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Por qué EEUU sube los tipos y cuál es el impacto en la economía española

Autor: Redacción

¿Qué significa que EEUU suba los tipos? ¿Es el fin de la crisis mundial? ¿Se avecinan grandes cambios? ¿Qué impacto tendrá en la economía española? El miércoles 16 de diciembre de 2015 será recordado como un día histórico en la economía norteamericana. Por primera vez desde el estallido de la crisis, la Reserva Federal de EEUU ha subido los tipos de interés

No es una subida espectacular, pues el tipo de interés ha pasado de prácticamente cero a un rango de 0,25% al 0,5%. Pero para la economía más potente del mundo ha sido una noticia de alto impacto. Terminan siete años de tipos casi al 0%.

Los índices bursátiles más importantes –el Dow Jones, el S&P, y el Nasdaq–, cerraron el día con subidas. La psicología del inversor lo ha interpretado como el fin de la crisis. “Es un voto de confianza por la economía norteamericana en un momento en que el resto del mundo lucha con la crisis”, decía The New York Times. 

La presidenta del banco central de EEUU Janet Yellen, avisó de todos modos que “la recuperación económica todavía no se ha completado”. No es el fin de la crisis mundial, pero el hecho de que la economía norteamericana suba los tipos significa que sus motores están funcionando a un buen rendimiento.

¿Qué ha motivado esta subida?

Principalmente una cosa: prevenir la inflación. De enero a noviembre, la inflación de EEUU ha subido un 1,1%. Es una tasa moderada, pero que puede subir debido al crecimiento de la economía en general. El FMI ha subido la previsión de crecimiento de la economía de EEUU para este año. Para el siguiente, prevé un crecimiento cercano al 3%. 

Cada mes, se están creando puestos de trabajo a un ritmo que sorprende a los propios analistas. Por ejemplo, en octubre pasado, se crearon 271.000 puestos de trabajo, 90.000 más de los que se proyectaban.

Con la tasa de paro en el 5% de la población activa (España en el 21%), se puede considerar que el país se dirige al pleno empleo. Pero claro, tal ritmo de creación de trabajo, significa millones de norteamericanos gastando más dinero y presionando para que los comerciantes suban los precios.

Primeras consecuencias

Para evitar que la inflación pase del 2%, el banco central pone las vendas antes de que llegue la herida. El primer impacto lo sufrirán los norteamericanos que tengan créditos o hipotecas con tipos de interés variable. Pero es una subida apenas perceptible.

El segundo impacto es que quien quiera comprar bonos de EEUU, recibirá un poco más de dinero por su inversión. A principios de año, un bono a un año ofrecía una rentabilidad cercana al 0,25%. Ahora es del 0,70%. Y a dos años, pasó de 0,6% a más de 1% de interés. Y con los bonos ofreciendo tipos de interés más altos, habrá más inversores interesados en comprarlos, lo cual a su vez, refuerza el precio del dólar.

Ese será el tercer impacto: el dólar se acercará cada vez más al euro. La razón es sencilla: si el gobierno de EEUU ofrece más intereses por sus bonos, los inversores de medio planeta sentirán más atracción por comprar dólares. Eso a su vez, aumentará el precio del dólar en los mercados de divisas por la vieja ley de la oferta y la demanda. Cuanto más se demande un bien, más subirá de precio.

¿Cómo afectará en Europa?

Para los europeos, esta recuperación del dólar puede ser una buena y mala noticia. La buena noticia es que, a medida que el dólar se fortalezca en comparación con el euro, será más fácil vender productos a EEUU

Por ejemplo: hace dos años, cada euro se cambiaba por 1,37 dólares. Ahora se cambia por 1,08 dólares. Si un norteamericano compraba un coche europeo del 20.000 euros en 2013, le costaba, por ejemplo, 26.000 dólares. Ahora, le cuesta 21.600 dólares, es decir, 4.400 dólares menos. 

Ahora imaginemos a millones de norteamericanos comprando productos europeos, chinos o latinoamericanos gracias a ese dólar fuerte. Puede ser una buena inyección a una economía mundial que aún está renqueando. El FMI había rebajado en su último informe el crecimiento de la economía mundial del 3,4 al 3,1% para este año. Quizá tenga que revisar sus previsiones.

¿Y en España?

La parte fea del asunto es que para los españoles, viajar a EEUU no será tan barato. Cuando el euro llegó a sus mejores niveles como en 2011 (al cambiar un euro te daban 1,45 dólares), ir de compras a EEUU se convirtió en un pasatiempo exquisito. Ahora ya no es tan barato.

La otra parte fea es que España paga en dólares el petróleo que consume. Suerte que el barril de crudo está a niveles bajos como no se recordaban (37 dólares), pero a medida que el dólar se refuerce, ese barril nos saldrá más caro.

Sin embargo, para las hipotecas españolas, esto no tiene ningún impacto. En este momento, los tipos de interés en Europa son más bajos que en EEUU. La mayor parte de las economías de la zona euro aún están débiles. La inflación es muy baja. Queda un largo trecho hasta que el Banco Central Europeo se decida subir los tipos.

Esto quiere decir que cualquier subida o bajada de los tipos de interés de un banco central, tienen un impacto notable en la economía, en las hipotecas y en los tipos de cambio. Y si estamos hablando de la mayor economía del mundo, el impacto es aún mayor.