Vivir en una gran ciudad no es siempre una ventaja: es difícil disfrutar de la puesta de sol, del sonido de los pájaros o de cuidar tu propio huerto en el jardín. Aunque el trinar de los pájaros o la puesta de sol es difícil traerlos a la ciudad (de momento), sí podemos tener un huerto propio en nuestra vivienda, incluso si no disponemos de jardín o terraza. Basta con buscar un hueco en una estantería para colocar una ‘granja inteligente’.