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Cuántos habitantes y otras características que debe tener tu barrio para ser habitable

Foto: Pixabay
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Autor: @Lucía Martín (colaborador de idealista news)

No es lo mismo vivir en un barrio con jardines y zonas peatonales que uno en el que las grandes avenidas con atascos sean lo más destacable. Tampoco, en uno masificado que en otro que parezca Siberia… porque, ¿qué hace convierte a un barrio en más habitable que otro? ¿y cuántos habitantes debe tener como número idóneo? 

Lo primero es aclarar algunos conceptos: cuando decimos habitable nos referimos a que sea un barrio “amable” con los ciudadanos, que éstos tengan zonas peatonales, que haya más espacios reservados para peatones y bicicletas, por ejemplo, que para vehículos. Que haya espacios públicos abiertos, una arquitectura accesible, transporte público..., en definitiva, ganar espacio para la ciudadanía, ¿nos has entendido, verdad? Porque no es lo mismo un barrio con estas características a uno donde apenas puedes andar por las calles porque éstas están tomadas por el tráfico…

Así que volvemos a la pregunta inicial: ¿cuántos habitantes debe tener tu barrio para ser habitable? ¿cómo debe ser ese barrio? “Cuando hablamos de densidad nos referimos a una escala de una hectárea (100x100 metros), 4 hectáreas o incluso, 16 hectáreas, este último caso serían nueves illas (manzanas) del Eixample o una superilla (súper manzana)”, aclara el arquitecto Rodrigo Vargas.

La respuesta a esa primera pregunta, la densidad, es entre 200 y 400 habitantes por hectárea. Al concepto de densidad va unido otra cuestión muy interesante, la diversidad: en un edificio probablemente no se pueda acumular la suficiente diversidad, pero en un barrio sí.

¿De qué forma? “Una de las herramientas, entre otras muchas, es la definición de tipologías residenciales. Normalmente las rentas altas se pueden pagar el coste del suelo urbano de una vivienda unifamiliar con jardín, las más populares quizás, pero con mucho más esfuerzo. Para tener entre 200 y 400 habitantes por hectárea, que es el rango que se estima favorece la actividad, complementariedad y en cierto modo también la diversidad, ¿qué tipo de residencial, o en qué proporciones de cada tipo, debemos tener un barrio?”, se interroga.

“La tipología que se ha mostrado más adecuada para alcanzar ese intervalo de entre 200-400 hab/Ha es el residencial colectivo, o sea, edificios de vivienda colectiva. Pero hay algunos condicionantes más que favorecen la habitabilidad urbana. Por ejemplo, que puedan albergar más usos alternativos al residencial -las plantas bajas comerciales son el mejor ejemplo-, y que favorezcan el intercambio directo entre el espacio público y el privado (que puedas acceder al edificio directamente desde la calle)”, explica.

Un ejemplo, entre los múltiples factores que condicionan el éxito o fracaso de un negocio está la accesibilidad, ya sea física o visual. Cuánto más fácil sea, más posibilidad de que esa inversión funcione. “Porque, ¿qué es más fácil, acceder a una tienda que tiene tres metros de jardín por delante o a aquella cuyo escaparate puedes tocar con la nariz? ¿Subir tres escalones antes de entrar a un negocio o tener un paso franco? Muchas veces no se trata solo de barreras físicas, sino también psicológicas”.

Pero aparte del número idóneo de habitantes y de la tipología residencial, hay otros factores que hacen un barrio habitable. “Por ejemplo, la existencia de dotaciones y equipamientos públicos (escuelas, centros de salud, guarderías, bibliotecas...). Curiosamente, los anteriores solamente nos resultan rentables al conjunto de la sociedad cuando conseguimos juntar a ese ratio aproximado de personas por superficie -más dinero de nuestros impuestos, bien distribuido en un espacio reducido-“.

¿Qué barrios cumplen estas características? “Cualquiera de Barcelona podría entrar en esta definición, cada uno con sus particularidades. En los polígonos residenciales como Badía hay mucha gente y poca actividad porque los edificios, ni el barrio, fueron concebidos para tenerla. Cualquier barrio del centro de cualquier ciudad media española tiene más o menos esa compacidad sostenible, aunque hoy existan determinadas amenazas que se ciernen sobre los centros de las ciudades”, finaliza.