Es bien sabido que la forma en que se diseñan los edificios puede tener un impacto significativo en cómo las personas interactúan y se comportan en esos lugares. Algunas veces este conocimiento se ha utilizado para mejorar la vida de las personas o el entorno. En otras ocasiones, la arquitectura se ha utilizado con fines mucho más oscuros, como facilitar el control social de los seres humanos. Esto se ha puesto en práctica, por ejemplo, en las prisiones, donde las celdas individuales, los patios pequeños y los espacios de circulación limitados se diseñan para minimizar la interacción social y reducir la posibilidad de rebeliones. Antes de que aparecieran las cámaras de vigilancia, se ideó un tipo de construcción que hiciera posible el control de los espacios: el diseño panóptico.