Información sobre vivienda y economía

AEB: "Se está agotando la concentración bancaria española, pero ahora entrará en juego la europea"

Fuente: APIE
Fuente: APIE

La banca debe prepararse para más fusiones, aunque para ello deberá mirar fuera de las fronteras españolas. 

Así de claro lo ha dejado José María Roldán, presidente de la Asociación Española de Banca (AEB), durante unas jornadas celebradas en Santander. Según el primer espada de la patronal financiera, "estamos agotando el proceso de concentración del sector financiero doméstico, pero la dimensión europea tarde o temprano entrará en juego. Por tanto, ya no estamos hablando de que haya grandes bancos españoles, sino europeos".

Uno de los argumentos más utilizados para defender la concentración bancaria es convertirlo en una necesidad del sector para reducir costes innecesarios y mejorar la eficiencia y la rentabilidad. Todo un caramelo en un momento en el que reinan los tipos de interés en mínimos históricos y en el que las entidades se están encontrando problemas para ganar dinero con su principal negocio: utilizar el capital que capta de los depositantes a corto plazo para prestarlo a largo plazo.

A ello se une, según Roldán, el hecho de que las autoridades comunitarias llevan tiempo apremiando al sector a que deje de pensar en el ámbito nacional y mire al futuro de forma más global. El Banco Central Europeo (BCE) es uno de los organismos que está incitando las fusiones a escala europea. Esa es, de hecho, una de las máximas de la unión bancaria.

"La unión bancaria no la hacemos por capricho, sino con vistas a que no haya etiquetas nacionales. Pero si no logramos que en 10 años haya bancos paneuropeos, habremos fracasado", ha recalcado Roldán.

En su opinión, las fusiones proporcionan a los bancos varias ventajas, más allá de reducir gastos innecesarios. Por ejemplo, ha recalcado que el tamaño es relevante a la hora de soportar los costes fijos que conlleva una unión, al tiempo que el proceso no está resintiendo el nivel de competencia del sector. En España, al menos, está siendo salvaje.

"El decenso del número de operadores no se está reflejando. Tenemos más competencia que en EEUU, Canadá, Alemania o Italia, y sobre todo gracias a los nuevos operadores, que van a mantener a raya la rivalidad en el sector", ha añadido. 

Ahora bien, la AEB descarta que puedan llevarse a cabo concentraciones que no beneficien a ambas partes. "Nunca va a haber operaciones corporativas en las que una de las partes esté forzada, sino que siempre deben ganar tanto el adquiriente como el adquirido", ha concluido.

Nuevos recortes, en el aire

En los procesos de fusión que hemos vivido en el pasado han conllevado reducción de plantilla y cierres de oficinas. Unas consecuencias que podríamos continuar en las futuras concentraciones.

Desde que estalló la crisis, el número de trabajadores del sector se ha reducido en un 30%, mientras que ha desaparecido el 35% de las sucursales. Según la patronal, se trata de un ajuste que pocos sectores han vivido, aunque esto no significa que haya concluido.

"En un mundo tan cambiante es prácticamente imposible predecir lo que va a ocurrir. No creo que las oficinas vayan a desaparecer, pero el cambio de la demanda (clientes) está siendo muy fuerte y seguramente haya que transformar las sucursales y empezar a dar otro tipo de servicios", ha puntualizado Roldán. 

Colaboración y regulación, claves 

Otro de los temas que ha abordado el presidente de la patronal bancaria durante su intervención es la necesidad del sector de colaborar con startups y nuevas empresas tecnológicas que se engloban bajo el concepto 'fintech'.

Para Roldán, no obstante, "el mercado está confundiendo empresas con una actividad. Fintech no son negocios nuevos, sino mezclar finanzas y tecnología. No es un tipo de empresa, sino una actividad en definitiva, por lo que los bancos también somos fintech", ha recalcado.

En su opinión, los próximos años serán de colaboración entre las entidades tradicionales y otros nuevos agentes que ofrecen servicios financieros, como startups y tecnológicas, aunque también ha aprovechado la ocasión para pedir unas mismas reglas de juego.

"Hemos pasado de un mundo de competencia a uno de colaboración. Para un banco puede ser más sencillo cerrar un acuerdo con una empresa que desarrollar su propia app. Ahora bien, estos nuevos operadores van a querer entrar en los nichos de negocios más rentables, y la banca va a necesitar innovar para protegerse. El problema es que la regulación financiera es muy encorsetada y que si no podemos innovar, no podemos competir. Por eso, si compartimos riesgos también deberíamos estar sujetos a la misma regulación", ha sentenciado.