El espacio en el que un artista crea sus obras es fundamental para el proceso de creación. Algunos de los grandes maestros en cualquiera de las disciplinas artísticas han tratado encontrar la inspiración en sus estudios. Por eso, en muchas ocasiones, esto es un aspecto fundamental para entender el arte. Lo más curioso es que, en ocasiones, los propios espacios en los que se crea arte tienen rasgos de obras de arte. Como este estupendo estudio prefabricado instalado en el patio trasero de un bungalow original de los años sesenta en Brujas, Bélgica. Obra de Studio mxmxm, ha sido específicamente diseñado para el artista del vidrio Pia Burrick.
Inmerso en los árboles y la vegetación que la rodea, la construcción de 45 m2 está construida en un marco de madera teñida de negro y rematada con un techo de cuatro paneles CLT que se inclinan hacia el centro como una mariposa. Una ventana de vidrio se extiende a lo largo de toda la fachada, a veces en lo alto para captar la luz indirecta del norte, a veces en la mitad para crear intimidad y, a veces, en todo el camino hacia abajo para crear una conexión visual cercana con el entorno natural. Cuatro tragaluces bañan aún más el interior con abundante luz natural.
También en el interior, solo las líneas estructurales están teñidas de negro, mientras que los rellenos intermedios son de madera o vidrio desnudo, creando un patrón gráfico que recuerda a los gráficos de las vidrieras.
La estructura y el techo de madera están completamente prefabricados y ensamblados en el sitio. Después de verter la placa de cimentación de hormigón, solo se necesitaron dos días para colocar estos elementos de madera prefabricados, lo que acortó considerablemente el tiempo de construcción.
La nueva construcción creada para este artista se inspira en el aquel bungalow que se levantó hace ya varias décadas, en concreto en 1956. La construcción, solicitada por los padres de los actuales residentes, fue en aquel momento diseñada por los arquitectos Jacques Pêtre & Jan Tanghe, y el plan del edificio se concibió en una cuadrícula de 1,12 por 1,12 metros. El proyecto tuvo como elemento principal una capa exterior de paredes de madera asfaltada negra intercaladas con grandes ventanales y un techo en voladizo sostenido por diez columnas de acero.
“La casa existente logró la máxima libertad y eficiencia a través de una lógica estructural de 10 columnas de acero y dimensiones fijas. Los mismos métodos de construcción continuaron en la construcción del nuevo espacio de estudio con las últimas técnicas de madera disponibles”, señalan desde el estudio.
El estudio queda perfectamente encajado en el conjunto e, incluso, se facilita la comunicación entre ambos espacios habitables. Esta se logra gracias al papel que juegan el jardín y los árboles. “Este proyecto ha sido concebido racionalmente en función de la libertad estructural y la rentabilidad sin perder su alegría”, concluyen sus creadores.
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