Información sobre vivienda y economía

Cómo los coches de Google han cambiado nuestra forma de entender las ciudades

Autor: Hoja de Router (colaborador de idealista news)

Google Street View no solo te permite dar un paseo virtual por la Antártida sin congelarte, sentir el bullicio de Times Square pese a no haber viajado a Nueva York o recorrer el Gran Cañón del Colorado sin necesidad de caminar por sus tortuosos caminos.  Las imágenes que recogen los coches de Google desde 2007 también están ayudando a los investigadores a estudiar las ciudades en las que vivimos para arreglar sus desperfectos.

CANVAS (Sistema de Evaluación Visual de Barrio Asistido por Ordenador, por sus siglas en inglés) es el sistema que ha desarrollado un grupo de investigadores de la Universidad de Columbia, en Nueva York, para analizar el estado de una urbe desde la pantalla de su ordenador.

Utilizando los datos de Google Street View, logran reducir los tiempos y los costes de su trabajo, ya que en lugar de realizar auditorías en persona, para las que tendrían que desplazarse hasta el lugar de los hechos, disponen de la información que necesitan a golpe de clic. Por el momento, han utilizado este programa para localizar y analizar los edificios abandonados, los grafitis o la suciedad de las calles de Washington D.C., Detroit, Michigan, Nueva York y Filadelfia.

Con todas las características estudiadas, estos sociólogos han configurado un mapa de calor del desorden de la ciudad, que después pueden relacionar con información sobre el bienestar de sus residentes para sacar conclusiones. De esta forma, han podido constatar que las zonas más pobres de Filadelfia coincidían con las más "desordenadas físicamente" (las más oscuras). 

FOTO: University of Columbia

FOTO: University of Columbia

El 'software' también les ha permitido estudiar recientemente más de 500 cruces de Nueva York. Con las imágenes de Google Street View, han analizado la presencia de pasos de peatones, vallas publicitarias o paradas de autobús. Estas características les sirven para investigar por qué se producen accidentes en esos cruces sin moverse del despacho.  Ahora, este grupo de investigadores va a trasladar las conclusiones de su trabajo a las autoridades locales con el fin de dar ideas para mejorar la seguridad de las calles.

De adaptar las calles a las sillas de ruedas a calcular la riqueza de un barrio

CANVAS no es el único sistema que ayuda a los investigadores a recorrer las calles virtualmente para tomar decisiones sobre su mejora. Un equipo de la Universidad de Maryland está utilizando Google Street View para facilitar las condiciones de vida de los que recorren las calles en sillas de ruedas. Para conseguirlo, han creado Tohme, un sistema inteligente que combina los datos de la plataforma del gigante de Mountain View con técnicas de aprendizaje automático y visión artificial. 

La herramienta selecciona las imágenes en las que aparecen intersecciones de calles en Street View y detecta automáticamente la presencia de rampas en las aceras adaptados para personas discapacitadas. Un grupo de trabajadores del servicio de 'crowdsourcing' Amazon Mechanical Turk verifica después si el sistema ha hecho el trabajo correctamente. 

Con este sistema, ya han descubierto algunos errores en los datos sobre el estado de las calles de Washington D.C., aunque en realidad el programa podría agilizar los estudios de accesibilidad en muchos otros lugares del mundo.

FOTO: Human- Computer Interaction Lab / University of Maryland

FOTO:  Human- Computer Interaction Lab / University of Maryland

A los investigadores de la Oficina Nacional de Investigación Económica, una organización estadounidense sin ánimo de lucro dedicada a realizar estudios económicos, se les ha ocurrido utilizar los datos de Google Street View para predecir los salarios de los habitantes de Nueva York y Boston. Para ello, han entrenado a un algoritmo capaz de identificar patrones similares en las imágenes de los barrios y de estimar su riqueza en función de ellos.

Las predicciones del algoritmo coincidían en un 77% con las zonas de mayores o menores ingresos según el censo de población. Una demostración de que los estudios urbanísticos con Google Street View pueden ser una herramienta para evaluar los ingresos de los ciudadanos. La prueba de concepto de estos investigadores podría ayudar así a detectar patrones de pobreza y riqueza en otras ciudades del mundo, basándose en los datos de la plataforma de Google. 

FOTO: Wikimedia Commons

FOTO: Wikimedia Commons
Wikimedia commons

Un estudio publicado recientemente en Obesity Reviews afirma que la información que proporcionan los coches de Google puede utilizarse incluso para estudiar si la configuración del barrio en el que vivimos influye en nuestros hábitos alimentarios o en el ejercicio físico que practicamos.  Tras analizar casi 4.500 calles en zonas urbanas de Bélgica, Francia, Hungría, Países Bajos o Reino Unido, los investigadores han demostrado que factores como la actividad física, la salud o la felicidad de sus habitantes estaban asociados con el barrio donde vivían.

Entre otras herramientas, utilizaron Google Street View para analizar los espacios verdes, el trazado de las calles o los restaurantes. Según sus conclusiones, las imágenes de las vías públicas disponibles 'online' pueden contribuir a diseñar mejor los barrios, de forma que se promuevan comportamientos saludables en la población. 

La empresa que quiere el ciudadano sea la cámara de Google

Algunas compañías pretenden que los propios ciudadanos graben imágenes de las calles para extraer información útil de ellas. Es el caso de Placemeter, una compañía que utiliza técnicas de visión artificial para identificar el tráfico de vehículos y de personas. Esta empresa comenzó su andadura en 2014 ofreciendo 50 dólares al mes (45 euros) a aquel que colocara un 'smartphone' en su ventana para grabar o fotografiar la calle.

Con su sistema, las tiendas pueden saber cuánta gente pasa por delante de ellas y cuánta gente se decide a entrar. Aunque Placemeter ya registra información en puntos de Nueva York Boston, Filadelfia, Tokio y Montreal, se cuestionó  desde su nacimiento hasta qué punto suponía una invasión a la privacidad, por mucho que la empresa afirme que garantiza el anonimato de los peatones que identifica. 

Placemeter from ILLO on Vimeo.

Ahora, no solo ofrece a sus clientes la posibilidad de grabar las imágenes con una cámara de videovigilancia tradicional, sino que vende su propio sensor: un objetivo conectado a un sistema que no guarda las imágenes, sino que realiza directamente el análisis para sortear así el problema de la privacidad.

Un método como este también podría beneficiar a las autoridades de cualquier ciudad, que podrían conocer cuántas personas caminan o cuántos coches circulan por una carretera determinada para decidir las áreas que se deben rehabilitar o la planificación urbanística ideal. 

Así, las imágenes que nosotros mismos grabamos o las que registran las cámaras de los coches de Google no solo sirven para que pasemos el rato contemplándolas. También pueden convertirse en un instrumento útil para que investigadores y empresas se trasladen virtualmente a las calles y estudien lo que sucede en ellas sin salir de la oficina.