o tres funcionarios necesarios para mantenerla limpia y operativa

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