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Qué hacer si no abren la piscina comunitaria de la urbanización este verano por el covid-19

Autor: Redacción

Este verano algunas comunidades de vecinos han decidido no abrir la piscina al estimar excesivo el gasto que hay que hacer para garantizar las medidas de seguridad e higiénicas para evitar el contagio del covid-19. Los propietarios deben decidir cómo administrar el superávit que genera esta decisión del gasto presupuestado. Y los inquilinos podrían pedir una rebaja de la renta si el uso de la piscina está contemplado en el contrato de alquiler.

Consejos de cómo actuar ante el cierre de la piscina comunitaria

Para los propietarios

Cumplir con la normativa de distancia e higiene implica más gasto para las comunidades de vecinos, pero esta cuantía varía en función de las características de la piscina, del aforo habitual, el espacio disponible y, sobre todo, del número de vecinos por urbanización. Además, en algunos casos es necesario la contratación de más personal para controlar el aforo, una mayor limpieza, etc. Decisiones que son asumidas por el presidente de la comunidad y el administrador de fincas.

En caso de no abrirse la piscina, el gasto presupuestado para esta partida para este verano no se consumirá, con lo que la OCU aconseja que las cuentas se hagan al cierre del ejercicio y en ese momento decidan qué hacer con él. En cualquier caso, la decisión corresponde a la Junta de Propietarios, y se han de someter a lo que decida la mayoría. OCU considera que ese gasto no consumido podrían destinarlo a aumentar el fondo de reserva, al pago de una derrama extraordinaria pendiente, o incluso a rebajar las cuotas ordinarias para 2021, ya que en principio es preferible no ir modificando las cuotas ordinarias con base a resultados extraordinarios, por cuestiones de orden y planificación, para no tener que ir variando las cuotas cada año.

Patricia Briones, abogada del Colegio de Administradores de Fincas de Madrid (CAFMadrid), asegura que “el sobrecoste que supone la contratación de un servicio de limpieza diaria así como la necesidad de contratar a un controlador como medida de auxilio para garantizar que no se sobrepase el aforo permitido, ha hecho replantearse si compensa o no abrir la piscina”.

“Esta decisión en muchos casos ha sido adoptada por el presidente o junta directiva, pero en otros y siguiendo el criterio del CAFMadrid ha sido esperar a ver en qué condiciones quedaba la normativa una vez finalizase el estado de alarma y adoptar una decisión con mayor seguridad. Si finalmente la comunidad decide no abrirla, la junta decidirá que destino darle a ese remanente y o bien repartirlo entre los propietarios, rebajar las cuotas o bien destinarlo a otro fin”, añade Briones.

Para los inquilinos

Si el uso de la piscina está contemplado en el contrato de arrendamiento, el inquilino puede pedir al arrendador una rebaja temporal de la renta. Aunque la OCU asegura que, al no ser una cuestión automática, en caso de disputa la decisión última siempre quedaría en manos de un juez. Si bien, OCU no aconseja en ningún caso acudir a un proceso judicial por este motivo. En su lugar, se recomienda que las partes lleguen a un acuerdo, que puede consistir en la rebaja de la renta o en otra compensación.

A modo orientativo, OCU estima que la reducción de la renta podría acordarse entre un 10% y un 20% durante los meses de uso habitual de la piscina en los que esta estará indisponible.