Quién no ha soñado con averiguar qué se esconde en las estrellas… Hay quien sueña y hay quien busca convertir los sueños en realidad. Un equipo multidisciplinar ha diseñado la nave espacial más colosal y avanzada de la humanidad. Una nave con la que poder viajar a un exoplaneta habitable, eso sí, después de 400 años de travesía interestelar.
Esta nave espacial se llama Chrysalis y ha sido el diseño vencedor de Project Hyperion, un concurso internacional convocado por Initiative for Interstellar Studies (i4is) y en el que han participado cientos de equipos multidisciplinares de todo el mundo.
Y es que no solo había que hacer un boceto. Para ganar el premio había que diseñar una nave interestelar tripulada para un viaje de 250 años a un planeta habitable. El más cercano a la Tierra es Próxima b, que orbita la enana roja Próxima Centauri y que se encuentra a tan solo 4,23 años luz de la Tierra.
Aunque eso de “tan solo“ es relativo, ya que con la tecnología actual tardaríamos en llegar unos 70.000 años. De ahí que el proyecto buscase el mejor diseño de una nave intergeneracional. Los que saldrían de la Tierra no son los que llegarían al nuevo mundo extraterrestre, salvo que se descubra y se viabilice la criogenización o algún tipo de hibernación suspendida.
La sonda solar Parker de la NASA es la nave más rápida construida y alcanza velocidades de hasta 690.000 km/h. A esa velocidad , después de 400 años de viaje ininterrumpido, la sonda aún estaría a 37,7 billones de kilómetros de su destino, habiendo completado solo el 6% del trayecto.
Estar despierto en una nave espacial toda la vida puede acarrear reacciones psicológicas adversas, como también nacer entre cuatro paredes y jamás respirar aire puro. Los niños que naciesen en esa nave estarían obligados a vivir y participar en una misión . Por eso los equipos habían de ser multidisciplinares y se requería la colaboración de arquitectos, ingenieros y científicos sociales para abordar aspectos críticos de la misión que permiten que una nave espacial funcione como una sociedad cerrada durante siglos.
Para el concurso, había que diseñar una nave habitable con capacidad de 1.000 ± 500 personas durante siglos, con gravedad artificial mediante rotación y una sociedad que garantice buenas condiciones de vida.
Cómo es Chrysalis
Diseñada por un equipo italiano, es una nave con capacidad para 2.400 colonos y de unos 58 kilómetros de longitud de forma cilíndrica, similar a la nave de la novela ‘Cita con Rama’, de Arthur C. Clarke. Poseería módulos y zonas diferenciadas para cada necesidad: producción, industria, viviendas, bosques, bibliotecas, espacios de almacenamiento, etc.
La falta de gravedad es uno de los problemas que afectan a los astronautas, pero Chrysalis contaría con gravedad artificial gracias a la rotación perpetua de todo el cilindro. Se tardaría en construir de 20 a 25 años. Los trabajos más pesados serían operados por robots y el gobierno sería compartido entre humanos y una inteligencia artificial.
Los nacimientos estarían controlados, ya que para el éxito de la misión hay que mantener la población dentro de un límite sostenible. El reciclaje sería el pilar fundamental, junto a la energía que se utilizará: reactores de fusión nuclear, algo que hoy por hoy es inviable.
Cabe destacar que los primeros miembros de la misión ni siquiera pondrán un pie en la nave. La planificación psicológica es crucial para el éxito. Por ello, el equipo de ingeniería social ha determinado que la primera fase consistirá en que los participantes pasen 70 u 80 años en la Antártida para adaptarse al aislamiento. Las siguientes generaciones ya podrán comenzar el periplo estelar hacia Próxima Centauri b.
Por qué buscar el viaje interestelar
Aunque muchas personas piensan que destinar fondos a la exploración espacial son esfuerzos vanos, tarde o temprano una catástrofe cataclísmica acabará con la vida en la Tierra. Para que el Sol se convierta en una gigante roja y engulla nuestro planeta quedan millones de años, pero en cualquier momento puede golpearnos un asteroide o estallar una supernova cuya radiación sea fatal.
Stephen Hawking, en 2017 y antes de morir, avisaba de que teníamos que abandonar la Tierra en 100 años si queríamos sobrevivir como especie. Esperemos que estuviese proclamando una exageración, porque ya iríamos tarde. Salvo que proyectos como Chrysalis abandonen el plano de los sueños y se conviertan en realidad. Aunque ver naves así en menos de 100 años es ciencia ficción…
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