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Rebelión contra el plan económico del Gobierno: esta es la reforma fiscal que necesita España

Gtres
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Los organismos nacionales e internacionales están echando por tierra los planes económicos de Pedro Sánchez. A las críticas que han realizado en las últimas semanas los empresarios y hasta el Banco de España, se suman ahora las dudas que ha mostrado Bruselas sobre algunas medidas que plantea el Gobierno en los Presupuestos y el informe del Instituto de Estudios Económicos (IEE) que analiza qué impuestos deben subir y bajar en España. Un estudio cuyas conclusiones chocan frontalmente con las que quiere instaurar el Ejecutivo.

Según ha explicado José Luis Feito, presidente del IEE, en la presentación del estudio, “el verdadero criterio rector para determinar qué impuestos deben bajar y subir en España es el impacto que tienen sobre los principales desequilibrios de España. Y lo que está claro es que no se pueden corregir problemas como el déficit público mediante la subida de los impuestos directos, porque es algo que no tiene sentido”.

Antes de analizar qué tipo de medidas propone el Instituto de Estudios Económicos en materia de impuestos, toca recordar qué planes maneja el Gobierno. Entre las medidas que quiere implantar están el fin de las deducciones y bonificaciones en el Impuesto de Sociedades, el tributo que grava los beneficios de las empresas, para elevar el tipo efectivo que pagan los gigantes empresariales (el nuevo suelo será del 15%).

Además, España y Francia son los únicos países europeos que aplican el Impuesto sobre el Patrimonio, que grava el patrimonio de las personas físicas. Y mientras que el Gobierno galo prevé eliminarlo en 2019, el español quiere subir el tributo para los patrimonios que superen los 10 millones de euros. Sin olvidar que el Ejecutivo quiere aplicar una subida al ahorro y al IRPF de las rentas altas, y que prevé elevar el salario mínimo interprofesional vía decreto, siendo ésta una de las propuestas que más dudas suscitan entre los expertos.

Esta batería de medidas, sin embargo, no lograrán reducir los desequilibrios económicos de España, entre los que están un PIB per cápita y una tasa de empleo inferior a la media europea, un déficit público elevado y una deuda externa neta que ronda el 87% del PIB. Esta es la situación de los principales países europeos con los últimos datos disponibles:

País Ingresos impositivos (% PIB) PIB per cápita (% sobre media UE) Tasa de empleo Deuda externa neta (% PÌB) Déficit público (% PIB)
UE-28 38.9 100 71.2 n.d. -1
Dinamarca 46.4 125 77.4 -8.5 1
Francia 45.6 104 70.6 37.8 -2.6
Bélgica 44.4 117 67.7 -14.3 -1
Suecia 44.1 117 81.8 35.1 1.3
Finlandia 44.1 109 74.2 48.7 -0.5
Italia 42.6 96 62.3 54.1 -2.3
Austria 42.3 128 75.4 18.2 -0.7
Alemania 39 123 78.6 -13 1.3
Holanda 38.8 125 72.4 42.4 1.1
Grecia  38.8 67 57.8 136.2 0.8
Portugal 34.4 77 73.4 91.7 -3
España 33.3 92 64 86.9 -3.1

Teniendo en cuenta estos desequilibrios, Feito insiste en que “aumentar la renta per cápita, que en España un 8% inferior a la media europea un 25% inferior a la de los países europeos más ricos, debería ser la directriz de la política económica. Y para ello es necesario aumentar la tasa de empleo, reducir el déficit y la deuda externa neta en términos sobre PIB”. Según el IEE, todo se podría conseguir a través de los impuestos.

“España tiene una tasa de empleo del 64%, la segunda más baja entre los grandes países de la UE (solo Italia nos supera) y para que mejore la tasa es necesario que la productividad crezca más que los costes laborales. ¿Cómo conseguirlo? Bajando las cotizaciones sociales (que reducen los costes laborales que deben pagar las empresas) y el Impuesto de Sociedades (para impulsar la inversión y mejorar la productividad), no subiéndolos. Estas medidas combinadas impulsarían el empleo y dejarían de ser un lastre para la subida de los salarios”, aclara el presidente del IEE.

La propuesta del organismo no es nueva: los empresarios llevan tiempo reclamando una bajada de las cotizaciones sociales para poder contratar más personal (si se crean más puestos de trabajo la Seguridad Social tendrá más cotizantes y, por tanto, más ingresos y el Estado ahorrará vía prestaciones por desempleo y otras ayudas) y mayores facilidades para invertir.

El segundo desequilibrio económico al que hay que prestar atención es la deuda externa neta, que no es más que la diferencia entre el ahorro de un país y la inversión que realiza. En el caso de España, se sitúa casi en el 87% del PIB (es decir, somos un país deudor), mientras que en Alemania y Dinamarca la cifra es negativa (son acreedores).

¿Y cómo revertir la situación? Según Feito, esta es una de las variables económicas que más se deben vigilar, ya que “es lo que nos puede derrumbar si llega otra crisis”. Para reducir la vulnerabilidad de España, aclara, “debemos ser capaces de conciliar crecimiento económico y una balanza de pagos por cuenta corriente positiva”, por lo que el ahorro debe superar la inversión.

“Recordemos que con una bajada del Impuesto de Sociedades impulsaríamos la inversión, por lo que es necesario fomentar mucho más el ahorro en un país. ¿Y cómo se consigue? Bajando los impuestos al patrimonio y a los rendimientos de capital, que se colocan entre los más altos de toda Europa”, recalca el primer espada del organismo. De nuevo, su propuesta es opuesta a los planes de Sánchez.

Por último, y para meter en vereda el déficit público (España fue a cierre de 2017 el único país de la UE con más de un 3%), la clave está en conseguir aumentar los ingresos tributarios. Y si para los impuestos directos la receta son las bajadas, la única manera de lograrlo es subir los indirectos.

Subir los impuestos indirectos

Entre sus propuestas está aplicar peajes en las autopistas (al menos a los vehículos pesados, igual que sucede en el resto de Europa), impulsar el impuesto sobre hidrocarburos y subir los precios públicos, donde se incluyen desde las tasas universitarias al copago en sanidad, pasando por el agua, las basuras o el alcantarillado. Otra de las alternativas es reducir la lista de productos con IVA superreducido y moverlos al tipo reducido, o al general. Y es que, mientras en España menos del 50% del consumo de los hogares está gravado al 21%, en Italia el porcentaje alcanza el 58%, sube hasta el 71% en Francia y hasta el 82% en Alemania, según los datos del estudio.

Con todo, concluye Feito, “subir los impuestos directos es empobrecer a las clases bajas, mientras que los indirectos sí influyen más en la recaudación. Así, el Estado tendría más recursos para ayudar a las rentas más bajas a través de medidas como bajar el IRPF”.