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Las constructoras españolas ganan contratos de AVE en el exterior por casi 10.000 millones

Autor: Redacción

Las grandes constructoras españolas ocupan una posición destacada en el contexto internacional. Su tamaño y su experiencia en la puesta en marcha de grandes infraestructuras dentro de las fronteras domésticas les han permitido ganar concursos de todo tipo y en todos los rincones del mundo.

Tanto es así que su negocio exterior ronda los 70.000 millones de euros, seis veces más que en España, y aglutina un 90% de su actividad. 

Un buen ejemplo de ello es su participación en la construcción de las redes ferroviarias de alta velocidad, donde han captado concursos valorados en 9.500 millones de euros a lo largo de la última década, una cifra que equivale aproximadamente a un 1% del PIB de España.

La mayor parte de esa cantidad pertenece al proyecto saudí que une las ciudades Medina y La Meca, valorado en unos 6.700 millones de euros, en el que participa un consorcio de constructoras españolas.

Más reciente ha sido el concurso ganado por Ferrovial en Estados Unidos, que consiste en el diseño y la construcción de un tramo de la línea de alta velocidad de California por unos 347 millones de euros.

Este proyecto se suma al que ganó la compañía controlada por la familia Del Pino en octubre para diseñar la línea que unirá las ciudades de Dallas y Houston (ambas en Texas) y cuyo valor ronda los 115 millones de euros.

ACS, la constructora presidida por Florentino Pérez, también ha conseguido hacer negocios en el mercado estadounidense. A mediados del año pasado, sin ir más lejos, se adjudicó un tramo de la línea de alta velocidad entre Los Ángeles y San Francisco por casi 1.100 millones de euros. El proyecto, que abarca una extensión de 60 millas, empezará a levantarse a finales de este mismo año.

En el pasado verano OHL firmó otro contrato para reconstruir y ampliar la estación de tren de Noruega y adaptarla a la línea de alta velocidad por valor de 290 millones de euros, en la que Acciona estaba participando.

En concreto, la compañía en manos de la familia Entrecanales se adjudicó la construcción de dos túneles de alta velocidad para unir las urbes de Oslo y Ski por unos 1.000 millones de euros, así como un contrato de suministro de material por otros 120 millones.