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Los analistas enfrían el optimismo de las vacunas contra el covid-19: la crisis tardará en tocar fin

Gtres
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Autor: Redacción

Los expertos ven un excesivo optimismo en el mercado por la inminente llegada de las diferentes vacunas contra el covid-19 y alertan de que su efecto todavía tardará meses en llegar a la economía.

Esta teoría es la que manejan analistas y gestores de fondos, que descartan que la situación económica pueda mejorar antes de mediados de 2021. En su opinión, la crisis todavía no ha tocado fondo y la única manera que tienen los países de frenar los contagios es a través de los confinamientos y las restricciones a la población, lo que a su vez tiene un impacto directo en la actividad.

Según Gilles Moëc, economista jefe de AXA Investment Managers, a pesar de que el mercado ha reaccionado fuertemente a las buenas noticias preliminares sobre las vacunas, “éstas no alterarán la trayectoria del crecimiento del PIB en la mayoría de las naciones desarrolladas antes de mediados de 2021".

En su opinión, y teniendo en cuenta que la vacunación comenzaría en diciembre en el mejor escenario y que deben pasar tres semanas entre las dos inyecciones necesarias para completar el proceso, hay pocas razones para esperar una recuperación en el primer trimestre de 2021. “El panorama se aclararía a partir de primavera de 2021, pero la temporada turística de verano (vital para países muy expuestos al sector como España) dependerá de la capacidad de producción y de que se alcance la inmunidad colectiva", aclara Moëc.

El economista cree que los Gobiernos deberían poner en marcha más medidas de estímulo en los próximos meses, principalmente fiscales, ante el escenario de que las condiciones sanitarias no se puedan reestablecer a niveles normales hasta la segunda mitad de 2021.

Para Axel Botte, estratega de Ostrum, gestora que depende de la francesa Natixis, no hay duda de que “las vacunas son un punto de inflexión para los mercados y representan la luz al final de túnel”. Según el analista, “los mercados han elegido ignorar los riesgos a corto plazo y saltar directamente a lo que sería el nuevo equilibrio de un hipotético entorno poscovid”, aunque alerta de que “sin un control de la pandemia, el crecimiento económico seguirá con este patrón actual de avanzar a trompicones”.

El economista jefe de esa misma gestora, Philippe Waechter, también se ha pronunciado al respecto. Y opina que, aunque el ciclo económico se fortalecería con la vacuna, "la crisis no se ha acabado”, e insiste en que el impacto estructural provocado por la pandemia "será persistente" y "necesitará inversión pública".

Waechter sostiene que las vacunas solo solucionan una parte del shock económico, ya que hay problemas estructurales que serán más duraderos, y advierte que todavía no sabemos con certeza cuándo terminará el golpe de la pandemia. De momento, la incertidumbre sigue siendo elevada, lo que está cambiando drásticamente los comportamientos de familias y empresas. Según el economista, “los hogares han ahorrado más de lo habitual, las empresas han dejado de invertir y los banqueros centrales han decidido comprar toda la deuda pública emitida por los Gobiernos. Y todo ello tiene efectos secundarios, ya que demasiado ahorro conduce a una menor demanda y a un mayor desempleo y la baja inversión conduce a un menor crecimiento potencial". 

Tampoco prevén un impacto inmediato de las vacunas en la economía los expertos de la gestora Lazard Frères, que señala que “las noticias sobre una vacuna efectiva son claramente positivas. Sin embargo, todavía no se conoce con certeza la duración de la respuesta inmune tras la vacunación y aún queda por resolver los problemas de logística”. Según sus cálculos, la mejora económica no será realidad hasta la segunda mitad de 2021.

Por otro lado, Chris Iggo, CIO de AXA Investment Managers, sostiene que “los mercados quieren cotizar la ‘esperanza cíclica’, pero las economías occidentales están una vez más limitadas por la única respuesta que se tiene hasta ahora a los altos niveles de contagio por covid-19: los confinamientos”, recalca Iggo, quien también cree que “el peligro es que los mercados recaigan ahora en una fase de esperar y ver”.

El necesario apoyo monetario y los nervios de los inversores

Los analistas también resaltan la importancia de contar con el apoyo de los grandes bancos centrales, además de con estímulos fiscales.

“Los aportes de la política monetaria y fiscal y sus nuevos niveles de interacción son un soporte clave para la actividad económica y los mercados financieros”, según el CIO de AXA Investment Managers, mientras que Botte, el estratega de Ostrum AM, aclara que “es de capital importancia que los bancos centrales continúen mitigando los riesgos de liquidez relacionados con la duración de la pandemia”, como han venido haciendo hasta ahora. En su opinión, “las esperanzas en la recuperación gracias a las vacunas no son suficientes para forzar un cambio en la actual política monetaria”.

Desde la plataforma de inversión eToro también creen que la volatilidad seguirá presente en el mercado, y que se reflejará el nerviosismo general que sienten actualmente los inversores hasta que las vacunas estén disponibles para su uso generalizado.

Esa es la misma teoría que sostiene Lazard, que cree que “hasta que las vacunas permitan volver a la normalidad, la economía seguirá funcionando en un entorno de restricciones y muy por debajo de su potencial, y los nervios en los mercados seguirán a flor de piel”. Con este telón de fondo, concluye, “las medidas de apoyo de los gobiernos seguirán siendo clave para preservar la capacidad de producción. Los bancos centrales deberán centrarse en impulsar las finanzas de los estados y la combinación de las políticas fiscal y monetaria debería estimular los mercados financieros. Si se confirma, la perspectiva de un final de la crisis podría empujar el valor de los activos de riesgo al alza, dado la tendencia persistente de tipos de interés ultrabajos”.