Los cubanos creen que la muerte de Fidel Castro aumentará aún más el interés de los inversores extranjeros y de los cubanos exiliados por comprar una vivienda en el país caribeño. Al menos eso es lo que parece revelar el inusual incremento de anuncios inmobiliarios publicados desde que en la madrugada del sábado se conoció el fallecimiento de Castro.
En los tres días posteriores al anuncio –entre el sábado 26 y el lunes 28 de noviembre–, se subieron 3.305 inmuebles a la venta a través de la web de anuncios clasificados Revolico, la más popular de cuba para transacciones de inmuebles entre particulares. Esto supone un 61% más respecto al mismo periodo de la semana anterior.
Si seguimos echando la vista atrás, el número de propiedades es un 106% superior a las anunciadas entre el sábado 12 y el lunes 14 de noviembre, y un 84% mayor que las subidas a Revolico desde el sábado 5 al lunes 7 de este mes.
La mayoría de estas viviendas se sitúan por debajo de los 30.000 pesos cubanos –el precio es el mismo en dólares, debido a la equivalencia entre ambas monedas– y, legalmente, solo las pueden adquirir los ciudadanos cubanos residentes en el país que no dispongan de otra propiedad a su nombre. Al menos esa es la teoría.
Sin embargo, la realidad es que, con un salario medio de 19 dólares al mes, “cubano tendría que trabajar 3.157 meses o 263 años para poder pagarla”, según explica el periodista y bloguero cubano Yusnaby Pérez en su web Yusnaby Post.
Y no solo eso, las casas en Cuba se pagan en efectivo. No existen las hipotecas, las operaciones se cierran entre particulares pagando en efectivo el valor de la propiedad, más el 4% del valor declarado que cobra el Gobierno en concepto de comisión tanto a comprador como a vendedor.
Un mercado para extranjeros
Entonces, ¿quién compra estas viviendas? “Detrás de todo negocio inmobiliario hay un extranjero o familiar en el exterior comprando bajo el nombre legal de un cubano”, reconoce Pérez.
Aunque desde el 10 de noviembre de 2011, tras casi 50 años de prohibición, los cubanos pueden comprar y vender viviendas, las operaciones entre cubanos residentes prácticamente no existen. La realidad es que la inmensa mayoría de las operaciones las realizan inversores extranjeros a través de testaferros locales.
“Es un mercado que tiene mucha oferta, pero no todo el mundo puede comprar una vivienda”, afirmaba recientemente el campesino Rolando ‘Pupo’ en Radio Martí, donde señalaba que “lo que se venden son casitas que están en muy mal estado, de entre 30.000 y 100.000 pesos cubanos, que es a lo que puede aspirar un cubano tenga un negocio o un familiar en el exterior”.
Actualmente hay cerca 3.000 anuncios de inmuebles a la venta en Revolico por encima de 100.000 dólares y casi un centenar por encima del medio millón. Para encontrar una vivienda en condiciones medianamente decentes hay que invertir no menos de 150.000 dólares, una cifra muy alejada de las posibilidades reales de los cubanos residentes.
‘Casa capitalista’, un plus para la venta
El producto más demandado del mercado inmobiliario cubano es, sin duda, la ‘casa capitalista’. Según la popular bloguera Yoani Sánchez, se trata de una calificación que se aplica a los inmuebles que demuestran tener una antigüedad anterior a la revolución. La calidad de estas construcciones dispara el valor de las viviendas muy por encima de las construidas a partir de 1959.
“Si el edificio donde está el apartamento es de la década del 40 o el 50, su precio se dispara, mientras que los que se levantaron en torres prefabricadas durante los años de la sovietización se ven relegados a un nivel inferior en las ofertas”, explica Sánchez en su blog.
Básicamente, una construcción capitalista es más atractiva no solo por tener una mejor arquitectura, sino porque los materiales son mejores. Y eso se nota en el mercado: actualmente hay más de 5.000 entradas en Revolico que cuentan con este reclamo.
Otro tipo de casas muy a tener en cuenta son las que se encuentran cerca de hoteles y hospitales. Estas son las que pueden vivir menos apagones y cortes de agua.
No hay viviendas para todos
En los últimos cinco años se ha cerrado la compraventa de 40.000 casas en la isla y otras 100.000 se han registrado como donaciones, según los datos del Consejo de Estado cubano. Pero, al contrario de lo que cabría suponer con la cierta liberalización del mercado inmobiliario cubano, la vivienda sigue siendo un grave problema en la isla.
En el país caribeño viven más de 11 millones de personas y hay 3,7 millones de casas, de los que el 40% está en mal estado. Además, se calcula que hay un déficit de entre 600.000 y un millón de viviendas. Para acabar con él haría falta que se construyeran entre 60.000 y 70.000 hogares al año.
Pero, a la luz de las cifras oficiales de construcción, no será fácil darle la vuelta a esta situación: en Cuba hay 100.238 trabajadores de la construcción y cada año –desde 1985– se construyen una media de 20.000 viviendas, según los datos de la Oficina de Estadísticas e Información (ONEI).
La alternativa de la autoconstrucción
La preocupante falta de casas hizo que el Gobierno cubano diese luz verde en 2011 a una legislación que permitía la construcción de viviendas ‘con esfuerzo propio’. Hasta entonces la autoconstrucción era una utopía por los problemas en el suministro de materiales y los numerosos trámites burocráticos a realizar para obtener la licencia.
La legislación establece que todos los particulares que reúnan los requisitos podrán construir viviendas hasta un límite de metros cuadrados “en correspondencia con el núcleo familiar”. Además, para satisfacer la demanda, el Ejecutivo cubano ha creado un canal estatal de venta de materiales de construcción.
Esta iniciativa ha calado en la población: de las 23.003 viviendas que se terminaron en 2015, el 54,7% de los inmuebles ya se construyen ‘con esfuerzo propio’ o, lo que es lo mismo, levantadas por las manos de sus futuros moradores con la ayuda de sus vecinos, según la ONEI.
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