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Barcelona rebaja su promesa de 4.000 viviendas públicas de alquiler a 1.500

En enero de 2017, el Ayuntamiento de Barcelona aprobó el Plan por el Derecho a la Vivienda 2016-2025 que recogía la promesa electoral del equipo de Ada Colau: construir 8.854 viviendas en 9 años y aumentar el parque público un 8% para 2025. De la media de 800 pisos nuevos por año que calculaban (3.541 en una legislatura, según el Plan), hoy confirman que no construirán más de 1.500 pisos durante su legislatura, aunque estén redactando y licitando obras nuevas más que nunca. 

La oficialidad de los datos la dio Josep Mª Montaner, regidor de Vivienda, junto a los gerentes de Vivienda, Javier Burón y Àngels Mira, en uno de los bloques de alquiler social recién acabados, en Tànger 40 (distrito Sant Martí). Los tres confirmaron que esa cifra de casi 4.000 pisos públicos destinados a alquiler "era una cifra orientativa", y Montaner concretó que "sumaba todos los pisos en marcha", refiriéndose a los proyectos licitados, en construcción y entregados. 

Lo cierto es que a día de hoy el Consistorio solo ha finalizado 557 pisos durante su mandato. "La mayoría de pisos que un Gobierno construye se verán en el siguiente mandato", puntuó Burón. "Actualmente tenemos 66 proyectos en marcha", explicó el regidor, si bien de ese total, hay que restar 27 que solo son un proyecto y otros 15 se refieren a reservas de suelo. Por lo tanto, hay 8 promociones finalizadas (557 viviendas) y 16 en construcción (665 viviendas).

Asimismo, los responsables en materia de Vivienda del Consistorio han admitido que las cantidades reales solo se podrán confirmar "sobre la marcha", porque una promoción de vivienda pública "sigue unos ritmos mucho más lentos que una promoción privada". De la misma forma, denunciaron tanto a Generalitat como Gobierno central de no aportar lo suficiente en materia de Vivienda, lo que supone que una sobrecarga para el Consistorio.

Viviendas públicas con buen comportamiento medioambiental

El bloque de pisos de Tánger 40, aún sin inquilinos en sus inmuebles, es una muestra de cómo el actual Gobierno municipal están diseñando los edificios respetando el medio ambiente, a la vez que "respetan la arquitectura barcelonesa", explicó Montaner.

El edificio, obra de los arquitectos Jaime Cloll y Judith Leclerc, se empezó a construir a finalez de 2015 y ha recibido premios que reconocen el valor de reducir el consumo energético o adaptar el diseño al entorno. Lerclerc explicó cómo las galerías de los pisos, por ejemplo, están diseñadas para evitar sobrecalentamiento en verano o frío en invierno. El uso de material reciclado y el rendimiento de los materiales dan proeba de su sostenibilidad. 

El edificio tiene dos modalidades de uso. Por una parte, dispone de 47 viviendas de alquiler público, cuyo importe dependerá de los ingresos de los adjudicados. Por otra parte, dispone de 20 alojamientos temporales que darán respuesta a familias y colectivos en situación de vulnerabilidad y serán atendidos desde Servicios Sociales.

Los pisos de alquiler social, en su mayoría, cuentan con dos habitaciones, aunque también los hay con una. La superficie por vivienda está entre los 42,5 y los 58,5 m2 útiles. En el caso de los alojamientos temporales se trata de viviendas de entre 20,2 y 30,9 m2 útiles, ya que los espacios comunes como cocina o sala de estar se encuentran en la planta baja del edificio.

Se trata del primer edificio que promuebe el Instituto Municipal de Vivienda de Barcelona (IHMAB, en sus siglas en catalán) que combina dos programas en un mismo bloque.