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La Comisión Europea escoge a Barcelona y Nueva York para intercambiar políticas de vivienda

Gerardo Pisarello celebra poder compartir con Nueva York experiencias y conocimiento en el área de vivienda. / Ajuntament de Barcelona
Gerardo Pisarello celebra poder compartir con Nueva York experiencias y conocimiento en el área de vivienda. / Ajuntament de Barcelona

Barcelona y Nueva York serán pareja de baile en el programa International Urban Cooperation (IUC) de la Comisión Europea, una propuesta para que ciudades europeas establezcan un intercambio de conocimiento con otro continente. La temática escogida entre estas ciudades ha sido la vivienda. En noviembre, los responsables de esa materia en sus ayuntamientos reclamaron a sus gobiernos mayor capacidad legislativa que les permita establecer índices de referencia para impedir lo que consideran unos precios “abusivos”.

La iniciativa de la Comisión Europea tiene una duración de, al menos, 18 meses, para compartir experiencias ambas ciudades. De acuerdo al programa, también deberán desarrollar cada uno de los municipios un Plan Local de Acción sobre la prioridad compartida, en este caso sobre la vivienda.

El acuerdo llega después de que Gerardo Pisarello, primer teniente alcalde de Barcelona, visitara la ciudad norteamericana y se reuniera con Alicia Glenn, su homóloga en el Ayuntamiento de Nueva York. No obstante, la candidatura a esta sinergia del plan de la Comisión Europea se venía trabajando desde hace un año. 

En este último año, los dirigentes de ambos consistorios han ido reuniéndose con cierta frecuencia. Los responsables de vivienda de los ayuntamientos de Nueva York y Barcelona, junto al de Lisboa, estrecharon lazos hace escasos meses cuando se reunieron on la intención de tejer, entre otras propuestas una guía de precios orientativos para sus ciudades. Todas las ideas puestas en común quedaron redactadas en un artíulo titulado 'Por el derecho a la vivienda: poder local, poder global'. 

Nueva York tiene actualmente medidas reguladoras para el mercado del alquiler, como prohibir los alquileres en apartamentos compartidos por menos de 30 días.  Además, más de un millón de pisos neoyorquinos están sujetos a unas determinadas protecciones, como la estabilización de la renta o el control del precio. Pero con sus fronteras: solo afecta a edificios construidos antes de 1947 y lleven ocupados desde 1971.

Barcelona, por su parte, implantó el plan para regular los apartamentos turísticos (Peuat), una medida teniendo en cuenta que ambas ciudades atribuyen al turismo ser responsable de aumentar los precios del alquiler, a razón de los pisos turísticos y las estancias de corta duración.

Este programa será financiado por la Unión Europea y, según valoró Pisarello, se trata de "un reconocimiento a la capacidad de las ciudades de hacer frente a retos globales". El programa incluirá actividades que sean viables económicamente y sean capaces de realizar en un periodo corto de tiempo. La intención es abrir oportunidades de mercado y fomentar la investigación en este campo desde la UE.