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'Blockchain', el nuevo sheriff contra los falsificadores de obras de arte

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El falsificador es una figura que ha dado para muchos reportajes y películas. Un ejemplo de las peripecias de estos personajes es la película de ‘Atrápame si puedes’, protagonizada por Tom Hanks y un jovencísimo Leonardo Di Caprio.

Una de las materias o negocios que más se ha visto afectado por este tipo de individuos es el arte. Cuántos cuadros o esculturas se habrán vendido por millonadas siendo nada más que burdas imitaciones. Pero esto puede tener sus días contados, el ‘blockchain’ (una tecnología basada en Internet que permite enviar cosas de un ordenador a otro), si habéis oído bien, puede tener la solución para evitar este tipo de situaciones.

Esta tecnología está adquiriendo unas cualidades propias de un dios, ya que parece que tiene utilidades para todo, incluso para verificar obras de arte.

Una realidad necesaria para muchos artistas

Después de que algunos de sus compradores le reclamaran que necesitaban certificar mejor la autoría de sus obras, el artista contemporáneo Philip Colbert estuvo meditando idear su propio sistema con el que certificar sus obras y así demostrar su autenticidad.

"Tenía un distribuidor en Japón que me había estado diciendo que necesitaba mejores formas de certificación para mis obras de arte, puesto que la gente compra arte como una inversión", comenta el artista británico a Bloomberg.

Con ese pensamiento en su cabeza, conoció a Rob Norton, el fundador de la startup Verisart, una empresa estadounidense que utiliza el ‘blockchain’ para verificar la autenticidad de obras de arte. “El fraude artístico es un problema tan antiguo como el arte en sí mismo”, lamenta Norton. “Los artistas han sido poco confiables a la hora de documentar su propio trabajo. Ya en el siglo XVII, el comerciante de Rembrandt se quejó de la falta de mantenimiento de los registros de su cliente”, subraya.

Colbert, en relación al grave problema de la falsificación, explica que “el arte es una moneda en cierto modo; al final del día cuando vienen a subasta, la procedencia es un elemento muy importante de su valor”.

Y aunque el ‘blockchain’ pueda cambiar este aspecto, el camino nunca es fácil. Jamás se puede contentar a todo el mundo. Algunos compradores y coleccionistas de arte prefieren la privacidad y no “les hace mucha gracia” el hecho de mostrar las transacciones de manera pública como sucede con las operaciones que tienen lugar en la cadena de bloques.

Por su parte, el ‘blockchain’ crea un registro inmutable y rastreable de cada transacción, independientemente de la materia u operación. Un uso extendido de esta tecnología podría impulsar el mercado del arte online, que aún no se ha explotado. Actualmente, las ventas online representan solo alrededor del 8% del mercado mundial del arte, según un informe de UBS Group AG y Art Basel publicado este mes.

Cabe destacar que, se pueden encontrar galerías de arte online y escaparates que aceptan criptomonedas como pago por las obras allí expuestas.

La punta del iceberg

El arte es el segundo mercado no regulado más grande después de las drogas ilícitas y se ve eclipsado de manera significativa por la actividad fraudulenta. Puedes acelerar la confianza y la liquidez proporcionando mejores estándares para una certificación global verificable”, expone el fundador de Verisart.

La confianza, o la falta de ella, es el la cuestión clave del asunto, ya que los posibles compradores se niegan a gastar sumas considerables en obras cuya procedencia no se puede verificar por completo y que no pueden ver en el momento de comprar. “Distintos estudios estiman que el 80% del dinero que mueve el arte se debe a falsificación”, explica Norton, también ex director ejecutivo de Saatchi Online y Sedition Art.

Por otro lado, la tecnología ‘blockchain’ también ha estado marcando la diferencia en cuanto a derechos de autor en general. Podemos recordar el caso de del Departamento de Comercio de los Estados Unidos, entidad que estaba considerando utilizar la tecnología para la propiedad intelectual. Mientras que el año pasado, el conglomerado Viacom se había aliado con JAAK para proteger también los derechos de autor.