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Los tópicos fiscales de España que desmontan los datos oficiales

Llevamos demasiado tiempo escuchando cómo la gente habla de oído en las tertulias económicas, especialmente cuando lo que se intenta es 'arrimar el ascua a tu sardina'. Este problema se radicaliza cuando quien habla no tiene la formación hacendística adecuada y además disfruta de ese populismo que está tan al uso en los tiempos que corren. La verdad es que no cuesta nada acudir a las bases de datos de los organismos internacionales y hacer unos cálculos básicos de sumas, restas y porcentajes, para saber realmente lo que ocurre con la estructura de los ingresos fiscales de los diferentes países de nuestro entorno.

El objetivo de este artículo es simplemente decir cuál es la estructura de ingresos del sistema fiscal español y de la Seguridad Social, y compararlo con los demás países de nuestro entorno. Comencemos por la estructura general de ingresos:

Elaboración propia con datos de la OCDE, Eurostat y cuentas públicas de los diferentes países
Elaboración propia con datos de la OCDE, Eurostat y cuentas públicas de los diferentes países

El primer tópico a romper sería el de que España ingresa poco por las cotizaciones de la Seguridad Social. Vemos que es del 33,89% de los ingresos totales, similar a la media de los 19 países de la Unión Económica y Monetaria y a la de los 27 países de la Unión Europea. Por tanto, España ingresa por cotizaciones sociales un porcentaje de los ingresos tributarios similar al de los demás países europeos. O lo que es lo mismo, los intentos del Sr. Escrivá de aumentar la recaudación de la Seguridad Social no tendrían sentido si no se produce también un incremento similar en otros impuestos.

El segundo tópico sería el de que en España se paga poco IVA. Pues resulta que supone el 19,07% de los ingresos, superior a la media de los demás países europeos, y muy superior a otros países de la OCDE, especialmente EEUU donde el impuesto similar a nuestro IVA apenas supone un 8,19% del total de ingresos. Por tanto, España ingresa por IVA un porcentaje de ingresos superior al de los demás países europeos en relación con el total de ingresos fiscales.

El tercer tópico sería el de que los trabajadores españoles pagan cotizaciones sociales suficientes como para asegurarse la pensión de jubilación. Falso, como podemos observar en el siguiente cuadro:

Elaboración propia con datos de la OCDE, Eurostat y cuentas públicas de los diferentes países
Elaboración propia con datos de la OCDE, Eurostat y cuentas públicas de los diferentes países

En España los trabajadores pagan un 4,7% de su salario en concepto de cotizaciones de la Seguridad Social para pensiones de jubilación, cuando tendrían que pagar más del doble (10% del salario) para estar al nivel medio europeo. Por el contrario, las empresas asumen la mayoría de la carga de las cotizaciones, lo cual no viene precisamente bien para favorecer la competitividad de las empresas españolas en el mercado europeo. Un trasvase de ese coste de empresas a trabajadores supondría que las empresas pasarían de cotizar el 23,6% al 18,3%, lo cual estaría en línea con el resto de los países europeos.

En el mismo cuadro podemos observar que el peso de las cotizaciones de autónomos en el total de ingresos tributarios es similar al del resto de los países europeos. Por tanto, los autónomos no están tan mal tratados como siempre afirman los representantes de este colectivo.

Otros de los tópicos tradicionales es que las empresas pagan pocos impuestos en España. Pues resulta que el peso que tienen los ingresos del Impuesto sobre Sociedades en el total de impuestos directos es claramente superior al de la media europea, tal y como podemos ver en el cuadro siguiente:

Elaboración propia con datos de la OCDE, Eurostat y cuentas públicas de los diferentes países
Elaboración propia con datos de la OCDE, Eurostat y cuentas públicas de los diferentes países

Si nos fijamos en algunos países de nuestro entorno, hay diferencias en el peso de la contribución de las diferentes modalidades de ingresos fiscales, destacando el elevado peso del IRPF en Irlanda en contraposición con las bajas cotizaciones a la Seguridad Social en este país, o el elevado peso del IVA en Portugal, o la baja imposición sobre la propiedad en Alemania.

Elaboración propia con datos de la OCDE, Eurostat y cuentas públicas de los diferentes países
Elaboración propia con datos de la OCDE, Eurostat y cuentas públicas de los diferentes países

Es evidente que en las cifras anteriores también influye la estructura del modelo productivo, con un especial énfasis en el tamaño de las empresas o el salario medio de los países afectados y, probablemente, ese es uno de los grandes problemas de nuestro país.

Si calculamos el salario medio de los países de Europa Occidental más cercanos a nosotros (los del cuadro anterior más Austria, Bélgica, Dinamarca y Grecia), este sería de 39.474 euros, frente a los 27.537 euros de salario medio español. Si aplicáramos los tipos españoles del IRPF a ese nivel salarial medio, supondría in incremento de la tributación por IRPF de 40.000 millones de euros (pasaría de 92.000 a 132.000 millones anuales), con lo cual desaparecería el déficit público que tuvimos en 2019, y la presión fiscal pasaría de ser el 35,2% del PIB a ser del 38,57% (incluyendo unos 2.000 millones de cotizaciones sociales adicionales), bastante cercana del 40,76%, media de la Unión Europea. Por tanto, no es que en España se paguen pocos impuestos, es simplemente que los salarios que se pagan son muy bajos

Por consiguiente, el problema de España no radica nada más que en los bajos salarios, o lo que es lo mismo en una clase empresarial que no apuesta por el I+D, que no crea nuevos productos, que se limita a comprar por 10 y vender por 15, y que se aprovecha del enorme paro estructural, lo cual les permite contratar a precios de derribo una mano de obra barata que les permite vender en los mercados europeos (si no, no podrían).

Y la solución, es decir, que el Estado con inversión pública revierta la situación pagando salarios “europeos” montando negocios productivos, innovadores, tecnológicos, etc. (aunque unos años después proceda a su privatización en bolsa), resulta que es anatema, no sólo para la derecha ultraliberal, sino para los propios partidos de izquierda que “han comprado” la idea de que todo el empleo lo tienen que facilitar los empresarios, aunque estos no den la talla necesaria para sacar a España del siglo XIX y pasarla al siglo XXI.

Miguel Córdoba es profesor de Economía Financiera de la Universidad CEU-San Pablo desde hace 33 años y ha sido director financiero de varias empresas del sector privado.