Barcelona deja en ‘stand by’ su presupuesto. Jaume Collboni, alcalde de la ciudad, había anunciado una partida histórica para vivienda en 2025, con una asignación de 200 millones de euros, lo que supone un incremento de casi 50 millones respecto a los 151 millones destinados en 2024. No obstante, el teniente de alcalde de Economía, Jordi Valls, anunció este lunes que el consistorio socialista ha decidido prorrogar las cuentas del año pasado ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo los comuns.
"El gobierno municipal se planta y da por cerrada la negociación" para "no alargar un debate que no tiene más recorrido", ha comunicado el teniente de alcalde de Economía, Hacienda, Promoción Económica y Turismo, Jordi Valls, a los medios en rueda de prensa.
Jordi Valls ha argumentado que después de cuatro meses de trabajo, en los que han incorporado muchas de las demandas de ERC y de BComú, a última hora, ambas formaciones han planteado "líneas rojas y más exigencias" que han estresado y tensionado la negociación. Entre ellas ha destacado la exigencia del compromiso de mantener la obligación de reservar para vivienda protegida el 30% de las nuevas promociones de vivienda.
Valls ha mostrado su confianza en poder contar con los apoyos suficientes para cumplir con muchos de los compromisos que recogía la propuesta de presupuestos para 2025 con los presupuestos prorrogados de 2024.
De aprobarse, el nuevo presupuesto planteado por el Consistorio de la ciudad responde a la necesidad de ampliar las inversiones en vivienda pública y social para abordar la creciente demanda de soluciones habitacionales asequibles. Según fuentes del consistorio, el objetivo es impulsar proyectos que incrementen el parque público de vivienda, mediante la construcción de nuevos desarrollos y la rehabilitación de edificios existentes para destinarlos a alquiler social.
El Ayuntamiento de Barcelona ha destacado que la dotación para 2025 es la más alta de la última década, consolidando un esfuerzo progresivo por parte de las autoridades locales para mitigar la crisis habitacional. Las partidas específicas incluirán recursos para la promoción de viviendas bajo el modelo de cesión de uso, un formato que ha ganado relevancia en los últimos años como alternativa a la propiedad tradicional.
Además del aumento en las inversiones directas, se destinarán fondos para reforzar las ayudas al alquiler, un mecanismo diseñado para aliviar la carga financiera de las familias más vulnerables. En este apartado, el consistorio prevé un incremento del número de beneficiarios, priorizando a colectivos como jóvenes, mayores y personas en riesgo de exclusión social.
Los fondos también contemplan acciones dirigidas a la rehabilitación energética de viviendas, alineadas con las directrices europeas sobre sostenibilidad y eficiencia energética. Este enfoque permitirá no solo mejorar la calidad de vida de los residentes, sino también avanzar hacia los objetivos de descarbonización marcados para los próximos años.
El contexto macroeconómico y la evolución del mercado inmobiliario en Barcelona refuerzan la relevancia de estas medidas. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el precio del alquiler en la ciudad ha seguido una tendencia alcista, lo que ha generado un aumento de la presión social para que las administraciones públicas tomen medidas más contundentes.
La comparación interanual del presupuesto de vivienda subraya el peso creciente de este sector en las prioridades del gobierno municipal. En 2023, la partida fue de 122 millones, cifra que ascendió a 151 millones en 2024 y ahora alcanza los 200 millones. Este salto financiero pone de manifiesto la determinación del Ayuntamiento por cambiar el panorama de acceso a la vivienda.
El presupuesto total de Barcelona para 2025 asciende a 3.997 millones de euros, con un fuerte énfasis en vivienda, transporte público y políticas de equidad. Este marco presupuestario refuerza la visión de una ciudad que busca un equilibrio entre crecimiento económico, sostenibilidad y cohesión social. Sin embargo, los desafíos siguen siendo significativos, y la efectividad de estas políticas se evaluará en función de los resultados tangibles que logren en los próximos meses.