Información sobre vivienda y economía

Una batería recargable para la casa del futuro

Una casa con paneles solares que generan energía
Flickr/Creative commons
Autor: Hoja de Router (colaborador de idealista news)

Hoy en día, para una familia no resulta demasiado atractivo colocar en el tejado de su vivienda un panel solar y generar su propia energía. Sobre todo, después de que el Gobierno aprobara el Real Decreto sobre el autoconsumo en los hogares. Para muchos españoles el “yo me lo guiso, yo me lo como” energético puede que tenga que esperar ante los impuestos que le están exigiendo.

No ocurre así en otros países como Alemania, Italia, Japón o Estados Unidos, donde los usuarios pueden utilizar la red eléctrica general en momentos en los que el panel solar de casa no genera electricidad - por la noche o en días nublados, por ejemplo – sin temor a que su facture se incremente. A cambio, devuelven la energía cuando tienen excedente de engería - las horas en las que los usuarios no se encuentren en casa o el tiempo que estén de vacaciones – con lo que no pagan un tributo. A esto se le llama balance neto.

Con el objetivo, precisamente, de que los hogares no dependan de la red eléctrica y sean más autosuficientes, un equipo de investigadores de la Universidad de Harvard ha ideado una batería que ayuda a almacenar energía y emplearla en días en los que el sol no hace acto de presencia.

A diferencia de la que podríamos encontrar en un teléfono móvil o un coche eléctrico, esta batería se parecería, más bien, a un calentador de agua. Conocida como batería de fluido, en lugar de situar todos sus componentes dentro de una única pieza como sucede con las famosas baterías de litio, este tipo de batería separa los electrolitos - que contienen iones y son los responsables de producir la corriente eléctrica - de los electrodos que se necesitan para acceder a la energía que generan.

Según los investigadores, cuanta más cantidad de electrolito haya en la batería, mayor cantidad de electricidad podrá almacenar. De ahí que el líquido ionizado de la batería que han desarrollado los científicos de Harvard se almacene en dos tanques que podrían colocarse en el sótano de la vivienda.

Con esta batería, "la energía solar de un día producida por los paneles solares del tejado del hogar de una familia podría guardarse en dos tanques en el sótano como si fueran dos calentadores de agua y aprovechar tal energía por la noche", explica a idealista/news Michael J. Aziz, uno de los investigadores del proyecto.

Para los científicos, el atractivo de su batería está en el hecho de que el electrolito de cada tanque está compuesto por químicos que se hallan presentes de forma abundante en la naturaleza. En uno de ellos, la responsable de generar electricidad es la quinona, la misma molécula que ayuda a almacenar energía en animales y plantas; mientras que el protagonista del segundo electrolito es el ferrocianuro, presente en los aditivos alimentarios. Con ambas moléculas se consigue que los tanques que contienen los electrolitos no se corroan.

El equipo de Harvard no ha sido el único en fijarse en este tipo de baterías. Desde hace tiempo, científicos e ingenieros han visto en las baterías de fluidos la forma de preservar la energía procedente de fuentes renovables - como la solar o la eólica - para emplearla en aquellos momentos en los que no se produce electricidad.

Sin embargo, los electrolitos de estas baterías solían componerse de metales, como el vanadio o el platino, que son más caros que los químicos de la batería del equipo de Aziz. Por eso la batería de fluido de Harvard puede ayudar “a que las energías renovables tomen el relevo y se hagan cargo de la producción eléctrica”.

La batería de fluido de la universidad estadounidense ya ha llamado la atención de la industria energética. De acuerdo con Aziz, la institución acaba de conceder la licencia a Green Energy Storage, una 'startup' italiana que se encargará de comercializar la batería de fluido en Europa, y se haya en conversaciones con otras compañías que ya venden baterías de este tipo para unirse y cambiar, así, los componentes de los electrolitos por los empleados en la investigación.