Durante 20 años el banco puede exigir el pago del importe pendiente, y una alternativa es la Ley de Segunda Oportunidad
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Cómo y cuándo prescribe una deuda hipotecaria
GTRES

Las deudas hipotecarias, al igual que cualquier otro tipo de deudas, tienen un período de caducidad. Es decir, pasado dicho tiempo prescriben, lo que implica que el deudor ya no tiene obligación legal de realizar el pago. Sin embargo, en la práctica, son pocos los casos en los que una deuda hipotecaria prescribe. Sigue leyendo y te contamos todo lo que necesitas saber al respecto.

¿Qué significa que una deuda hipotecaria prescribe?

Hablar de que una deuda hipotecaria prescribe significa que ha pasado el plazo legal para que el acreedor (en este caso el banco) pueda solicitar el pago de dicha deuda al deudor (el titular de la hipoteca). Es decir, que, cuando las hipotecas prescriben, los bancos ya no tienen derecho a reclamar la deuda generada por el impago del préstamo hipotecario.

¿Cuándo prescribe una hipoteca?

Para que una deuda hipotecaria prescriba, es necesario que pasen 20 años desde la fecha de vencimiento en cuestión. Y además es necesario que se den otras dos condiciones:

  • Que el acreedor (la entidad) no haya iniciado en ese momento ninguna acción judicial ni extrajudicial para el reclamo del pago de la deuda.
  • Que el deudor no haya reconocido o aceptado que la deuda está pendiente de pago.

¿Es recomendable confiar en que una deuda hipotecaria prescriba?

Definitivamente no. Como se puede ver, las deudas hipotecarias prescriben pasados 20 años. Sin embargo, hay que tener en cuenta que una de las condiciones para que dicha prescripción se lleve a cabo es que el acreedor no haya iniciado acciones con el fin de reclamar el pago de la deuda. Es decir, para que la deuda hipotecaria pueda prescribir, es necesario que el banco en cuestión no nos solicite el pago de dicha deuda durante 20 años.

¿Qué pasa si no se paga una deuda hipotecaria?

Las consecuencias del impago de la hipoteca son varias y, en gran medida, depende de cuánto se alarguen en el tiempo. En un principio, el banco solicitará al hipotecado el pago de los recibos atrasados antes de iniciar acciones legales. Sin embargo, si los impagos se alargan durante más de 12 meses, la entidad bancaria podrá llevar a cabo acciones legales con el fin de embargar la vivienda y sacarla a subasta para recuperar parte del préstamo.

Además, hay que tener en cuenta que la subasta de la vivienda no tiene por qué significar la liquidación de la deuda. Para liquidar la deuda con el banco, sería necesario que la subasta de la vivienda alcance el montante total de la deuda a pagar. Pero, si dicho montante es inferior, el deudor todavía deberá hacer frente a la parte restante de la deuda.

Ley de Segunda Oportunidad

La Ley de Segunda Oportunidad (Ley 25/2015, de 28 de julio) es un mecanismo legal destinado a facilitar que los deudores que no pueden hacer frente al pago de la hipoteca puedan realizar el pago. Es decir, se trata de un recurso legal al que pueden recurrir las personas físicas y jurídicas y que permite reformular la deuda contraída con el banco con el fin de facilitar que el pago pueda llevarse a cabo, ya sea ampliando los plazos de amortización de la deuda, redefiniendo la deuda existente, etc.

De este modo, la ley de segunda oportunidad se presenta como un proceso parecido a la novación hipotecaria. Pero, en este caso, enfocado a facilitar el pago de la deuda pendiente.

Actualmente, se trata de la mejor alternativa en el caso de que exista una deuda hipotecaria impagada, ya que permite llevar a cabo el pago en condiciones más ventajosas. Y, además, evita que el deudor que no puede hacer frente a la deuda tenga que confiar en que la deuda contraída con el banco prescriba por sí sola con el paso del tiempo.

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