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El Palacio del Canto del Pico: del esplendor como mansión franquista a edificio en ruinas

Autor: Cuántico Visual (colaborador de idealista news)

Carretera Nacional A-6, dirección A Coruña, kilómetro 28, municipio de Torrelodones, margen derecho. Es entonces cuando el vistazo es irremediable. Al fondo se aprecia una vivienda en lo alto de un risco. Una mezcla de mansión vampírica de Transilvania, palacio oscuro de Harry Potter o la casa del mismo Norman Bates. Tras uno o dos vistazos, o incluso más si el tráfico lo permite, inmediatamente llega una pregunta casi obligada: ¿eso qué es?

“El Palacio del Canto del Pico, en el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares, está en un entorno privilegiado. Su valor arquitectónico, en comparación con otras obras, es cuestionable, pero sí representa una época determinada de nuestra historia y su carga patrimonial es indudable”, asegura a idealista/news Emili Manrique, arquitecto y profesor de la Universidad Rey Juan Carlos.

Esa vivienda, recortada en lo alto de la montaña, pertenece al imaginario colectivo de los madrileños que emprenden viaje por este camino desde hace décadas, y es mucho más que una pregunta efímera en mitad de una autopista. El palacio se construyó en 1920. Fue un proyecto personal de José María del Palacio y Abárzuza, conde de las Almenas, en el que no intervino ningún arquitecto y sirvió como casa-museo para el acervo cultural del noble. 

“Es un edificio ecléctico que reúne diferentes corrientes arquitectónicas muy estereotipadas, aunque la que domina es el neogótico. Su interior ha acabado recogiendo parte del patrimonio de nuestro país, con lo cual queda un edificio historicista que es un pastiche de diferentes gadgets que forma parte de nuestro patrimonio” nos confirma Emili.

En 1930 fue declarado monumento histórico y, hasta que fue abandonado en los años 80, en la mansión se han vivido experiencias de todo tipo: en la escalera principal falleció el ex presidente del Gobierno Antonio Maura; se convirtió en centro de mando militar del ejército republicano en la Batalla de Brunete y refugio del líder socialista Indalecio Prieto; pasó a manos del patrimonio del dictador Francisco Franco, que la usó de refugio cuando temía que un atentado acabara con su vida; sirvió de decorado de la película Raza, escrita por el propio Franco bajo el pseudónimo de Jaime de Andrade, y terminó convirtiéndose en el gran desván del patrimonio de la familia del dictador.

Gran parte de los regalos que se donaron a Franco en vida fueron acumulados, atesorados y expuestos en esta vivienda, pero en realidad casi todos ellos formaban parte de expolios a templos, catedrales y monasterios del territorio español”, afirma Nieves Mestre.

Esta profesora de Arquitectura la Universidad Politécnica de Madrid asegura a idealista/news que la familia del dictador se hizo de oro con la venta de la vivienda. “La casa fue adquirida en 1988 por la familia Oyamburu. En los planes de este empresario vasco estaba construir un hotel. Consiguió la licencia, pero pasaron los años y expiró. Ahora mismo el Palacio del Canto del Pico se encuentra en una situación ruinosa”, afirma.

Oyamburu intentó levantar un hotel de lujo con aparcamiento y helipuerto incluido, pero la protección del Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares lo impidió. Ahora el inmueble agoniza.

Esta clase de edificios tiene una difícil gestión. Que la administración pública pueda dotarle de un uso y ponerlo en valor es complejo porque implica toda una serie de trámites administrativos, aunque sea un Bien de Interés Cultural, como es el caso. Probablemente lo interesante sería favorecer algún uso privado que tenga alguna relación con la sociedad”, argumenta el arquitecto y profesor Emil Manrique.

Nieves Mestre, por su parte, aboga por implicar al municipio de Torrelodones. “A lo mejor habría que abrir una discusión con los ciudadanos de Torrelodones sobre qué hacer con el Palacio, porque yo sé que ha sido considerada como parte de la identidad del propio municipio, al lado de obras menos controvertidas como la torre árabe de Lodones que da nombre al municipio”, sostiene.