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Rothschild: "Esta crisis no pone en entredicho los fundamentales inmobiliarios ni las tendencias clave"

Pixabay
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Autor: Redacción

En plena oleada de estudios y predicciones caóticas sobre el impacto que tendrá la pandemia del coronavirus en la economía mundial y en todas las actividades también llegan mensajes esperanzadores que piden dejar a un lado los alarmismos y los pronósticos precipitados.

Uno de ellos es el de Pierre Jacquot, CEO de la gestora inmobiliaria del grupo de banca privada Edmond de Rothschild, que habla en un informe de la resiliencia del sector inmobiliario a largo plazo y en su atractivo como fuente de rentabilidad de cara al futuro.

Según Jacquot, "esta crisis no pone en entredicho los fundamentales ni las tendencias clave del sector", aunque puntualiza que el periodo actual sí que "es una buena oportunidad para una profundización estratégica de las relaciones entre propietarios e inquilinos".

El CEO de Edmond de Rothschild Real Estate Investment Management está convencido de que el shock económico que se avecina a escala global no supone una amenaza para el sector, ni borra sus tendencias subyacentes a largo plazo. Entre ellas destaca el crecimiento de las grandes áreas metropolitanas, el atractivo de los centros urbanos y los núcleos de transporte donde la demanda supera la oferta, la densificación urbana en edificios más altos para frenar la expansión urbana y la promoción bajo el desarrollo sostenible. Estos son, en su opinión, los grandes pilares del ladrillo.

Sobre el reciente éxodo urbano que se está produciendo y el creciente interés por cambiar un pequeño piso en el centro de una gran urbe a una casa más grande con espacio exterior (jardín, terraza o balcones) ubicada a las afueras, Jacquot asegura que se trata de algo desconcertante. "En las últimas décadas la gente ha dado cada vez más la espalda a las zonas rurales por razones sociológicas y económicas de gran alcance. Además, muy a menudo hay obstáculos personales y familiares que impiden esa reubicación", asegura. Así, cree que la vivienda urbana seguirá teniendo una demanda alta. 

El experto también se muestra escéptico con la viabilidad del teletrabajo y el impacto que podrá tener en el mercado de las oficinas, sostiene que el trabajo en remoto "también claramente sus límites, incluyendo su incompatibilidad con la vida familiar a largo plazo". En su opinión, esta alternativa no se impondrá más allá de uno o dos días a la semana, por lo que el trabajo físico en la oficina seguirá siendo la tónica general.

Sostiene que, "aunque esta crisis nos hará reflexionar sobre la mejor manera de utilizar el espacio, seguimos siendo 'animales sociales', apegados a nuestro lugar de trabajo. Nos gusta compartir, y apreciamos las reuniones improvisadas, donde a veces tenemos nuestras mejores ideas". 

En lo que se refiere a los precios de los inmuebles (desde viviendas a oficinas, pasando por locales comerciales o activos logísticos), el CEO de la gestora inmobiliaria confiesa que "es demasiado pronto para evaluar cómo evolucionarán", a pesar de que ya hayan salido muchos informes y estudios al respecto.

Pero, según Jacquot, "sólo podemos hablar de disminución o aumento de los precios sobre la base de las transacciones reales". Asegura que la prohibición de visitas y auditorías técnicas y el limitado número de transacciones que se han producido durante el confinamiento impiden que pueda surgir una tendencia real, algo que no podremos ver hasta dentro de dos o tres meses. 

Con todo, señala que "una crisis sin caída de los precios parece inconcebible", aunque espera un descenso limitado sobre todo en el caso de las viviendas. "Debemos tener en cuenta que las grandes áreas metropolitanas siguen caracterizándose por la escasez de activos inmobiliarios y la fuerte demanda. Esta tendencia se confirmó en la crisis de 2008-2009, cuando la corrección fue mínima. Los bienes inmuebles residenciales, que siguen siendo escasos, son más resilientes durante más tiempo en comparación con otras clases de activos", subraya el experto, quien también recuerda que los poderes públicos aumentan la oferta de manera muy cauta, por lo que la escasez seguirá siendo una constante.

En el caso de otros inmuebles como las oficinas o los locales comerciales, Jacquot cree que la clave de la estabilidad de las nuevas inversiones y el mercado estará en la capacidad de los inquilinos para cumplir con sus obligaciones de arrendamiento. Un factor que será determinante no sólo en los próximos meses, sino también en los próximos años.

Además, considera prioritario que los propietarios estrechen relacionaciones con sus clientes-arrendatarios. "Es una necesidad estratégica mantener un contacto regular con ellos, porque el mejor inquilino es el actual. Los inquilinos suelen estar agradecidos por los gestos que les hacen los propietarios en situaciones complicadas", aclara. Por ejemplo, propone conceder una reducción del alquiler a cambio de una prórroga del contrato, lo que califica como una ventaja para ambas partes. "En definitiva, esta crisis representa una excelente oportunidad para poner las relaciones entre propietarios e inquilinos en una nueva base a largo plazo y en el interés de nuestros clientes/inversores", concluye Jacquot.