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La banca suelta más lastre inmobiliario que nunca: vende 51.000 millones en un solo año

Autor: Redacción

Las principales entidades financieras están acelerando la venta de activos inmobiliarios, aprovechando el interés de los inversores por el ladrillo doméstico. Solo durante 2017, el sector traspasó activos por un valor aproximado de 50.983 millones de euros, sumando inmuebles, suelos adjudicados y créditos morosos y fallidos.

Según los cálculos de Analistas Financieros Internacionales (AFI), dicha cantidad prácticamente duplica a la registrada en conjunto entre 2012 y 2016 (las ventas en ese periodo se situaron por debajo de los 27.500 millones de euros). En 2016 el traspaso alcanzó los 22.000 millones de euros.

Si miramos el balance anual de cada entidad descubrimos que Santander en solitario ha logrado quitarse de encima en 12 meses más que todo el sector en los años anteriores, tras cerrar la operación más importante de 2017.

El banco liderado por Ana Botín selló en verano la venta del 51% del ladrillo tóxico que heredó de Popular (entidad que adquirió a principios de junio por el precio simbólico de un euro y que incluía 30.000 millones en activos) al fondo de inversión estadounidense Blackstone por 5.100 millones de euros, tras reducir a un tercio su valor. Según el mercado, ha sido la de mayor volumen de la historia de España y una de las más destacadas de Europa.

También destacaron otras operaciones como la venta de la inmobiliaria Anida por parte de BBVA al fondo Cerberus por unos 5.000 millones (contenía unos 12.000 millones en activos, aunque el traspaso definitivo no se llevará a cabo hasta dentro de unos meses), las ventas de Sabadell (por ejemplo, la ‘Operación Gregal’ -820 millones- o la ‘Operación Normandía’ -1.000 millones-), así como la ‘Operación Tramuntana’ de Caixabank (900 millones).

Y todo apunta a que las desinversiones seguirán estando a la orden del día; sobre todo, si tenemos en cuenta que la banca española aún tiene en cartera unos 127.000 millones de euros en activos improductivos. Solo entre las cinco entidades más importantes del país (Santander, BBVA, Caixabank, Bankia y Sabadell) acumulan una exposición cercana a los 106.000 millones de euros, de los que más de 58.000 millones se corresponden con préstamos y el resto, con activos físicos.

Los propios bancos reconocen su intención de acabar con el lastre del ladrillo en un plazo de un año o dos a lo sumo. Y es que los activos inmobiliarios están pesando en las cuentas de resultados (las provisiones por deterioro de los activos están mermando los beneficios) y desde enero las nuevas normas internacionales de contabilidad han endurecido más las provisiones para las carteras de activos inmobiliarios.

La venta de más activos tendrá entre sus impulsores al interés por el ladrillo doméstico entre la comunidad inversora y las presiones del Banco Central Europeo (BCE) para que el sector suelte lastre inmobiliario. Ahora está por ver si el sector es capaz de mantener un ritmo de desinversiones similar al de 2017.