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Estas son las ‘banderas rojas’ que no debes ignorar cuando buscas piso en alquiler

Autor: Redacción

Igual que, cuando vas a la playa en verano, no te metes en el agua si ves ondear la bandera roja sobre el puesto del socorrista, en el mundo inmobiliario también hay ‘banderas rojas’ que deben hacer saltar nuestras alarmas y obligarnos a pensar dos veces si es una buena idea meternos en ese alquiler. 

A todos nos ha pasado que, tras quedarnos prendados de un apartamento, hacemos por ignorar todas esas ‘pequeñas’ cosas que podrían distorsionar nuestro sueño hecho realidad, pero que al final pueden acabar convirtiendo nuestra experiencia en una auténtica pesadilla. Estas son las ‘banderas rojas’ que no debes ignorar cuando buscas piso en alquiler:

1.- Poco cuidado     

Una vivienda mal mantenida puede ser un síntoma inequívoco de un propietario dejado o descuidado. Si ves que la pintura está desconchada y amarillenta, las ventanas son demasiado antiguas o a los electrodomésticos les falta, por ejemplo, algún botón, sal corriendo. Bueno, primero pregunta si lo van a reparar y, cuando el dueño te dé largas, entonces sal corriendo.

2.- Todo a medio hacer 

Si llegas a una casa con buena pinta pero que está en medio de una importante reforma, asegúrate de que estará terminada antes de que te instales allí. Incluso, si es posible, acuerda con el propietario que no se pagará la primera mensualidad hasta que los trabajos estén terminados. Esa es la única garantía que tendrás de que la obra se finalice en condiciones y de que el dueño no tenga la tentación de dejar las cosas a medias ahora que ya tiene inquilino.

3.- Un casero demasiado confiado

Es muy agradable que confíen en uno, pero es muy poco habitual que el dueño de un piso en alquiler no solicite algún tipo de garantía a su futuro inquilino, ya sea en forma de fianza o aval bancario. Si te topas con un casero que no te pide garantías y te mete prisa para cerrar el acuerdo, sospecha. Seguro que hay gato encerrado.

4.- Un precio muy por debajo de mercado

Los chollos existen, sólo hay que buscarlos. Es cierto, pero como dice el sabio refranero español, ‘nadie suele dar duros a cuatro pesetas’. Un alquiler demasiado bajo puede esconder taras como unos vecinos demasiado ruidosos o averías ocultas.

5.- Sin tiempo para leer el contrato… o, simplemente, sin contrato

Las prisas no son buenas. Lee bien lo que firmas por mucho que el casero te esté metiendo prisa. Las condiciones que aceptes en el contrato serán las que rijan tu relación con el propietario durante todo el periodo que dure el arrendamiento. No te fíes de expresiones “es lo que pone en todos los contratos” o “no lo entiendas porque es jerga de abogados, pero está todo bien”. Ni se te ocurra alquilar un apartamento sin contrato. Si hay algún problema no tendrás ningún documento sobre el que reclamar.