Los bosques mexicanos cuentan con una larga tradición de asentamientos humanos a través de algunas de las civilizaciones más importantes no solo del continente americano sino de toda la humanidad. En nuestros días, estos bosques continúan siendo una fuente de inspiración para aquellos arquitectos que buscan crear espacios sostenibles y bioclimáticos en contacto con la naturaleza que los rodea.
La llamada Vivienda Rural Nicolás, proyectada por Manuel Cervantes Estudio, desarrolla estos principios y le añade un concepto de construcción pasiva, que permite a las familias construir su propia vivienda y amoldarse a sus necesidades. Así, la vivienda, que se localiza en un paisaje montañoso rodeado de vegetación, lo aprovecha ofreciendo vistas panorámicas y luz natural e integrando la optimización bioclimática para mejorar su eficiencia e integrarse con el entorno.
Quizá, lo más sorprendente de esta Vivienda Rural Nicolás es el concepto de su construcción, pasiva y vernácula. En él, el estudio de arquitectura buscó diseñar una vivienda con manuales que permitiesen construir para que las propias personas pudiesen levantar la suya propia de forma independiente y eficiente. Con ello, se pretende “ayudar a las familias a construir sus espacios vitales de una manera mejor y más inteligente”. Con anterioridad, el estudio analiza el futuro espacio de construcción así como la situación económica de la familia, para adecuarse a sus necesidades y mostrarle qué aspectos tangibles e intangibles afectan a un proyecto arquitectónico.
A través de estas acciones, el estudio pretende mejorar las condiciones de vida de la vivienda, infringiendo valores bioclimáticos relacionados con la sostenibilidad, la funcionalidad o los principios de la vida rural.
Tres espacios comunes, íntimos y de servicios
La casa tiene una superficie de 70 m2 y está organizada en tres bloques diferenciados, uno central y dos a ambos extremos. En la parte central se encuentran los espacios comunes de la casa, se trata de un gran zona diáfana donde se sitúa el salón, el comedor y la cocina. En uno de los extremos de la casa se sitúan las zonas más íntimas: dos dormitorios y el cuarto de baño. Mientras que en el otro extremo se ubican los espacios auxiliares, es decir, un almacén y la zona de la lavandería.
Estos tres bloques están interconectados mediante un estrecho pórtico abierto hacia el sur de la vivienda y con grandes cristales que permiten la entrada de sol y calor durante el invierno, además de infundir luz natural al interior y ofrecer vistas panorámicas al entorno natural. Por otra parte, el pórtico también es el punto de conexión entre el interior y el espacio exterior, prolongandose mediante una plataforma abierta donde hay un pequeño parque infantil y una zona de recreo general.
Principios bioclimáticos
Más allá de los propios espacios interiores, las Viviendas Rurales Nicolás han sido concebidas siguiendo los principios de una vivienda bioclimática y sostenible, con el fin de optimizar al máximo el clima de la región. Para ello, además de los cristales del porche orientados al sur, se han integrado materiales aislantes en la pared norte, se ha proporcionado ventilación cruzada y un tejado orientado por su lado sur. Todos estos principios permiten “ocupar los espacios interiores o exteriores durante todo el año, según los distintos momentos que genera este clima”.
Los materiales con los que se levantó la vivienda son asequibles y eficaces. Asequibles porque se pueden encontrar en los alrededores o pueden obtenerse con facilidad a nivel local. Eficaces porque, si bien es una casa sobria, se buscó “la vida más que el diseño”, eligiendo materiales que no necesitan gran mantenimiento a largo plazo, lo que también posibilita minimizar el presupuesto. El hormigón apenas se ha usado en una pequeña cantidad, y todo él se sitúa en la losa del suelo donde se asienta la casa. Por su parte, el mortero de ladrillo se reduce mínimamente, siendo los propios materiales estructurales a cara vista hacia el interior.
Las fachadas de la vivienda están compuestas por un entramado de ladrillo y madera de pequeñas dimensiones dispuesta por tramos verticales que forman un patrón repetitivo. Este sistema ofrece gran versatilidad y flexibilidad, permitiendo modificar la escala de la vivienda, para ajustarse tanto al programa como al presupuesto.
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