Tienes la nanotecnología más cerca de lo que piensas. De hecho, está en muchas partes de cualquier hogar: desde las cuberterías hasta las latas de conservas, pasando por los ambientadores, los suelos, las encimeras e incluso el detergente para la lavadora. Su misión es hacer nuestra vida más sencilla y, por qué no decirlo, lograr reducir nuestro impacto medioambiental.